
La geopolítica en el universo de la ciberseguridad
Del escritorio del General
Pareciese que estos dos conceptos están en vector de colisión, en un azimut navegan los Estados y sus intereses y en el otro navegan los internautas, los primeros con leyes nacionales e internacionales que limitan y ralentizan en teoría sus capacidades y acciones y los otros con el universo cibernético a su disposición, este último no reconoce fronteras y sus regulaciones son incipientes y tardías, en lo tardío de reacciones van de la mano. Actores unos, en total exposición, los estatales y sus ciudadanos y en la clandestinidad los otros, agregándoles capacidades financieras y determinantes en la intervención en todo el orbe terrestres. Dos actores que se ven en rutas de choque y con un nivel de competencia exhaustivo y con un marco referencial anodino.
Es sin duda el choque del mundo análogo y el digital en su máxima expresión acompañado de un realismo político, económico, social y militar, que avanza a la desconfiguración del viejo o anclado escenario mundial. La tecnología digital ha sido de gran impacto en la vida total, sin mostrar limites, más que la creatividad de la inteligencia humana, que se aventura a gran velocidad a la inteligencia artificial (IA), sin encontrar topes o parámetros. Estos avances rápidos y constantes de la IA despiertan muchos escenarios, unos de confrontación, otros de incertidumbre y los otros de incapacidad, siendo el parangón de ellos, el adagio: “la suerte está echada”.
Recuerdo que en mi posgrado en estrategia (90´) en Estados Unidos, se nos planteaba que los desafíos del nuevo siglo estarían fincados en: la ciencia, la tecnología y la energía. Su conocimiento ya estaba avanzado, pero en este primer cuarto del Siglo XXI se desbordaron a niveles para muchos incomprensibles y para otros inmanejables, siendo el factor promotor las grandes corporaciones, como en casi todos los cambios de era o revolución hoy los empresarios, científicos y desarrolladores, lideran el nuevo escenario mundial. Los fines pueden ser variables, pero justificables en el sentido del desarrollo, las facilidades y el sostenimiento de la vida, el pronóstico que más llamo mi atención fue que el “ser humano” llegaría a vivir más de doscientos años al finalizar la centuria. ¿Será que estamos avanzando?
La IA significa para algunos el camino al crecimiento humano y a su prolongación, así como el incremento en los proyectos de viajes al espacio se configuran con mayor ahínco y expectativa. Para los más escépticos es el camino a la extinción, hay consideraciones intermedias, pero todas de gran expectativa y controversia. Si consideramos estos conceptos preestablecidos, y aplicamos una tabla optimista la humanidad va en el camino de su crecimiento, esto lo ratifica su taza de natalidad y longevidad.
Lo actuado en los factores claves, ciencia, tecnología y energía, se acentúan en su común dependencia de bigdata, ellos convergen a grandes bases de datos cada ves mayores y con grandes dependencias y debilidades, considerándose la ciberseguridad su mayor objetivo de protección, confiabilidad y garantía individual. El quehacer del “presente” esta íntimamente vinculado a estas tres: la seguridad de la nube, la seguridad de la red y la seguridad física. Sin duda cada día más, se depende de las redes de información y esto concentra los movimientos financieros, comerciales y comunicacionales, por mencionar los que llaman la atención.
Los Estados deben esforzarse por la investigación y la inversión de medidas que garanticen la ciberseguridad de sus ciudadanos, garantizando la protección de su información y vedando el acceso de información confidencial ciudadana. Las ampliaciones de facultades a organismos que no garanticen estos datos de seguridad comprometen la propiedad privada y la libertad individual.
Me disculpo con los estimados lectores por no haber incluido datos estadísticos en torno al tema, ciberataques y otras formas, pero los dejo a su acuciosidad, este material abundante en las redes.
La ciberseguridad se convierte en la garantía para la estabilidad de la información del mundo, mundial. Y como dicen mis nietos, “abuelo fue la versión corta” ¡ahí está el detalle!

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