
La Inseguridad y la Ausencia de Estado en Guatemala
Barataria
La Embajada de Estados Unidos recientemente emitió un comunicado alertando a sus conciudadanos a evitar desplazarse en los centros comerciales de la zona 16 en virtud de tener información de posible actividad delictiva por parte de maras y grupos de crimen organizado. Lo anterior sorprende debido a que la delincuencia esta llegando a las narices de los lugares que anteriormente se consideraban seguros.
La crisis de inseguridad en Guatemala no es nada nuevo desde hace ya muchos años, quizás más de 20, mientras los guatemaltecos se las apañan para ver como salen de sus casas a trabajar, estudiar o hacer sus actividades diarias y regresar “sanos y salvos “ agradeciéndole a Dios tener un día mas de vida para ver crecer a sus hijos ,abrazar a sus padres y a sus seres queridos; los funcionarios públicos encargados de la seguridad (mequetrefe ministro de gobernación y el inútil director de la PNC de turno) se entretiene haciendo negocios para llenar sus bolsillos y falsear estadísticas haciendo creer a todos que la violencia y delincuencia van a la baja.
Como lo he dicho el problema de inseguridad y aumento de delincuencia en Guatemala no es nada nuevo desde el gobierno del señor Álvaro Arzú que prometió resolver el problema de la delincuencia callejera en 100 días hasta aquel gobierno de Álvaro Colon que argumentaba “que la violencia se combate con inteligencia”, pasando por el gobierno de “mano dura” de Otto Perez Molina; la violencia ha ido en aumento. Tampoco se salvan los gobiernos de Serrano Elías, Ramiro de León, Alfonso Portillo y Oscar Berger cuyos planes de seguridad fueron imperceptibles no hubo ni mejoras ni reducción de delincuencia, todo lo contrario, ha ido en aumento. A este respecto hay que comprender que, a partir del gobierno de Jimmy Molares y Alejandro Giammattei y el actual gobierno del señor Arévalo la delincuencia, el crimen organizado y narcotráfico ya están institucionalizados en el país, son parte del paisaje y las autoridades aceptan convivir con ellos sin combatirlos, únicamente esperando que “operen sin salirse del canasto” de tal suerte que actúan con total impunidad, libertad sin cortapisas, sin que se les persiga, llegando al colmo de que en muchos casos las mismas autoridades, las fuerzas de seguridad, los mismos agentes de la PNC les apoyan como el caso de la Mesilla y otros videos que circulan en redes sociales en donde se ven agentes de la PNC apoyan acciones delictivas.
En efecto la inseguridad va de la mano con la ausencia del Estado es decir, que no solo hablamos de la delincuencia común, de aquellos asaltantes que andan en motocicleta robándole a los conductores de vehículos en todas las zonas de la ciudad de Guatemala o aquellos asaltantes “de a pie “ que le andan robando a los transeúntes en los diversos barrios de la capital, o los mareros que cobran extorsión hasta en las ventas de tortillas y las ventas de shucos; sino también las actividades criminales que lleva a cabo, aquellas estructuras criminales que manejan el contrabando, el narcotráfico y los grupos de crimen organizado que saquean las arcas publicas en conjunto con sus socios, los funcionarios públicos; todo esta actividad delictiva se hace a ciencia y paciencia de las autoridades encargadas de la seguridad publica por que en Guatemala hay una ausencia total del Estado de tal suerte que toda la delincuencia actúa a sus anchas haciendo y deshaciendo sin temor alguno de que sean objeto de persecución o de captura. Es el colmo que temen más los ciudadanos honestos a las fuerzas de seguridad, que todos aquellos rateros organizados o no, de cuello blanco o la barriada pero que al final no tienen ni temor ni respeto a la autoridad.
En realidad, hace años el Consulado de Estados Unidos advertía a sus conciudadanos de riesgos de delincuencia en algunos lugares en el interior del país sin embargo, la advertencia hecha de posible actividad delictiva en la zona 16 de la ciudad capital debería de poner a las autoridades encargadas de la seguridad publica en alerta puesto que, ya la delincuencia ha rebasado la capacidad de las fuerzas de seguridad. El problema es grave porque la falta de seguridad de ha convertido en el principal problema que percibe el ciudadano guatemalteco; claro que hay otros problemas como las carencias de salud, educación y desempleo, pero en el día a día lo que mas se percibe es la falta de seguridad. A diario los noticieros dedican gran parte del contenido de sus noticias en donde destacan los robos, asaltos, homicidios, asesinatos, es decir que la percepción pública es precisamente la violencia es grave, pero para el ministro de gobernación sale diciendo que la delincuencia ha bajado y con eso ya parece que todo está resuelto. ¿Hay dos mundos en realidad? Pues al parecer sí los hay. El mundo donde viven todos lo guatemaltecos que sufren de la inseguridad por que no tienen seguridad pagada por el Estado y el mundo donde vive el Ministro de Gobernación y los demás funcionarios que viajan en carros blindados y con una serie de escoltas, así cualquiera diría que hay seguridad, porque vive protegido, con guaruras y todo, pero aquel guatemalteco que viaja en bus urbano y vive allá en donde las maras tienen el control de ingresos a sus casas, eso siempre será otra cosa. Si en realidad la delincuencia no existiera los funcionarios no utilizarían carros brindados y escoltas he allí por qué la percepción de ellos es igual que la de todos los guatemaltecos y para el gobierno y funcionarios.
Al final, en tanto la seguridad ciudadana no sea una prioridad para los gobiernos vamos a tener un país que se arrodilla ante la delincuencia como se ha vivido por muchos años en Guatemala. No hay fórmula mágica para combatir a la delincuencia pero que se puede combatir sin duda que se puede. Con cosas básicas, como la depuración y profesionalismo de las fuerzas de seguridad, empoderar al poder local para que, mediante delegación de funciones, se les permita encargarse de la seguridad ciudadana y, sobre todo tratar a los delincuentes como lo que son: delincuentes a quienes hay que llevar a la justicia, no son niños de primera comunión. Cuando hay voluntad política se puede hacer, pero cuando los gobiernos no tienen prioridad la seguridad ciudadana pasa lo que en Guatemala ha pasado por años y esta sucediendo ahora mismo: En tanto al gobierno y funcionarios les interesa “hacer negocios” y llevarse gran parte del erario a sus bolsillos, en tanto la delincuencia es el distractor perfecto para que la ciudadanía indefensa ante la delincuencia, buque cada día como, literalmente salvar la vida, porque para el gobierno “la vida de los guatemaltecos no vale nada”.

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