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La Mentira en las Plataformas y el Discurso Político

Una Guatemala Diferente Es Posible

Se le atribuye a Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de Adolf Hitler, la frase “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”.  Las investigaciones demuestran que cuando una mentira se repite constantemente esta puede adquirir 3 características puntuales: 1.- se legitima públicamente, 2.- Adquiere apariencia de verdad, y 3.- Se convierte en una caja de resonancia mediática;  de igual forma Nicolas Maquiavelo, en su clásica obra El Príncipe, ya exponía que las principales cualidades de un político para conquistar o conservar el poder era tener la capacidad para “Engañar, fingir o simular”, por su parte Napoleón Bonaparte definía la verdad como “lo que se cree de todo corazón y con toda el alma”.

Esta última idea de Napoleón está asociada a la eficacia de los discursos políticos actuales que utilizan mensajes más emocionales que racionales, mensajes que tienen como fin cambiar o consolidar determinadas actitudes o percepciones en los electores recurriendo para ello a la ira, al miedo, a la sorpresa o al desprecio, todo esto dentro de un marco calculado de escenificación y actuación actoral, además que, si o si, se emplean de igual manera técnicas neuro comunicativas o de segmentación psicosocial basadas en el big data. (The Conversation).

Los dispositivos digitales con los que hoy cuenta todo mundo, sin lugar a duda han ayudado a mantener y fortalecer una actitud de tolerancia pasiva, de alejamiento, o desmemoria ciudadana con la falta de honestidad por parte de los políticos; en la actualidad los mensajes, rumores y propaganda de todo tipo, son recibidos en medio de un flujo masivo de información y consumidos de manera compulsiva, irreflexiva e inmediata sin tomarse el tiempo para razonar ni pensar críticamente, lo que da lugar a que una gran mayoría de los usuarios digitales den por sentado toda la información que reciben como veraz; por lo que, en el día a día, la mentira y las noticias falsas (fake news) son altamente cotizadas en el ambiente político populista, tanto de derecha como de izquierda y como consecuencia este modelo de consumo informativo junto a la propaganda emotiva y sensacionalista que se genera y distribuye a través de las redes digitales, no permite critica alguna, mucho menos una reflexión racional, esto conlleva a que se generen debates políticos viscerales e irracionales, los cuales no abonan a la democracia y la están socavando día a día.

En este contradictorio espectáculo de comunicación digital, las mentiras, los engaños políticos y las noticias falsas están contribuyendo a socavar de igual forma algunos principios del buen periodismo mientras se consolida un nuevo modelo desinformativo, tal y como señalaba Hannah Arendt en su libro Verdad y mentira en la política (1967): “La libertad de opinión es una farsa si no se garantiza la información objetiva y no se respetan los hechos mismos.”  

Y por último se está deconstruyendo el modelo de información veraz por un nuevo modelo de desinformación, en la que el uso masivo del engaño, la mentira, en sus diferentes formatos políticos, periodísticos, etc.; se ha institucionalizado como parte del juego político y la información y como nos dice José María Lassalle en su libro Ciberleviatán (2019), la discusión dentro de esta nueva y emergente esfera digital, caótica y hostil está removiendo los cimientos de la democracia liberal. Lo que es muy peligroso para la democracia de no entenderse y atajarse a tiempo.

AL RESCATE DE GUATEMALA.

GUATEMALA NECESITA DE SUS MEJORES HOMBRES Y MUJERES.

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