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Las sombras impresas

Preludios Opinionistas

Eran de esos días comunes, el tiempo como siempre no paraba de marcar cada instante, y preguntaba para qué correr, sólo estar en el momento que el dicte su  propia existencia.

El día estaba inesperado, es bastante sencillo, solamente bastaba comprender que ese era el tiempo en ese momento. El reloj  marcaba las siete y  veinticinco minutos de la mañana. El aire era denso, en el pequeño cuarto de la casa en el barrio, todo cargado de ese bochorno, se anunciaba una borrasca de polvo, la lluvia llegaba aprisa, y sobre la mesa de madera descascarada por el tiempo, un libro y un cuaderno estaban abiertos. Había unas palabras manuscritas con una  frase, navegaba  en el vacío: “Las ideas dialogan, no están solas conversan, lee esto y morirás”. 

Para el joven escritor con su pluma en mano, era una línea, una coraza contra los chismosos del vecindario que pretenden hurgar en mi mente. El joven escritor tenía veinte minutos para llegar a una cita que definiría su juventud, el transporte era un desastre. Al dejar la pluma sobre la mesa para buscar su chaqueta, el joven escuchó un murmullo sutil, similar a hojas secas arrastradas, pero,  el sonido no provenía de la calle, venía de los modestos estantes de sus libros ubicados en la orilla de la pared, en su librero 

-Es una verdad a medias-susurró una voz invisible áspera como la tierra misma.- El lomo gastado de ese viejo libro pareció vibrar, no era un sismo. 

-Las ideas no sólo conversan muchacho, se heredan como las responsabilidades-le decía su lectura desde un libro que leía-. 

-En cambio la tuyas se desplazan buscando un perdón que el tiempo ya les negó-escribió el joven escritor desde su pluma y tintero-.

-No te asustes antes del viaje-interrumpió una voz, pausada, es una voz que brotaba, era  una edición más del mundo, pero déjalo que suba a ese taxi que viene rugiendo por la calle, las historias necesitan pernoctar años…, en El Señor Tiempo para ser aun más útil, pero también necesitan un (os…) testigos que las rescate del olvido antes de que doña calaca pase y acabe con todo.- Su lectura le continuaba orientando. El joven retrocedió todo sudoroso que le corría por todo el cuerpo. Observó sus propias manos, estaban tensas. 

-La realidad golpeó a su mente rememorándole que a todo el mundo no le puedes caer bien-le traducía su asidua lectura.- En ese espacio del tiempo, dentro de la habitación las sombras de sus libros ahora se proyectaban sobre el techo como siluetas que danzaban, era  un teatro viviente, entonces, comprendió y pensó: “somos una plaza pública donde los que están inmiscuidos en el arte de la escritura, reúnen sus ideas, pensamientos para discutir el todo de la  condición humana”, 

-Aunque a posteriori se cruce el umbral de la puerta hacia la borrasca exterior, para continuar escuchando de los tapazos de los aciagos, usted sabe que la pluma lleva el eco de un coro infinito para ganarle la última batalla al olvido. Nada queda fragmentado, todo conforme el paso del tiempo se unifica, aunque cada fragmentación es una unidad de todo-le ripostó el último filo de su mente.-

-El arte de la  escritura es un puente extático donde el tiempo deja de ser un enemigo lineal para convertirse en un espacio de comunicación, comunión eterna, para desentrañar cosas que se desconocen, porque las letras jamás fenecen siempre están vigentes-le señaló al joven escritor doña realidad.-

-Así, el acto de escribir se consolida como un acto de resistencia absoluta, demostrando que la pluma unifica los fragmentos de la existencia humana-concluyó la historia del tiempo.- El joven escritor se quedó dormido sobre su libro y cuaderno.

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Bayardo Quinto Núñez

Bayardo Quinto Núñez (Bayquinú) ha publicado veinticinco (25) libros: Ensayos; Opiniones diversas; Poemas; Cuentos; Relatos; Minicuentos; Novelas Cortas; y tiene varios libros escritos inéditos, y otros que va escribiendo, los cuales en su momento si hay oportunidad saldrán a la luz pública, Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales; Abogado y Notario Público; Instructor Deportivo en Baloncesto, Escritor; Pintor; estudio Siempre Música, Artesano del Calzado, y colaborador del Periódico El Siglo de Guatemala, tras su ardua experiencia en medios escritos de gran trayectoria en Nicaragua, como ¡El Nuevo Diario y Diario La Prensa, y Columnista Internacional!

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