
Lecciones de la victoria de Trump y su repercusión para Guatemala
Zoon Politikón
La reciente reelección de Donald Trump ha sacudido los cimientos de la política estadounidense, revelando un profundo cambio en el panorama electoral que no solo afecta a EE. UU., sino que también tiene repercusiones significativas para países latinoamericanos como Guatemala. Con 72 millones de votos, Trump ha demostrado que una gran parte de la población estadounidense no aprueba la radicalización del Partido Demócrata, un partido que ha ido perdiendo el contacto con los valores tradicionales que sostienen a esa nación. Esta situación debe servir como un espejo para Guatemala, donde la promoción de ideologías de género amenazan las libertades individuales y los valores familiares.
Uno de los puntos más sorprendentes de esta elección ha sido el aumento del apoyo de los votantes hispanos hacia Trump. A pesar de las críticas de los medios y las acusaciones de misóginia dirigidas a los hombres hispanos que votaron por él, la razón detrás de este fenómeno es clara: la economía. El mensaje de Trump ha resonado entre los hispanos, especialmente los católicos, quienes representan una parte significativa de esta población. La retórica progresista, que a menudo ataca los valores tradicionales y familiares, ha llevado a muchos a sentirse desconectados de la agenda del Partido Demócrata. La conexión de Trump con esta base se ha visto facilitada por su mensaje de respeto a los valores familiares. En contraste, la figura de Kamala Harris, quien ha sido vista como una representante de una agenda que desdibuja las creencias tradicionales, ha alejado a muchos votantes que, históricamente, se habrían alineado con el progresismo. La ausencia de figuras demócratas en eventos significativos para la comunidad católica, como la cena en honor al primer político católico que se postuló a la presidencia, evidencia una desconexión que ha tenido consecuencias electorales.
Este aumento en el apoyo hispano es particularmente relevante para Guatemala, un país donde la población católica es mayoritaria. El apoyo de los hispanos es un factor que Guatemala no puede ignorar. En un escenario donde la dinámica de los votos puede cambiar el rumbo de una elección, el respaldo de esta comunidad ha demostrado ser crucial. Las organizaciones que promueven los valores católicos han jugado un papel fundamental en revertir las tendencias que favorecían a los demócratas, destacando la radicalidad de su agenda. En este sentido, la evolución del electorado hispano en EE. UU. también puede influir en la forma en que los guatemaltecos perciben su propia realidad política y social.
En cuanto a las prioridades de la nueva administración de Trump, la migración será un tema central. Se anticipa que intensificará las deportaciones y limitará el flujo migratorio desde Centroamérica hacia EE. UU. Este tema es significativo para Guatemala, puesto que cerca de 3.2 millones de guatemaltecos residen en EE. UU. y las remesas que envían constituyen aproximadamente el 20% del PIB. Las remesas son un pilar fundamental de la economía guatemalteca, y cualquier restricción en su envío podría tener consecuencias devastadoras para el país. Es por ello, que el guatemalteco debe preparse para enfrentar esta realidad, buscando alternativas para su desarrollo, y reduciendo su dependencia de las remesas.
Además, la administración de Trump podría considerar gravar las remesas o imponer restricciones que dificulten su envío, lo que requeriría un enfoque proactivo por parte de Guatemala para diversificar su economía y crear oportunidades laborales. Esto requiere la inversión en infraestructura y la creación de empleos que disminuyan la necesidad de emigrar.
El comercio es otro eje clave en la relación entre EE. UU. y Guatemala. A pesar de las políticas proteccionistas que Trump ha promovido, es poco probable que estas se traduzcan en desventajas significativas para Guatemala, dado que nuestra economía es esencialmente agroindustrial y textil. Sin embargo, la posibilidad de aranceles universales o restricciones comerciales siempre está presente. La relación comercial entre ambos países ha sido históricamente beneficiosa, pero el enfoque proteccionista de Trump podría generar desafíos en el comercio con EE. UU., especialmente si se implementan aranceles.
Además, el enfoque de Trump hacia China podría abrir oportunidades para Guatemala al promover una política comercial más amplia. La administración de Trump podría favorecer el desarrollo de cadenas de suministro alternativas en la región, lo que podría resultar en inversiones importantes que beneficien a la economía guatemalteca. Pero, el gobierno deberá ser cauteloso y estratégico, buscando maximizar los beneficios de su relación con EE. UU. mientras maneja sus propias prioridades internas. Guatemala tiene la oportunidad de posicionarse como un aliado estratégico en la lucha contra la influencia china en Latinoamérica, lo que podría traducirse en un mayor apoyo económico y político de parte de EE. UU.
Desde una perspectiva optimista, la reorientación de la política exterior de EE. UU. hacia la seguridad y la lucha contra la influencia china podría incentivar una cooperación más efectiva entre ambos países. Guatemala deberá alinearse con la agenda de su aliado más importante, abordando temas como la seguridad del Triangulo Norte y la falta de oportunidades laborales. Es irrenunciable que el país busque fortalecer su infraestructura y mejorar su capacidad de producción interna, fomentando un crecimiento que reduzca la migración forzada.
La victoria de Trump, junto a su atractivo entre el voto hispano, demuestra que la defensa de los valores tradicionales, la economía robusta y la soberanía son temas que resuenan profundamente en la población. Los líderes latinoamericanos deben aprender de esta lección y reconocer que el verdadero progreso se basa en la protección de las libertades individuales y el respeto por la cultura y la fe de sus pueblos.

Le invitamos a leer más del autor:
Descubre más desde El Siglo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



