
Kamala pierde, una lección para la izquierda
Barataria
En Estados Unidos, una democracia de muchos años, se celebró las elecciones que pasarán a la historia como las más disputadas en términos propagandísticos por el intenso asedio de las redes sociales a los dos candidatos de las dos facciones partidarias más prominentes en el panorama político de ese país. Kamala Harris, actual vicepresidenta y candidata de emergencia postulada por el Partido Demócrata trató de convencer al electorado que podría hacer cambiar el rumbo de un país que había cogobernado con el señor Biden. Por otro lado, apareció Donald Trump, quien perdió las elecciones anteriores y ha sido perseguido penalmente en diversos procesos que avanzaron sin más en un país en donde inauditamente se procesa a anteriores presidentes.
Trump adoptó un discurso que ya conocía muy bien y que le había hecho ganar la primera elección y que también había utilizado en la segunda elección que perdió. En tanto Harris continúo con un discurso que únicamente descalificaba a su oponente, le vilipendiaba y que solicitaba el voto femenino y racial. Al final de cuentas, la derrota fue estrepitosa, muy clara, muy dura y que hace pensar en que el Partido Demócrata debe reinventarse si quiere competir en la siguiente elección con la fuerza que le caracterizó. Figuras como Obama y Clinton ya no venden como lo hicieron anteriormente, porque el mismo partido que promete arreglar la vida de los migrantes, mejorar las condiciones de los trabajadores, impulsar los derechos de las minorías y recuperar derechos sobre el aborto y otros temas sensibles ha engañado al electorado cuando acceden al poder. Para nadie es un secreto las promesas de campaña de Obama ofreciéndole al electorado migrante, especialmente latinoamericano una reforma migratoria que, en ocho años de mandato nunca llegó, teniendo mayoría en el congreso y el senado.
Al preguntarnos, ¿Qué le pasa a la izquierda? ¿Porqué esta perdiendo tanto apoyo en muchos países? Y, porqué en Estados Unidos muchos hombres, mujeres que son fuerza laboral en ese país y muchos migrantes de diversas razas establecidos en Estados Unidos, prefirieron votar por un candidato condenado en un proceso y que ya ha ocupado la presidencia pero que promete un avance en el país mas poderoso del mundo; que votar por quien hasta hace unos meses guardó un silencio cómplice sobre el estado de salud del actual presidente Biden y que, literalmente era una desconocida porque nunca se manifestó sobre nada, hasta que se obligó a correr en una carrera presidencial que de por sí la tenía perdida.
La izquierda esta perdiendo terreno en muchos países alrededor del mundo porque ha demostrado que fácilmente traiciona sus propios ideales.
En Argentina, después de muchos años de gobiernos siniestros, terminó con una inflación galopante que ha empobrecido a la población y que ha hecho que voten por Milei, quien promete un cambio a un alto costo, pero que es la opción viable para evitar que los Kirchner y Fernández terminen de empobrecerlos. O en el Salvador que, cansados de un bipartidismo cómplice entre Arena y el exguerrillero Frente Farabundo Marti para la Liberación Nacional, terminaron votando y reeligiendo a un presidente muy de derecha que resultó ser una especie de salvador en El Salvador, y que a costa de muchos ha convertido a ese país gobernado por las maras y pandillas en ser un país seguro para la población. En Europa, los gobiernos de izquierdas se mantienen en el poder gracias a pactos políticos con minorías a un costo muy alto como parece suceder en Francia o Alemania, en tanto que otros países como Italia ya han virado bruscamente a la derecha.
La conclusión que se saca en blanco y negro, es que la izquierda pierde terreno porque se ha vuelto antipática, se han convertido en todo aquello que criticaron, en todo aquello que han señalado y en todo aquello que han puesto como ejemplo de lo que no se deber hacer. Así, en Estados Unidos realizaron una intensa persecución penal contra el señor Trump para hacerle ver el malo de la película, en tanto que abusos cometidos por el hijo del señor Biden y del mismo señor Biden ni siquiera son publicitados, ¿No es esto la instrumentalización del Derecho que tanto critican? El abandono a la clase trabajadora y la señalización de la corrupción, que ellos mismos luego fomentan, comparten y participan hace que no se les crea.
En Guatemala, un candidato de izquierda, que tuvo serias dificultades para tomar posesión, llegó con la promesa de hacer un gobierno diferente, luchas contra la corrupción y no repetir la receta del pasado, de sus antecesores. Nada de esto ha cumplido, la diferencia entre el señor Arevalo y sus antecesores simplemente es el nombre, porque ya vemos como se esta negociando en el congreso el shopping de votos, ya vemos como los nombramientos a dedo y sin la meritocracia están a la orden del día como el nombramiento del viceministro de Energía y Minas cuyo único merito fue dirigir el cierre de carreteras que tanto daño le hicieron a la población o el nombramiento del Ministro de Comunicaciones una persona ignorante en el tema pero que era prestamista del partido de gobierno. La corrupción sigue galopante en el gobierno de Arévalo y al paso que vamos, ya dentro de tres años va a pasar sin pena ni gloria, pero con un ejercito de netcenter que le promueven como un gobierno diferente.
La izquierda debe aprender que no es la publicidad lo que hace un buen gobierno, que no son las redes sociales, que no es haciendo las mismas cosas que los antecesores lo que le da votos, también deberá aprender que abandonar los ideales cuesta caro y sobre todo, que el electorado no es un grupo de borregos que se les lleva donde sea, sino que vota y luego cobra caro. No se puede engañar a la población así por así, con promesas que no se cumplen. No es extraño que en Guatemala la desazón ha llegado tan rápido, y la popularidad que tenía el señor Arévalo se ha esfumado en menos de un año de mandato, ya me imaginaré cuando este terminando el periodo presidencial, porque no creo que vaya a cambiar el rumbo. Repitiendo la misma receta de su antecesor, en el Congreso repitió el mismo presidente, apoyado por sus diputados ¿Recuerda alguien a un tal Alvarito Arzú? ¿Recuerda alguien a un tal Alan Rodríguez? ¿Qué diferencia a Arevalo con Jimmy Morales y Alejandro Giammattei en relación con el congreso? Lo cierto es que el señor Arévalo, al igual que sus antecesores ya es un cliente VIP del Congreso en donde se ha dado cuenta que es más fácil comprar que solicitar y que es más fácil realizar bajo la mesa.
A todo esto, la lucha contra la corrupción es una utopía, es una broma de mal gusto, porque la corrupción sigue a ciencia y paciencia del presidente y sus funcionarios. En tanto hay una grave persecución fiscal promovida por el publicano que tiene en la SAT, hay un país que no funciona porque las instituciones que han estado debilitadas por años, tampoco han sido apuntaladas por el actual gobierno y la inseguridad sigue sin cambio, en tanto el costo de la vida sigue subiendo y un guatemalteco de a pie, no puede hacer frente al alto costo con su misero salario.
Pero el señor Arévalo cree que el apellido le salvara. Nada más lejos de la verdad, todo lo que está sucediendo es una suerte de dejavú, hemos visto pasar a tanto gobernante que solo ha prometido en tanto llega al poder, en el poder se transforma en aquello que todos los guatemaltecos odiamos: Un mentiroso, un embustero y al final de cuentas, UN HIJO DE PUTA MÁS.

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