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Los tormentos de la democracia

Sueños…

Divagar en torno a la democracia

La democracia puede identificarse de varias formas. Para unos es el poder del pueblo, es decir, los gobernantes y la burocracia de las instituciones públicas debieran de gobernar para beneficio de las mayorías.

Para otros la democracia es el poder delegado en autoridades electas por la mayoría de los votantes en períodos de tiempo determinados. Estas autoridades y la burocracia debieran de gobernar de acuerdo con la legislación vigente, es decir, consolidar un Estado de derecho. Y el pueblo debiera de tener la potestad de cambiar de dirigentes cada cierto tiempo. Lo mejor sería que no hubiera reelección ni del poder ejecutivo, ni del legislativo y menos del judicial. Lo óptimo sería que ningún órgano de poder popular, sean sindicatos, cámaras patronales, asociaciones solidaristas, cooperativas, etc. Pudieran reelegir por más de un período a sus directivos, para asegurar la mayor participación posible.

En la actualidad, la democracia ha degenerado en democracia corporativa. Quienes se hacen del poder son las cúpulas de partidos políticos, sindicatos, cámaras patronales, cooperativas, etc. Quienes en última instancia controlan los medios para promover a los candidatos ganadores. No se lucha por alcanzar el poder y establecer una visión de sociedad soñada. Se lucha por alcanzar cuotas de poder y garantizarme un ingreso grande o permanente.

Democracia y crecimiento económico

La población del mundo, en países que presumen de democráticos, reciente una desconfianza generalizada con respectos a los poderes del Estado, los políticos y los medios de comunicación. La población se siente defraudada por las falsas promesas, el enriquecimiento extraño de los políticos, la corrupción de los órganos de poder y el sector privado, la evasión de impuestos y la ineficiencia total de los servicios públicos.

La región centroamericana se debate en torno al tema de la impericia en la conducción del Estado y su incapacidad de resolver los problemas que preocupan a las mayorías. Los analistas consideran que el crecimiento económico es una fuente adecuada para salir del atraso de estos países. En general, el crecimiento económico, medido por el producto interno bruto, presenta la mayor capacidad para generar una clase media próspera, que como clase social, sea lo más amplia y que se convierte en el fundamento de la democracia liberal.

El insigne Yuval Noah Harari ha observado que el crecimiento económico se ha convertido en el eje para medir el éxito social. Y, aunque los humanos nos enfrentamos por banalidades hemos encontrado en el crecimiento del PIB el centro en donde todos estamos de acuerdo, no importa nuestra visión religiosa, ideológica o de cualquier movimiento moderno.

En sus mejores tiempo la Unión Soviética, con sus extravagantes planes quinquenales, estaba tan obsesionada con el crecimiento como el más despiadado empresario imperialista occidental.

Harari hace el recuento de que tanto cristianos como musulmanes creían en el cielo y solo estaban en desacuerdo en la manera de alcanzarlo, y que durante la Guerra Fría, tanto capitalistas como comunistas creían en la posibilidad de crear el cielo en la Tierra mediante el crecimiento económico, y únicamente reñían por el método exacto de conseguirlo.

Harari observa, sin precaución que tanto predicadores hindúes, piadosos musulmanes, los papas de Roma, como los predicadores de la venida de Cristo, así como los nacionalistas japoneses, independentistas catalanes, conservadores de la corona española junto con los comunistas chinos pueden declarar su adhesión a valores y objetivos muy diferentes y chocantes, pero todos han llegado a convencerse de que el crecimiento económico es la clave para conseguir sus dispares objetivos.

El BID en su informe 2024, sobre mayor inclusión financiera para el desarrollo nos presenta la siguiente información:

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En ella podemos observar que, aunque Centroamérica es un desastre político, social y ambiental, en la economía está triunfante como el mejor gladiador romano. El crecimiento de la región es más rápido que el promedio mundial, el de Estados Unidos y el de toda América. ¿Por qué solo en Costa Rica y Panamá crece la clase media, base social de la democracia? Será que la clase verdaderamente esencial es la clase media. Marx se equivocó, pues nunca pensó que la clase proletaria terminaría siendo absorbida por la economía capitalista y su régimen político democrático.

Al terminar la segunda guerra mundial, el mundo vio emerger dos grandes potencias que se disputaban el control del planeta. La URSS y USA. Lo que dio paso a un mundo contado como comedia y no como tragedia, la guerra fría. Según Harari “…los movimientos revolucionarios y anticolonialistas de todo el mundo miraban anhelantes hacia Moscú y Beijing, mientras que el liberalismo acabó identificándose con los imperios europeos racistas.”

En esa lucha entre imperios, la región fue centro de graves confrontaciones fratricidas, en donde los personajes intelectuales y sindicales se ubicaban en el lado socialista y los sectores empresariales y militares en el lado occidental. Lo que ha dejado un legado de retroceso en estos pueblos. Pues la intelectualidad al ser barrida por la represión se quedó sin discurso y no pudo construir una alternativa liberal-demócrata.

¿Cuáles son las perspectivas?

En el siguiente gráfico del BID podemos observar un dato positivo. Siendo la región que ha tenido el mayor crecimiento económico del mundo, se tienen expectativas de fortalecer la producción, el comercio y el consumo, que fortalece la nebulosa y fuerte clase media.

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De los 8 países que componen la región, 4 están sobre el promedio del 4%, lo que muestra un potencial de mejora en la economía, que podría ser acompañado de un mejor desempeño cultural y de protección del medio ambiente, de no ser porque los grupos hegemónicos son izquierdistas que viven del discurso, sin impacto en el desempeño real y derechistas obnubilados por la protección de terratenientes, armamentos obsoletos caros y discriminación extendida.

Según la experiencia de Yuval Noa Harari, en la década del 70, el mundo tenía 130 países independientes, pero solo 30 de ellos eran democracias liberales, y la mayoría estaban situados en el rincón noroccidental de Europa. Según nuestro historiador la India era el único país importante del Tercer Mundo que se comprometió con la ruta liberal después de asegurarse su independencia, pero incluso ella se distanció del bloque occidental y se inclinó hacia los soviéticos, y posteriormente al armamentismo nuclear, sin resolver su atraso medieval, muy parecido a el quinteto del norte de Centroamérica.

La debilidad histórica de la democracia al estilo USA se concreta al terminar la II guerra mundial. La democracia liberal dejó que las izquierdas intelectuales se apoderaran de las discusiones por un mundo mejor. Los derechos humanos, las libertades de los pueblos, el derecho a la autodeterminación y el fin del colonialismo fueron discursos de izquierda. El liberalismo se atrinchero en el éxito económico del mercado y el discurso antiprogreso. Para detener el avance de los regímenes con discurso popular de izquierda Washington y sus aliados de Europa occidental se rodearon de aliados dictatoriales. La única racionalidad era el uso de la represión, la liquidación de pueblos aborígenes y la persecución de intelectuales en el tercer mundo. El mundo libre, según Harari, estaba rodeado por un muro de aliados dictadores, como los ejércitos de América latina, probablemente orientados por fuerzas sionistas, así como el rey Jalid de Arabia Saudita, el rey Hassan de Marruecos y el sah de Persia, y dictadores militares (como los coroneles griegos, el general Pinochet en Chile, el general Franco en España, el general Park en Corea del Sur, el general Geisel en Brasil y el generalísimo Chiang Kai-shek en Taiwán).

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Esa visión sesgada marca las probabilidades del fin de la hegemonía del discurso de la libertad como referencia a occidente. Por esa visión sesgada de ver a las mayorías, principalmente indígenas con desprecio es que la mejora en la situación económica en la región no se refleja en las condiciones sociales. Como indican los organismos internacionales, en varios países de la región, la riqueza económica crece y la pobreza de las mayorías se mantiene. Como vemos en el gráfico de tasa de pobreza monetaria.

Recuperar el discurso de progreso, fin de la pobreza, igualdad social y protección de la naturaleza es el único camino viable para construir repúblicas democráticas. Sí todos caminamos juntos, pese a nuestras necesarias diferencias el futuro es viable. De lo contrario el fin oprobioso es la única esperanza.

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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