
¿Nació Jesús en Nazaret, o en Belén de Judea, o en Belén de Galilea?
Logos
I. División geográfica de Palestina
En la época de Jesús, Palestina estaba sometida al imperio romano; y estaba dividida en cuatro regiones: Galilea hacia el Norte; Judea, hacia el Sur; Samaria, entre Galilea y Judea; Perea, hacia el Este del río Jordán, y Decápolis, constituida por diez ciudades griegas, hacia el Este de ese mismo río.
Cuando, en el siglo IV antes de la Era Cristiana, falleció Herodes llamado El Grande, rey de Judea, designado por Roma, su hijo Herodes Arquelao gobernó Judea y Samaria. Su hijo Herodes Antipas gobernó Galilea y Perea; y su hijo Herodes Filipo gobernó Decápolis.
II. Belén de Judea, Belén de Galilea y Nazaret
En la época de Jesús, la palabra Belén, o Bethlehem, significaba casa del pan; y con esa palabra podían ser designadas las ciudades que tenían molinos que producían harina fina. Podía haber, entonces, varias ciudades designadas con esa misma palabra.
La Biblia menciona dos ciudades llamadas Belén. La primera es Belén de Judea, o Belén Efrata, en la que nació el rey David. La segunda es Bethlehem Ha Galilit, o Belén de Galilea, llamada también, antiguamente, Belén de Zabulón. Era una de las doce ciudades que, en el Antiguo Testamento, menciona el libro de Josué, en la parte que trata sobre la heredad de los hijos de Zabulón.
Nazaret era una ciudad que tenía por lo menos 400 habitantes. Estaba situada en la llamada Baja Galilea. No es mencionada en el Antiguo Testamento; pero es mencionada veintiuna veces en el Nuevo Testamento. Aunque fuera una pequeña ciudad, tenía sinagoga y baño público.

El evangelista San Mateo afirma que Jesús nació en Belén “en días del rey Herodes”. El evangelista San Lucas también afirma que nació en Belén. Ambos aluden a Belén de Judea. En el relato del Antiguo Testamento, el profeta Miqueas había dicho que en esa ciudad nacería el Señor de Israel.
El evangelista San Marcos no afirma que Jesús nació en Belén de Judea; y relata que “Jesús vino a su tierra, y le seguían sus discípulos.” Esa tierra era Nazaret de Galilea. El evangelista San Juan relata que Felipe dijo a Natanael que había sido hallado aquel de quien habían hablado Moisés y los profetas. Felipe aludía a “Jesús, el hijo de José, de Nazaret”; y Natanael preguntó a Felipe: “¿De Nazaret puede surgir algo de bueno?” Algunos de aquellos que escuchaban a Jesús planteaban estas preguntas: “¿De Galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo?” San Juan también relata que Poncio Pilatos ordenó inscribir, en la cruz en la que Jesús fue crucificado, estas palabras: Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos.
Aparentemente, entonces, según San Marcos y San Juan, Jesús habría nacido en Nazaret. San Mateo mismo, en la parte de su evangelio sobre la prédica de Jesús en la sinagoga de Nazaret, empleó esta frase: “y venido a su tierra”, es decir, “venido” a Nazaret. La prédica de Jesús provocó escándalo y entonces él dijo que “no hay profeta sin honra” excepto “en su propia tierra y en su casa”. Es decir, en Nazaret, que era su propia tierra o su casa, había sido “profeta sin honra.”
En el Siglo III de la Era Cristiana, el exégeta bíblico Orígenes reiteró que Jesús había nacido en Belén, y aludía a Belén de Judea. Hasta mencionó el recinto en donde había nacido. Era una cueva, que ya había sido mencionada por San Justino Mártir y por el autor del evangelio apócrifo de Santiago. Presuntamente en esa cueva todavía se conservaba el pesebre en el que había sido alojado el recién nacido Jesús. En el año 326 el emperador romano Constantino llamado El Grande, ordenó construir, en torno a la cueva, la Iglesia de la Natividad.
Aviram Oshri, arqueólogo de la Autoridad Israelí de Antigüedades, ha propuesto la hipótesis de que Jesús no nació en Belén de Judea ni en Nazaret, sino en Belén de Galilea.Oshri expuso esa hipótesis en un artículo denominado ¿Dónde nació Jesús?, publicado en Archaelogy, una revista del Instituto Arqueológico de América.

Un primer argumento de Oshri es que si Jesús hubiera nacido en Belén de Judea, sus padres, que residían en Nazaret, tendrían que haber recorrido, durante una semana aproximadamente, una distancia de por lo menos 150 kilómetros, que quizá no hubiera podido soportar María ni el niño que se gestaba en ella. Empero, si hubiera nacido en Belén de Galilea, tendría que haber recorrido, durante no más de un día, solamente una distancia no mayor de diez o doce kilómetros.
Un segundo argumento es que, poco tiempo después de la muerte de Jesús, una comunidad cristiana construyó un monasterio en Belén de Galilea, precisamente porque esa comunidad creía que en esta ciudad había nacido Jesús. Oshri cree haber encontrado vestigios arqueológicos de ese monasterio.
Un tercer argumento es que, “aunque Lucas y Mateo afirman que Belén de Judea es el lugar de nacimiento de Jesús, es el caso que, en Menorá, la vasta base de datos de la Autoridad Israelí de Antigüedades, hay información según la cual Belén es un sitio antiguo con material de la Edad de Hierro y de la iglesia La Natividad, del siglo IV, y de los edificios bizantinos y medievales conexos. Empero, hay una ausencia total de información sobre las antigüedades del período herodiano, es decir, de la época próxima al nacimiento de Jesús.”
Afirma Oshri que él “nunca antes había cuestionado la creencia de que Jesús nació en Belén de Judea.” Empero, en el comienzo de la década de 1990 fue contratado para investigación arqueológica en un pequeño sitio rural de Galilea, algunos de cuyos habitantes afirmaban que Jesús había nacido en ese sitio. Entonces buscó pruebas arqueológicas de Belén de Judea en la época de Jesús, y no las encontró. “Esto fue muy sorprendente, ya que los restos herodianos tendrían que ser lo primero que uno podía encontrar”, afirma Oshri.
La Autoridad Israelí de Antigüedades declaró que la hipótesis de Oshri era “peor que una broma.” En la misma comunidad académica, religiosa y teológica prevalece la teoría de que Jesús nació en Belén de Judea. Una notable excepción es Bruce D. Chilton, historiador del paleo-cristianismo y del judaísmo, ex profesor del Nuevo Testamento, de la Universidad de Yale. En su obra Rabbi Jesus: An Intimate Biography, o El Rabino Jesús: una Biografía Íntima, Chilton admite la hipótesis de Oshri y afirma que la investigación arqueológica suministra “una buena razón para inferir que la ciudad de Belén que San Mateo menciona, estaba en Galilea.”

III. ¿Jesús nació en un establo?
Independientemente de que Jesús haya nacido en Nazaret, en Belén de Galilea o en Belén de Judea, ¿el nacimiento ocurrió en un establo?
Los cuatro evangelios que son parte del Nuevo Testamento fueron originalmente escritos en idioma griego. Una de las traducciones al idioma español fue obra de Casiodoro de Reina, publicada en año 1569, y revisada por Cipriano de Valera, en el año 1602 (y nuevamente revisada en los años 1862, 1909 y 1960). Una traducción más reciente es obra del Consejo Episcopal Latinoamericano, que pretendió ser una “versión popular”, denominada Dios habla hoy.

El evangelio de San Lucas, en la traducción de Reina revisada por Valera, relata que María “envolvió en pañales” al niño Jesús, “y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.” En la traducción del Consejo Episcopal Latinoamericano, María “lo acostó en el establo”, por el mismo motivo: “no había alojamiento para ellos en el mesón”. Es evidente que hay una gran diferencia entre pesebre y establo: en el pesebre se colocan los alimentos destinados a los animales, y en el establo están los animales mismos.
En la traducción de Reina revisada por Valera, la palabra mesón es una traducción de la palabra griega kataluma, la cual, según Kenneth E. Bailey, director del Instituto del Medio Oriente para Estudios del Nuevo Testamento, no solo significaba mesón, o alguna clase de servicio comercial de hospedaje. También significaba aposento para huéspedes. Bailey afirma que la palabra kataluma, con el significado que tiene en el evangelio de San Lucas, significaba precisamente aposento para huéspedes. La palabra griega pandokheion, y no la palabra kataluma, significaba mesón.
Algunas casas de Palestina y de Líbano tenían un kataluma y una plataforma interior, cuya superficie tenía una altura de 1.30 metros a partir del suelo. La plataforma tenía un nombre árabe: mastaba. La familia que residía en la casa solía ocupar la mastaba y no el kataluma. Durante el invierno, animales de granja, entre ellos bueyes y asnos, eran colocados en el suelo de la casa, en torno a la plataforma, para generar calor. También eran colocados pesebres, precisamente para suministrar alimentos a grandes animales de granja.

Bailey deduce que José y María llegaron a una casa con un kataluma que ya estaba ocupado, y tuvieron que ocupar la mastaba, y en ella nació Jesús. María alojó al niño Jesús en uno de los pesebres que había en la casa, en torno a la plataforma. En el mismo evangelio de San Mateo se lee que los sacerdotes orientales, o magoi, que buscaban al niño Jesús para adorarle, ingresaron a la casa en la que había nacido, “y vieron al niño con su madre María”. No ingresaron a un establo.
En la Biblia traducida por Reina y revisada por Valera, la palabra establo aparece solo una vez. Aparece en la crónica sobre el reinado de Ezequías, en la parte que menciona su riqueza y su obra. En esta parte se lee que él “construyó depósitos para las rentas del grano, del vino y del aceite, establos para toda clase de bestias, y apriscos para los ganados.”
Extensive post scriptum. La división de los años en año antes de Cristo y año después de Cristo o Año del Señor fue obra del monje y matemático Dionisio El Exiguo (460-525). Dionisio se propuso calcular la fecha de la Pascua cristiana durante 95 años a partir del año 532 del calendario juliano. Para calcularla, convirtió el año de nacimiento de Jesús en el año primero, que él mismo calculó. Su cálculo fue erróneo: probablemente Jesús había nacido cuatro y hasta seis años antes.

El año primero de la llamada Era Diocleciana, que era el año 284 del calendario juliano, cuando Diocleciano (244-316) comenzó a ejercer el poder imperial romano, fue sustituido por el primer año calculado por Dionisio. Aparentemente, Dionisio creía que el primer año de datación histórica no debía ser un año que evocara a un persecutor de cristianos, como lo fue Diocleciano.

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