No Soy Yo (Capítulo 5)

Capítulo 5
Proyectos, primera transfusión
Cuando estaba en la ciudad al terminar de desayunar ya como a las diez de la mañana salía con rumbo a la oficina de la empresa de aviación que tenía la central en la ciudad, en la costa él y otro piloto eran los que manejaban lo que comprendía la distribución de las fincas a cada piloto, eran ocho pilotos y cada uno tenía su finca asignada para las aplicaciones de la semana, pero siempre había quién quería permiso para ausentarse y era allí que él y el otro piloto se ponían de acuerdo y mandaban al que más bajo estuviese en la planilla, durante las vacaciones de los hijos de los pilotos, estos usualmente se los llevan al extranjero a visitar a los familiares que viven fuera, los viajes duran entre una semana o más y es allí´ cuando los pilotos más nuevos o los solteros o los que viven en el área de las plantaciones de banano se nivelan económicamente con los pilotos más antiguos ya que usualmente son los que trabajan las mejores y más grandes plantaciones. El tiempo en la oficina de la ciudad es corto ya que la mayor parte de los pilotos al terminar sus dos o tres días en la ciudad de descanso siempre pasan a la oficina a ver si hay algo que necesiten mandar a la costa. No habiendo nada que llevar de la oficina despidiéndose del contador y los otros trabajadores enfiló a ver cómo llevaban un proyecto de una lancha que estaban remodelando, ya estaba con el motor que le habían instalado, lo que la llevaría a ser una lancha bastante rápida, se percató que en el transporte de esta, al taller de su amigo, se había desaparecido una pieza que no era necesaria para la etapa en que se encontraban pero que habría que conseguir y usualmente tendrían que mandarla a pedir a los Estados Unidos, también había una camioneta cuatro por cuatro que estaban trabajándole, esta sería para jalar la lancha en la que estaban trabajando, se quedaron hasta las cinco de la tarde en el taller degustando unas cervezas y se despidió y fue a la casa de sus padres, allí estuvo hasta las seis y media y salió para su casa, todo esto en el radio de unos cinco quilómetros entre el taller, la casa de sus papás y su casa, ya en casa cenaban y él iba a la sala familiar a ver deportes y noticias mientras su esposa miraba sus programas favoritos en el cuarto principal, como a las diez se terminaba el día, hasta las siete de la mañana del siguiente día.
Ya de regreso al trabajo y después de aplicar el área que tenía asignada para ese día, enfilaba para el apartamento a cambiarse para la sesión de tenis con el doctor ya que el dentista andaba por la ciudad y después de la ronda de juego el doctor le contó que el Jefe de mecánicos de la empresa lo había llegado a ver y que iba en silla de ruedas, a lo que el piloto le contestó que no lo había visto en el taller, el doctor le dijo que había sido días atrás cuando él no estaba y que le contó que por no perder su trabajo estaba tomando pastillas para el dolor y cuando salía de los talleres de la empresa de aviación ya lo esperaba un tuc tuc para llevarlo a su casa y al llegar ya lo esperaban con la silla de ruedas para moverse.
El piloto le dijo al doctor que después de almuerzo al llegar al hangar iría a verlo y preguntarle cómo se sentía y que le contaría el resultado de la plática, después de la junta con otros pilotos y uno o dos ingenieros, almorzaron y se despidieron, el piloto pasó a bañarse, se cambió la ropa y se fue a la pista, ya todos en el taller deberían estar laborando ya que muchos de ellos salían a almorzar a sus casas, a otros les llevaban su almuerzo y otros comían en la tienda de la pista y descansaban en sus hamacas ya que tenían dos horas de descanso y los más jóvenes en lugar de descansar se ponían a jugar futbol sin importarles la intensidad del sol.
Llegó a la pista y parqueó su picop y se fue a la oficina del jefe de talleres, tocó la puerta y entró y vio el escritorio vacío y le preguntó a la persona encargada de mantener las horas de vuelo de las aeronaves, los tiempos entre los servicios correspondientes a los chequeos de veinticinco horas de los motores y todo lo que corresponde al mantenimiento de estos, quien compartía la oficina con el jefe del taller, y este le respondió que no se había presentado durante el día y que se había sentido mal en la tarde del día anterior y se había ausentado, que había informado a la oficina central en la capital y que no había dado fecha de regreso a sus labores. El piloto vio el avance de los trabajos y se retiró y se fue a visitar al doctor y después de unos diez minutos salió el doctor y antes que el piloto le contara lo del jefe del taller el doctor le dijo que lo habían ingresado en el tiempo en que estaban jugando tenis y que ya había perdido la movilidad en el cuello y un brazo y que no esperaba mejoría en un corto tiempo, y que iba en pleno deterioro ya que la inflamación en el área afectada estaba empeorando y que habría que subirlo a la ciudad a un hospital mejor equipado para esa clase de cirugía, en ese momento el piloto pensó que podría ser la oportunidad de probar la transfusión de sangre y le dijo al doctor que en un hospital de la ciudad había un doctor que había probado un sistema de desinflamantes mezclado con un tipo de sangre que habían desarrollado en el laboratorio y que lo habían usado con él cuando tenía inflamado el cerebro a causa del accidente y que en una semana más o menos le había bajado la inflamación y pudo caminar en un periodo corto comparado con pacientes que no habían querido usar ese procedimiento, el doctor le dijo que sería ideal ya que eso era la mayor parte de lo que aquejaba al jefe de mecánicos, siendo la tres de la tarde el piloto le dijo al doctor que iría a ver si había algún avión que pudiese subir a la ciudad para ver si podían traer la dosis para aplicársela al jefe esa misma tarde, el piloto no tenía tanta confianza con este doctor y por eso no le dijo lo que iba a hacer, ni el nombre del hospital ni el del doctor, eso no era para conocimiento de todo el mundo, despidiéndose le dijo que regresaría aunque fuese de noche con la transfusión de sangre para el jefe de mecánicos.
Se recordó que unos amigos que estaban en un instituto público de la ciudad, le contaron que había un profesor que a los jóvenes que tenían problemas de acné, les preguntaba si se querían curar de esa afección, a lo que los afectados siempre le contestarían que sí, el procedimiento era muy simple, él siempre llevaba un par de jeringas esterilizadas y a los que accedían al tratamiento después de la limpieza con alcohol en el brazo, procedía a sacarles una cantidad de sangre y se las inyectaba en el hombro opuesto y en un par de semanas desaparecía la mayor parte de los barros de la cara de los afectados, la consigna era que cargaran una cajita de una pomada muy popular que decía curar de todo y que si alguien les preguntaba, que dijesen que eso era lo que estaban usando, ya que si alguien decía algo de ese procedimiento, posiblemente si de la dirección del plantel se enteraban, lo sacarían del instituto, eso lo había aprendido el profesor de su padre, quien tenía una finca ganadera y que a los animales que por alguna razón les salían unas protuberancias o granos en la piel por lo que los compraba al ver esos granos en la piel del ganado los desechaban, de allí´ fue de donde habían sacado ese tratamiento, hasta la fecha no se sabe, pero era lo mismo, le sacan sangre al animal de una de las arterias o venas del cuello y se las inyectan en el muslo, el piloto pensó que si eso había trabajado con los jóvenes y con el ganado, definitivamente funcionaría con el jefe de mecánicos y que si la mamá de la enfermera no se recuperaba, harían lo mismo con ella, esperó como una hora y llamó al doctor donde estaba recluido el jefe de mecánicos y le dijo que de parte del laboratorio que al llegar la formulación le extrajesen dos y medio ml. de sangre del antebrazo para mezclarla con la formulación que se iba a emplear en la transfusión.
Paso a una de las farmacias que era de un conocido y le preguntó que si tenían el kit para hacer una transfusión sanguínea ya que en el hospital no tenían y este le respondió que sí pues los hospitales en las áreas afuera de la ciudad no son abastecidas con mucha regularidad, sacó de una vitrina una bolsa de plástico y la examinaron entre los dos, traía instrucciones y el farmacéutico le dijo que no era un kit de lujo, que lo único que este comprendía era lo básico, una aguja para insertarla en una de las venas, un tubo y una bolsa plásticos para recopilar la sangre, muchas veces lo hago yo aquí, pues del hospital me mandan donantes de sangre, ya que muchas veces cuando se accidenta un bus con cuarenta o más pasajeros, no se dan abasto en el hospital para atenderlos y siempre hay gente que por cincuenta quetzales donan una pinta, lo cual ha sido de mucha ayuda y en el laboratorio de la esquina llevan la sangre y estos la examinan y le rotulan el tipo de sangre que es, el piloto le pidió un kit, que le incluyera alcohol y algodón diciéndole al farmacéutico que mejor llevaba otro kit y una caja de curitas para que tuvieran en el hospital a lo que el farmacéutico le dijo que le iba a arruinar el negocio, sonriéndose los dos, pagó la factura y se retiró a su apartamento. Con bastante tiempo por delante buscó una hielera, vio si tenía suficiente hielo en la refrigeradora y se fue a la computadora y puso en el buscador, transfusión de sangre y se puso a leer y observar cómo lo hacen los que saben y el más sencillo era el de la marca que estaba impresa en los kits que había adquirido, se sonrió y se dio cuenta que lo que le había dicho el farmacéutico era casi lo mismo, con la diferencia de las áreas donde se efectuaban los procedimientos, unas en unas sillas de madera reclinables atrás del mostrador de la farmacia y la otra en una sala con paredes blancas, piso blanco sin una mancha, un alumbrado indirecto, una camilla de varias posiciones eléctrica y otras de las cuales se imaginó que jamás lo vería ninguno de los donantes y se sonrió. Se supone que tendría que tardarse dos horas ya que son cuarenta y cinco minutos de vuelo de ida hacia la ciudad y lo mismo de regreso, más el tiempo en tierra esperando la autorización de la torre de control para autorizar el vuelo, dos horas y cuarto era lo que él tenía para llevar la sangre al hospital donde estaba el jefe de mecánicos.
Viendo otras cosas en la computadora se entretuvo un poco más de lo que había estimado, al ver el reloj se levantó y sacó el algodón y preparó el kit, puso la bolsa en la hielera ya con suficiente hielo del que había sacado de la refrigeradora, para aparentar una descongelación de cuarenta y cinco minutos, se recostó, se limpió el brazo con alcohol, quitó el plástico protector de la aguja y seleccionó la vena que creía que estaba más cargada de sangre; en ese momento se percató que no tenía elástico para presionar el antebrazo, sin embargo se recordó que con el control que él podía ejercer sobre cualquier parte de su organismo posiblemente podría hacer que la vena se agrandase y hacer la operación más sencilla, pero también pensó que si no funcionara podía manchar la cama y ensuciar la alfombra, tapó la aguja, se levantó y se fue a traer unas bandas de elástico que se usan para sujetar carga en la parte de atrás del picop, encontró la más pequeña y regresó a la cama, se recostó y se fijó la banda elástica, se percató que las venas automáticamente incrementaron su tamaño, le quitó el cobertor a la aguja, empuñó la mano recordándose que era lo que la persona que le sacaba sangre para los exámenes que regularmente hacía, ya que pensaba que si uno chequea los aceites de los motores de los vehículos y las aeronaves, no estaba demás chequearse la sangre para asegurarse que todo estaría funcionando correctamente, no sabía si valdría la pena seguir esos procedimientos después de todos los cambios que habían en su organismo, pensó que al hacer un examen pudiesen detectar algo, tendría que evaluarlo con el doctor en la ciudad, insertó la aguja en la vena más grande y automáticamente empezó a fluir, se recordó que cuando la sangre fluye normalmente la persona encargada de la extracción, afloja la banda y le dice a uno que lentamente empiece a aflojar el puño y esperar hasta que la sangre rebase la línea impresa en la bolsa, en ese momento sacó la aguja, puso el algodón con que se había limpiado el brazo antes de insertarla y dobló el brazo percatándose que no había salido sangre del agujero hecho por la aguja y observó que este se estaba cerrando a modo de no dejar ni una cicatriz, algo nuevo y se recordó que en el hospital cuando se estaba recuperando jamás le hicieron una incisión, por lo que no sabía cuál sería el efecto de ello, otra pregunta para su amigo el doctor de la ciudad, puso todo en su lugar, le hizo un par de dobleces al tubo plástico y lo prensó con un clip que venía en el kit, salió del apartamento, puso la banda elástica en su lugar, la hielera a la par y agarró una botella de agua de las que tenía en una hielera grande que tenía en la parte de atrás del picop a modo de que se viese que ya se estaba derritiendo el hielo y se fue al hospital.
El doctor ya había girado instrucciones a la enfermera para que al llegar la sangre que se la aplicaran al paciente, como a los cinco minutos le devolvieron la hielera al piloto y salió el doctor diciéndole que todo iba normal y que tardaría unos veinte minutos el proceso y que si quería ver al paciente que él lo acompañaba y este le contestó que sería buena idea para subirle la moral, lo vieron y platicaron un rato y se despidieron, antes de salir del cuarto del paciente le dijo al jefe de mecánicos que no se preocupara por el tiempo de estancia en el hospital ya que iba a ser muy corto, se sonrieron y salieron. El piloto no quería darle chance al doctor que le preguntara nada con respecto a la sangre, por lo que le preguntó que si iba a llegar a la Champa más tarde y que si no pues se verían en la cancha de tenis el día siguiente.
El trabajo del día siguiente se realizó normalmente, todos los pilotos a las cuatro treinta de la mañana en la oficina de la pista se reunían antes de salir a las fincas para degustar una o dos tazas de café y siempre alguien llevaba pan dulce para acompañar el café, siempre había uno que salía antes que todos, a él le gustaba terminar antes y estar libre en caso que por alguna razón alguno de los otros pilotos tenía problemas, lo llamaban por radio para que fuese a ayudar a modo de terminar el trabajo, ya sea con un vuelo o los que fuesen necesarios para completar el trabajo del día y no dejar una burra que era lo que le llamaban al área que no se había podido aplicar y al día siguiente ir a terminar ese vuelo o dos y llegar tarde al trabajo que le tocaba al piloto, esos vuelos que de vez en cuando quedan para el día siguiente los hace el piloto más nuevo sin chistar palabra ya que él es el que menos vuela y cada vuelo representa plata y experiencia para él. Ese día todos terminaron sus trabajos y empezaron a regresar a la pista, a veces venían dos que por casualidad se juntaban en el camino de la pista y se hablaban por radio para posicionarse en formación y llegar a la pista juntos, era para sentirse como pilotos de la segunda o primera guerra y que siempre que podían lo hacían.
Hubo una vez en un show aéreo que fueron invitados los pilotos de la empresa a participar y el dueño de ella les preguntó que quienes querían asistir a lo que todos dijeron que se apuntaban, eran como seis aviones con motores de pistón radiales de seiscientos caballos de fuerza y dos turboprops de reciente adquisición, estos los volaban el piloto y el compañero con quienes se identificaba el dueño, no practicaron ni un día, solo platicaron de lo que iban a hacer, lo cual era que se irían todos en formación de dos en dos, pasarían sobre la pista uno de cada lado dejando espacio en el centro para que pasaran los dos turboprops en dirección opuesta casi rozando el pavimento de la pista y a media pista cada uno viraba a su derecha, este procedimiento se usa actualmente cuando por alguna equivocación se encuentran dos aviones de frente, lo cual es casi imposible ya que las alturas están determinadas con una diferencia de mil pies cuando se vuela hacia el norte o hacia el sur, este u oeste, después aterrizarían de dos en dos y de último los dos turboprops que estarían haciendo pasadas con sus respectivas vueltas como si estuviesen trabajando una plantación y por seguridad uno en el lado este de la pista y el otro en el lado oeste de la misma y luego también aterrizarían juntos para parquearse al lado de los demás, todos los que estaban en tierra ya se habían ido a platicar con los amigos que estaban presentes en el show, los espectadores no relacionados con la aviación lo disfrutaron como que si se hubiese practicado estas maniobras por un par de meses, que fue lo que los anfitriones dijeron antes de retirarse y abandonar el evento, lo que causó risa entre los que sabían algo de lo que era la fumigación agrícola, antes que terminara la presentación ya se había planeado que los aviones con los motores radiales que hacen más ruido se parquearían frente a la tribuna y el hangar principal y los motores con la potencia de despegue, como si estuviesen con carga, se pararían un par de segundos con los frenos puestos y despegarían en el orden que habían aterrizado, cuentan los pilotos que se habían quedado que los vasos y botellas de las mesas adentro del hangar temblaban a modo que se cayeron un par de vasos que si hubieran sido de cristal se hubiesen roto, de último los dos turboprops que no hacen menos ruido, despegaron y siguieron a la flota de los otros, el vuelo era como de veinte minutos para los aviones de motor radial ya que estos vuelan como a ciento veinte millas por hora o más, ya que no llevaban los equipos de aspersión que disminuyen la velocidad de estos, los tuboprops aterrizaron como cinco minutos antes ya que estos sin equipo vuelan alrededor de ciento cincuenta millas por hora o más, ya todos en la Champa celebraron el éxito de lo que fue el show aéreo.
El doctor llegó antes a la cancha de tenis y estaba practicando cuando llegó el piloto, el dentista también estaba llegando y como era lo usual el entrenador se quedaba con el doctor y el piloto acompañaba al dentista, empezaron la ronda y siempre era muy pareja, el doctor con el entrenador y el dentista con el piloto, casi siempre llevaban camisas de manga larga ya que el sol era bastante fuerte a esa hora, usualmente el doctor se iba a su casa después del juego, el dentista y el piloto se tomaban un par de cervezas o más ya que este abría la clínica a las cuatro, el doctor no tenía esa ventana extra de una hora, ya que siempre hay más pacientes enfermos de distintos achaques en su hospital, que una cita programada con el dentista, esta vez se quedó acompañándolos y también pidió una cerveza, antes que el piloto le preguntase por la salud del jefe de pilotos este les conto que antes de salir de la clínica la noche anterior, como dos horas y media después de la transfusión de sangre, ya la enfermera le había reportado que las palpitaciones cardiacas se habían incrementado y la temperatura se había elevado.
El doctor al día siguiente antes de salir para el juego de tenis lo había pasado a ver y le preguntó que cómo se sentía, a lo que el jefe de mecánicos le respondió que había dormido como lo hacía el año anterior que fue cuando empezó con los dolores y que aparte de las palpitaciones y la temperatura había desayunado con bastante hambre y sentía un poco de alivio con los dolores que tenía, también notó que se resintió un poco cuando le levantó y le flexionó cada una de las piernas pero que era soportable, algo que hacía un par de meses no lo podía aguantar.
El dentista en ese momento intervino y le preguntó al doctor qué era lo que estaba sucediendo y después de oír toda la explicación de lo acontecido le pregunto al piloto que quién era el doctor a cargo de esos experimentos, a este se le ocurrió decirle que solo les había demostrado el milagro pero no podía nombrar el santo, a lo que los tres se rieron, sin embargo el piloto le contó al dentista que el doctor a cargo de su caso después del accidente le había preguntado cuando él estaba aún convaleciente en el hospital que si se arriesgaba a que lo probaran con él, ya que esta fórmula el cuerpo la desecharía si no funcionase, o posiblemente el organismo lo podría absorber y hacer su función, fue así´ cuando al piloto le había dicho que lo probasen por medio de señas, lo cual se hizo y le había acelerado la recuperación ya que en doce o trece días había salido del hospital caminando, comparado con algunos casos similares a los de él, y que era un proceso de dos o tres meses y muchas veces salían en silla de ruedas o con muletas para una recuperación total en diez o más meses en casa y con terapia y él en menos de dos semanas ya estaba como antes del accidente y tan competitivo como antes y para muestra les habían ganado en el juego de tenis, pidieron una cerveza más y la degustaron, se levantó el doctor y le dijo al piloto que podría ir a ver al paciente cuando quisiera que dejaría su nombre en recepción para que a la hora que fuese podría llegar, este se lo agradeció y le dijo que estaría allí antes de la cena para no interrumpir con el horario y que se lo agradecía y que la cuenta se la pasara a la empresa como en los casos anteriores, se pasaron a la mesa de los pilotos y los ingenieros y pidieron otra cerveza, el dentista era conocido por todos ellos ya que era el único en el pueblo y el que los dejaba con la boca abierta cada vez que lo visitaban, uno de los ingenieros le dijo a la mesera que esas dos cervezas se las apuntara a él, el dentista como el piloto se lo agradecieron, estos ya habían almorzado y se estaban terminando su café, sin embargo uno de los pilotos que se encontraba con ellos ya no pidió más café sino una cerveza, como a la cuarta cerveza el piloto que se había quedado se levantó al mismo tiempo que los ingenieros y se despidieron, el piloto le pregunto al dentista que si quería que pidieran un plato adicional de boquitas que consistía en un steak cortado para picar, este le contestó con un sí, explicándole que su esposa había subido a la ciudad y que de todos modos él iba a almorzar en la Champa y que el paciente que tenía lo había programado para las seis de la tarde pues el de las cuatro de la tarde había cancelado.
El piloto después de bañarse se puso a pensar si valdría la pena contarle a su nuevo amigo, el doctor de la ciudad o dejarlo para más tarde después de ver los resultados del jefe de mecánicos y compararlos con los de la mamá de la enfermera, que por cierto ya no había oído de ella, tendría que preguntarle al doctor, llamó de la ciudad y le dijo a la secretaria del doctor, que lo llamara cuando tuviese tiempo, le agradeció y colgó. Entró al hospital y le dijo a la enfermera que si podía entrar a ver al paciente del cuarto número cuatro, le preguntó que si era familiar a lo que el piloto le dio su nombre y automáticamente se paró y lo llevó al cuarto del jefe de mecánicos, este se encontraba sentado en la cama con las piernas al lado de la cama y los pies descansando en un taburete en el piso, el piloto le preguntó cómo se sentía y agregó un cumplido diciéndole que su semblante había cambiado de la última vez que lo había visitado, le contó el jefe de mecánicos que había dormido muy bien y que en la posición que estaba no lo había logrado en su casa desde unos meses atrás, no sentía mucho dolor y que cada hora que pasaba sentía la mejoría, lo único era la temperatura y las palpitaciones del corazón lo que le preocupaba, sin embargo le contó que el doctor le había explicado que siempre que hay alguna inflamación, la temperatura se eleva un poco, y con lo de las palpitaciones, este tenía que palpitar más para que pudiera oxigenar el cerebro y el resto del organismo y debido a eso era la sanación, también le agradeció al piloto por el vuelo que había tenido que hacer hacia la ciudad para la obtención de la sangre, que el doctor se lo había contado. El piloto le dijo que a él le había pasado lo mismo y que su recuperación había sido igual de rápida, se abrió la puerta del cuarto y entró la esposa del jefe de mecánicos, ya la conocía el piloto pues en ciertos eventos de fin de año ella llegaba a ayudar con lo que era la comida para la celebración.
El piloto se despidió diciéndole que no se preocupara por los gastos del hospital y que se recuperara pronto ya que su presencia era necesaria en el taller, también le preguntó que si necesitaba algo que llamara al taller y que de allí´ mandarían a alguien para ayudar en lo que fuese, dio media vuelta y antes de salir lo cuestionó el doctor que si esa mezcla de sangre con lo que llevase adentro podría servir para alguna otra anormalidad o mal funcionamiento del organismo, aparte de las inflamaciones del sistema nervioso ya que al jefe de mecánicos no solo lo estaba ayudando con la inflamación sino que también con su actitud y carácter, ya que cuando platicaban en las primeras visitas el doctor le tenía que preguntar mucho y ahora era al revés, este le platicaba de cómo se estaba sintiendo internamente aparte que durante la plática ya se sonreía, lo único que se le ocurrió al piloto fue decirle al doctor que cuando uno está con esas dolencias hasta platicar le duele, este le dijo que averiguara más al respecto y que lo mantendría al tanto, se rieron los dos y le dijo que él sería el primero en saberlo, si el doctor en la ciudad y en el laboratorio iban a esperar los resultados y esperar un tiempo prudencial de unos seis meses o más para ver si no habían efectos secundarios, pero que seguirían las pruebas que continuamente llevaban a cabo y fue por eso que cuando probaron con él se le había advertido que no volara y que fuese siempre con chofer y que no subiera gradas muy rápido y otra serie de recomendaciones, las cuales se ignoraron ya que la sanación había sido completa, se despidió y le dijo al doctor que si iba a llegar a jugar el día siguiente a lo que le contestó que allí estaría y que esta vez quería jugar con él contra el doctor y el entrenador, quedaron de acuerdo y se fue.
En camino para la Champa pensó que, con esa serie de mentiras, posiblemente había convencido al doctor. Después de cenar con unos pilotos y un ingeniero se fue al apartamento para terminar el día con un buen sueño y estar listo para las labores del siguiente día, como a los quince minutos lo llamó su amigo el doctor de la ciudad para informarle que el paciente del trasplante de hígado le darían de alta dentro de dos días y que la mamá de la enfermera se estaba recuperando demasiado pronto para lo que habían experimentado en casos anteriores sin haber tenido que reemplazar venas ni arterias, como se habían tenido que hacer con ciertos pacientes, y que muchos viajan al exterior para esos tratamientos y se han percatado que algunos de los doctores en el exterior son los mismos que los han visto aquí´ en el país, se despidieron sin que el piloto le contara lo de la transfusión de sangre al jefe de mecánicos de la empresa, pensó que sería mejor que se lo contara personalmente dentro de dos días que era cuando terminaba el trabajo de la semana y tendría un par de días libres, ya que cuando empiezan las aplicaciones de urea y sulfato ya el tiempo se acorta tanto que ya ni oportunidad de jugar tenis tendría él, siempre hay un grupo de finqueros que juegan en las tardes ya que no les gusta el sol del medio día.
Al estar trabajando pensó que algo había pasado en su sistema circulatorio cuando estaba recluido en el hospital después del accidente, ya que con lo que pasó con el jefe de mecánicos, pareciese como que se le inyectaran un virus al paciente y en un par de días ya estaba circulando por todo el sistema circulatorio y ya sea eliminando colesteroles o todo lo dañino del organismo del paciente y se disolvía en los órganos que se recuperaban rápido y en una semana las personas ya estaban o terminando de recuperarse o ya recuperadas, bueno pensó el piloto eso será del laboratorio de investigar y conocer, terminó la aplicación y se dirigió a la pista, tendría un día más de trabajo y se iría a la ciudad, se le presentaban muchas incógnitas que tendría que hablar con su amigo el doctor y creía que sería bueno un estudio de la sangre con el químico biólogo del hospital, para ver qué diferencia podría existir entre su sangre ahora y la que tenían en el laboratorio antes del accidente, ya que por lo menos dos veces o más al año se chequeaba todo lo relacionado a colesteroles, triglicéridos, y todo lo relacionado a los órganos más importantes para el bienestar de una persona, hubo un tiempo cuando todavía se fumigaba algodón en el que ellos se tenían que hacer exámenes de orina después de cada aplicación de ciertos pesticidas ya que eran residuales y de alta toxicidad, sin embargo la mayoría de los pilotos nunca se vio afectada durante los años que se aplicó ese producto. Sin embargo, hubo unos seis pilotos que sí les afectó y se les desarrollaron tumores tanto en el cerebro como en algunos de los órganos como el páncreas y el hígado y murieron a causa de esos productos.
Continuará…
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