
Pepitazo
Lugar Hermenéutico
Pasada más de una semana, luego de finalizado el acto electoral, de la era dizque democrática, aun no podemos determinar donde finalizaran las cascaras del severendo pepitazo a la caótica y arcaica partidocracia de chapinlandia.
Con candidatos eliminados, conatos de bronca en varias mesas, cambios de dirección de ultimo momento en varios centros de votación, dudas en los sistemas informáticos de traspaso de datos y una larga fila de etcéteras.
Motivos, hay, más que suficientes, para percibir la enorme nube gris que envuelve al mal nombrado, Tribunal Supremo Electoral y que pone en penumbra el siguiente llamado del 20 de agosto.
Como cada elección general, desde que tengo uso de razón, Guatemala vuelve a jugarse el todo por el todo en este nuevo balotaje, los que están a favor de los que están en contra, versus los que están en contra de los que están a favor.
En cada elección, damos vida a la famosa alegoría de la Caverna de Platón, no vemos más allá que un montón de sombras, reflejo de crisis profundas e históricas. Crisis, que, se han convertido en la constante país, con la cual nos identifican en el concierto internacional.
Porque será tan difícil para los guatemaltecos llegar a pequeños acuerdos, probablemente porque siempre pensamos en los grandes tratados, como fórmulas de agüita mágica para cambiar abruptamente el estado de situación, quizá por pretender resolver en una generación, siglos de falencias o bien porque nos cuesta ver en matices de gris, dado que somos todo o nada, vemos en blanco o negro.
Probablemente hasta nuestro himno nos determina, “a vencer o a morir llamara”, en pocas palabras, todo o nada, acaso no hay puntos intermedios. Será, porque estos entornos de crisis y caos, convienen a intereses de grupos de poder, bajo la lógica, que, en río revuelto…
Sean cuales seas las razones, hasta cuando seguiremos en esta cultura de crisis y hasta donde nos aguantara el país, debemos detenernos un momento y ver para atrás, para adelante y a nuestros costados, el mundo sigue girando mientras nosotros seguimos enredados en los juegos de poder de algunos sectores. Estamos buscando el lado cuadrado del sol sin pensar en los costes asociados a ello, principalmente el costo de oportunidad, que sigue pasando factura.
Basta dar un vistazo a los indicadores sociales de país, para preguntarnos cómo fue que llegamos hasta acá, en la cola de la región en materia de salud, educación, tasas de desempleo y una larga lista de etcéteras, pero lo mas importante como es que podremos salir de este atolladero.
A las puertas de elegir autoridades para el poder ejecutivo, merece la pena preguntarnos, si, ¿un simple cambio de actores basta para cambiar la escena perversa del Estado en que vivimos?, o bien ¿se necesita una reingeniería completa de las instituciones que conforman el aparato burocrático de este?
Una reingeniería, un verdadero pepitazo al Estado, que pase por dar un salto cualitativo del sentido reactivo de la burocracia hacia su proactividad, donde halla optimización de procesos para eficientar la labor pública y sobre todo convertirse en promotores y facilitadores del Desarrollo de la persona en sus diferentes ámbitos.
Según Albert Eisten, “Donde Hay voluntad, hay camino”, que tanta voluntad habrá en los sectores con capacidad de veto en Guatemala, para marcar el punto de inflexión que cambie la dirección de la curva perversa de nuestros indicadores, para pensar y repensar el país sobre una base de futuros y no solo del pasado o del presente.
Para lo anterior es necesario aceptar que tenemos un Estado desbordado, donde la mitad de los patojos del país, están desnutridos, con falencias por todos lados, donde nos han intervenido hasta en el Futbol y los atletas ni siquiera pudieron competir con la azul y blanco en los actuales juegos centroamericanos. Con la dignidad que nos quede, sobre esta base, humildemente situarnos en el lugar que ocupamos en el globo y de los distintos niveles de interdependencia que tenemos.
Como en otras ocasiones las cartas están sobre la mesa, toca la adecuada interpretación del ahora, pero antes de decidir, razonar las consecuencias del mañana y del pasado mañana.

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