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¡Qué sueldos los de los Alcaldes y Consejos Municipales!

Pinceladas Democráticas

La ambición de poder, riqueza, franquicia para transacciones ilícitas, estructuras criminales y tráfico de influencias; promueven la reelección de alcaldes y miembros de los concejos municipales y otros promueven procesos espurios para llegar a tan ambicionados cargos, olvidándose de servir y trascender.

Todos ofrecen servir al pueblo para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, que jamás cumplen, porque la ambición son los salarios que dejan aprobados para el siguiente período y perpetuarse en el poder, ambicionando los grandes salarios, sumados a la chequera en blanco, más las comisiones exageradas de proyectos financiados por los fondos del Consejo de Desarrollo y Asignaciones Constitucionales para cumplir la ley de descentralización que ha sido desnaturalizada por la corrupción, dando rienda suelta a su creatividad para diseñar estrategias que les permita perpetuarse en el poder, incumpliendo la misión de mejorar las condiciones de vida de los grupos más vulnerables.

Para abordar este tema, es obligatorio hacer una reflexión sobre la práctica de la democracia que se concibe como el sistema político que defiende la soberanía del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes, en donde las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo que le permite la participación directa o indirecta confiriéndole legitimidad a sus representantes, que le permite a la ciudadanía a elegir y ser electo; ideales que le queda debiendo al pueblo.

Se ha demostrado que este sistema ha entrado a una descomposición por las actitudes de los políticos perversos y falsos líderes que valiéndose de esta teoría han envenenado sus principios filosóficos que el pueblo como un sistema esperanzador para la convivencia humana, pero esto rufianes con actitudes endemoniadas pretenden enterrarla en diabólicas sepulturas.

Estos mercaderes de la política ya están preparando procesos maquiavélicos, utilizando los recursos del pueblo con programas populistas, paternalistas y asistencialistas, que son financiados con la recaudación fiscal, complementado con los préstamos que aparecen en el Presupuesto General de la Nación al final la gota gruesa de esos recursos les quedan a los protagonistas que administran los recursos, haciendo uso para una campaña camuflageada de aparentar ser filántropos con los recursos financieros del pueblo.

Los falsos políticos promueven leyes que favorecen a esta corruptela que permite buscar el camino menos escabroso para hacer sus fechorías.  Los tres poderes hacen un desastre de la democracia para ir acabando con la credibilidad de este sistema, que induce al pueblo a realizar  protestas que conducen a nuevos levantamientos de los pueblos que desembocaran en revoluciones inminentes.

Las entidades que gozan de autonomía, hacen lo mismo, por ejemplo, las municipalidades, en donde se supone que los gobiernos, van a trabajar en beneficio de los más desprotegidos, buscan al extremo de retorcer las leyes, verbigracia, el Art. 38 del Código Municipal, que permite en forma discrecional, aumentarse los salarios, dietas, gastos de representación y bonos; agregado el aprovechamiento de los fondos sociales y aportes que da el gobierno central para que en forma descentralizada se utilice para invertirlos con eficiencia y eficacia, permitiendo que los que integran los Concejos Municipales, Consejos de Desarrollo, hagan fiesta, cobrando a las empresas ejecutoras de los proyectos comisiones que van del diez hasta treinta por ciento, sin dejar huellas de los desfalcos, sin que exista la Contraloría de Cuentas, el Ministerio Público que enmiende tan deleznable abuso.

El decreto 1-87, Ley de Servicio Municipal, sirve para pagar jugosos salarios por mediocre trabajo, rotándose los cargos y perpetuándose en el poder, desafiando al principio democrático de la alternabilidad del poder, que impide se abuse de la voluntad del pueblo.

Se asignan salarios con cantidades de treinta, hasta setenta mil quetzales, sumado la dietas que les ponen el costo que les conviene y, suman el pago de dietas, que algunas veces son salarios fijos que hacienden hasta doce mil quetzales, en otros casos, se imponen muchas sesiones redondeando salarios de ejecutivos y altos funcionarios.

Este es momento propicio para reflexionar al respecto, ahora que nos ha atacado la pandemia del COVID19, en donde sufriremos de una recesión económica donde aflorará la pobreza, debe de crearse un tabla de salarios que sea demandado por el pueblo.

En las manos de los políticos corruptos está, cambiar la LEY DEL SERVICIO CIVIL MUNICIPAL, haciendo que las dietas no pueden ser mayores de tres salarios mínimos por ejemplo, exigiendo al organismo legislativo, para frenar estos abusos, aprobando el CÓDIGO TRIBUTARIO MUNICIPAL, proyecto de Ley, que esta engavetado desde el 2002, en el Congreso de la República.

Al no lograr controlar ese libertinaje político para auto recetarse salarios de esta talla, el pueblo tiene el desafío democrático en las próximas elecciones, de decir NO a la reelección de los mismos y controlar al administración de los recursos financieros que deben maximizar la inversión para mejorar las condiciones de vida de los grupos vulnerables que necesita de SALUD, EDUCACIÓN, SEGURIDAD ALIMENTARIA, PROTECCIÓN AMBIENTAL, SERVICIOS DE AGUA POTABLE, VIVIENDA Y FUENTES DE TRABAJO, para la sobrevivencia digna.

Este tiene que ser el saldo positivo de la PANDEMIA: ¡Exigir que los que están en el poder a costa del voto ciudadano en el modelo de la democracia, dejen un LEY revestida de honestidad; que esté regida por salarios justos, y equitativos, evitando que estos sean autorizados unilateralmente a espaldas del pueblo; que éste, tarde o temprano la demandará por la fuerza! ¡BASTA QUE LA CORRUPCIÓN SEA PRACTICADA POR ESTOS DESPOTAS BUROCRATAS!

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