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Seguimos dando tumbos en la formación de maestros

Reflexiones

«El magisterio es una profesión emocionalmente apasionante, profundamente ética e intelectualmente exigente». 
Michael Fullan

La formación inicial de maestros ya sea en el Ciclo Diversificado o en la Universidad, tiene una importancia estratégica para cualquier país, porque se encargada de formar a los futuros maestros. Y de la calidad de esos maestros depende en gran medida, la calidad del sistema educativo en su conjunto. 

En pocas palabras, la formación inicial de los maestros es el epicentro del sistema educativo, sin maestros bien formados (excelencia académica, inteligencia emocional, formación deontológica y habilidades tecnológicas), no hay posibilidad de construir un país con ciudadanos críticos, productivos y comprometidos con el desarrollo sostenible y la democracia.

Las escuelas normales han sido pilares fundamentales en el desarrollo de las naciones al formar docentes, porque a través de ellos se fomenta el civismo y se incide en la movilidad social. Han contribuido al constructo de la identidad nacional (sentimiento de pertenencia a una colectividad histórico-cultural, basado en elementos compartidos como idioma, tradiciones, historia, espiritualidad y símbolos patrios), así mismo, a la consolidación de procesos democráticos y el desarrollo comunitario, actuando los maestros como agentes de cambio, coadyuvando a la reducción de las brechas de desigualdad. 

Aunque han atravesado crisis y reformas, las escuelas normales siguen siendo en el mundo un pilar en la formación de maestros. Su legado histórico muestra que, sin ellas, Guatemala no habría logrado expandir la educación primaria a nivel nacional. Su importancia radica en que es la responsable de preparar a los maestros que se encargarán de educar a las futuras generaciones.

El martes 3 de febrero, 85 diputados al Congreso de la República encabezados por el Partido Unionista, posiblemente por desconocimiento, negligencia, compromiso político o impericia, votaron a favor de convertir la Iniciativa de ley 5770, en el Decreto Número 4-2026 “Ley de las Escuelas e Institutos Normales con Especialidades”.

El Decreto de marras, al analizarlo, deja ver que los legisladores se preocuparon por aumentar la matrícula de estudiantes de magisterio y en consecuencia aumentar el número de egresados. Algunos de ellos mencionaron en sus intervenciones que antes de que la formación docente se trasladara a la USAC, el número de egresados por año, era mayor a 40 mil y que luego de 12 años en la universidad, el total de 8 cohortes no superaba los 7 mil egresados y que pronto Guatemala se quedaría sin maestros.

En el fondo lo que se persigue nuevamente es la masificación de los egresados de la carrera de magisterio (establecimientos oficiales, privados y por cooperativa), así también, se puede observar que no hubo preocupación por mejorar la calidad en la formación de maestros. Como el papel aguanta con todo, el dichoso Decreto 4-2026 señala como gran avance en la calidad educativa de las futuras escuelas normales el cumplimiento del Proyecto Educativo Institucional (PEI). Quizá no saben los señores diputados, que en Guatemala todos los centros educativos cuentan con un PEI desde hace más de 15 años y que la calidad educativa sigue por la calle de la amargura.

Los 85 diputados que votaron a favor, hacen gala de su desconocimiento de la administración como ciencia, pues crearon para las escuelas normales una estructura orgánica sui generis: 1. Una Junta Directiva; 2. Consejos y 3. La estructura administrativa de todo centro educativo. Nada fuera de lo común en muchas organizaciones, lo complicado es que el director, los subdirectores y docentes serán parte las tres estructuras orgánicas. Para que lo entiendan, esto es como que el Presidente de la Junta Directiva del Congreso tuviera a cargo la Dirección General, el Primer Vicepresidente tuviera a su cargo la Dirección Legislativa y el Segundo Vicepresidente la Dirección de Estudios e Investigación Legislativa, cosa que no sucede en ese alto organismo del Estado.

El Decreto 4-2026 contrario sensu a contribuir con la calidad educativa estableció 2 consejos: 1. Consejo Académico y 2. Consejo de Investigación, Evaluación y Seguimiento. Se puede observar fácilmente la duplicidad de algunas funciones entre ambos consejos. Pero dentro de lo más grave es que el Consejo de Investigación, Evaluación y Seguimiento será el responsable de la evaluación del personal docente lo que los convierte en juez y parte del proceso. Me pregunto: ¿por qué no decidieron crear los 2 consejos con personal profesional independiente al claustro de maestros? ¿se habrán dado cuenta que los maestros al cumplir con todas las funciones establecidas para cada consejo y en Junta Directiva, abandonarán sus funciones docentes en detrimento del aprendizaje de sus estudiantes? ¿por qué determinaron que el consejo académico es una instancia técnico-administrativa y no una instancia técnico-pedagógica?

Otro de los aspectos bochornosos del Decreto 4-2026 es que se ampara en un Decreto que tiene 65 años de vigencia, el 1485, Ley de Catalogación del magisterio nacional, desactualizado al contexto del siglo XXI. Con fundamento en este Decreto realizarán el proceso de convocatoria, selección y contratación del personal de las escuelas e institutos normales con especialidades.

El caso del coordinador artístico es paradigmático, dice el artículo 30 del Decreto 4-2026 que deberá tener un grado mínimo de Bachiller en arte con especialidad en un instrumento, cuyo diploma debe estar acreditado por el Conservatorio Nacional. Deberá ejercer como docente y contar con el tiempo necesario para la coordinación. (Sic). Cosas veredes, amigo Sancho.

El Decreto 4-2026 no presenta ninguna propuesta relacionada a los elementos de la malla curricular para la formación del maestro, en consecuencia, se infiere que el citado Decreto únicamente se orientó a la estructura administrativa de las futuras escuelas normales, lo que confirma la intención siniestra de que no tendremos en el horizonte educativo guatemalteco una formación inicial docente adecuada a las necesidades de un nuevo orden mundial dominado por la tecnología y las competencias blandas.

Podemos pensar que el Decreto 4-2026 fue elaborado con la mejor intención del mundo con respecto a la formación de los nuevos maestros, pero así también, debemos recordar que de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno.

Continuara…

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