
Sobre el Congreso: Lo que otros análisis omiten
Evolución
Se han producido diversos análisis sobre las probabilidades que tendrá el futuro gobierno de impulsar sus políticas y contar con el respaldo del congreso. El análisis que predomina se reduce a identificar las presuntas afinidades entre los diversos partidos que integran el congreso y los que restan en la contienda presidencial, sumando a las bancadas de estos partidos los votos que representan las bancadas con posiciones consideradas cercanas o que no se perfilan como de oposición. Y con base en ello se ha tratado de determinar lo que ello implicaría para el próximo gobierno en términos del margen de maniobra que pueda tener en el congreso para impulsar sus iniciativas. Pero este es un análisis muy básico y simplista, y que excluye varios factores relevantes que se deben atender; por lo que, a manera de presentar un análisis más profundo sobre el tema, agrego algunas variables a la ecuación.
Ciertamente existirá alguna afinidad natural, político-ideológica o de intereses comunes, entre algunas plataformas partidarias, pero esto no es más que un punto de partida. El análisis se debe hacer sobre la base del cálculo del consenso, parafraseando el título de la célebre obra del Nobel de economía. Una vez sumados los votos que integra una alianza natural, el punto relevante es más bien entender la diferencia que resta para llegar al mínimo requerido para impulsar alguna propuesta en la legislatura que, generalmente hablando, son 81 votos. De esa cuenta, lo que se considera en el análisis político es la habilidad que tengan las distintas alianzas para negociar con otras bancadas los votos que les falten para llegar al quorum mayoritario. A este proceso de negociación en teoría política se le denomina Logrolling, y consiste básicamente en intercambiar votos en iniciativas de interés recíproco entre partidos, de manera que los intereses de las bancadas que participan en el intercambio se ven favorecidos, obteniendo todos el consenso mayoritario para los temas que impulsan. En ese sentido, en la práctica lo importante para un partido no es tener una mayoría absoluta o contar con una alianza estática que resulte en dicha suma, sino su capacidad de negociar a lo largo de un período y en una sucesión de temas de diversos intereses para obtener el quorum que le falte; que generalmente será un número relativamente menor al total con que ya se cuenta en la alianza natural. Desde luego que las posibilidades de negociar esos consensos se reducen en la medida que se avanza de bancadas afines a neutrales y a las llamadas o percibidas como de oposición o antagónicas; por lo que, en cierta forma, los números que éstas representan efectivamente tienen alguna relevancia como lo supone el análisis básico inicial. Pero, de esa cuenta, así como marginalmente se puede incrementar el “costo” de cada voto adicional, también marginalmente el número de votos faltantes se reduce, de manera que cualquier alianza tiene razonables posibilidades de lograr el número de consenso.
Otro factor que se omite es la posibilidad que las posiciones sean cambiantes a lo largo del tiempo. El análisis simple cae en el error de suponer que las posiciones iniciales se mantendrán a lo largo del período, lo cual es inverosímil. Hace más de una década escribí un artículo titulado “La oposición que nunca fue”. El título se explica por sí solo y el artículo explicaba las causas del desconcierto de muchos votantes bajo la premisa que asumieron una estrategia para generar un contrapeso en el congreso. Hoy la estrategia de algunos podría ser en función de la elección presidencial, pero el resultado podría ser el mismo. El fenómeno común en nuestro medio es que la cohesión dentro de un partido se sostiene en la medida que hay una figura central, generalmente con aspiraciones presidenciales, alrededor de la cual gravitan sus integrantes; y esa sería la causa más común, pero no la única. En la medida que ese polo de atracción se pierde, también se desvanece la consistencia que se pueda esperar de una bancada para que actúe de forma unitaria y en función de intereses determinados. Por lo que, en la medida que algunos partidos puedan caer en esta situación, sus bancadas e integrantes pueden trasladarse a otras órbitas, lo cual incide en la composición de fuerzas en el congreso. De esa cuenta, resulta simplista el análisis únicamente sobre la base de las posiciones y números actuales; y, considerando estos dos factores, se puede decir que nada esta escrito sobre el comportamiento futuro del congreso.

Le invitamos a leer más del autor:



