OpiniónColumnas

Sucedió en Shabbat

Zoon Politikón

El 7 de octubre de 2023 será una fecha difícil de olvidar para el pueblo judío, ya que al amanecer de este día cayó sobre varias comunidades del sur de Israel, una lluvia de cohetes (se calculan más de 300 en la primera ronda), anunciando con ello uno de los mayores ataques en los últimos 50 años por su coordinación y escala, uno sin precedentes.

Con los primeros bombardeos inician las comunicaciones a través de las redes sociales y de los grupos organizados especialmente para este tipo de eventos; ¿qué está sucediendo? Se preguntan todos; hay heridos sin atención, niños llorando que pedían regresar del refugio a sus casas… pero al salir ven los jardines del kibutz… es una escena dantesca.

Rachel, quien vive en el kibutz Kfar Aza relata su historia: …todo está cubierto de sangre y el aire se encuentra impregnado de olor a muerte…; piensa que este es un momento terrorífico para esta nación. No sabe a ciencia cierta si es una pesadilla de la que aún no despierta o si es una realidad que quisiera olvidar. En sus adentros ve la devastación y se dice que no son necesarios mayores relatos… disparos, sangre, explosiones y gritos de horror sobreabundan su mente…; pero como sobreviviente reconoce que tiene la obligación de contar su historia. Al escuchar las sirenas piensa que es un ataque más… sin embargo, la lluvia de cohetes es muy superior a lo normal; tras una explosión su puerta es derribada entrando unos terroristas que traían a otros habitantes del kibutz, entre ellos dos niños, uno de 4 años y otro de 6 meses de nacido. Durante un tiempo los retienen en la sala de la casa; no está segura si por efecto de los nervios o por reacción natural les ofrece algo de comer. Todos son llevados tras el muro a territorio palestino; Rachel y los niños se vuelven una carga para avanzar más rápido por lo que los secuestradores deciden liberarlos… regresa sola con los niños y por la Gracia de Dios logra llegar a territorio israelí; la madre de los niños continúa secuestrada y no se sabe ni de su paradero, ni de su vida. Termina reflexionando: nada, pero nada puede justificar los ataque… reconociendo que Israel necesitará mucho de la colaboración de toda la comunidad internacional y especialmente de los judíos en la diáspora. Esta es una historia real, como tantas que se podrán contar en los años venideros.

Las secuelas del terrorismo son muy difíciles de sanar, siendo casi imposible tener un mínimo de empatía con un hecho tan monstruoso, pues son actos que no permiten que se vuelva a la normalidad de manera sencilla, son situaciones que exigen de muchas cosas para alcanzar la recuperación mental tras el trauma físico, sin olvidar que hay muchas personas que se encuentran secuestradas siendo la mayor esperanza que al menos estén vivos y que no hayan sido cruelmente asesinados.

Israel se encuentra en shock tras los ataques terroristas que han dejado cientos de muertos, hay cuerpos que no han sido identificados por lo que no se les ha podido enterrar.

A lo largo de muchos años, han levantado barreras, fortificando los límites que los separa del enclave palestino de Gaza bajo el supuesto que estas medidas los protegerían de un inminente ataque; pero en muy poco tiempo la falla de su inaccesibilidad quedó expuesta tras perpetrarse un ataque yihadista de Hamás desde la Franja de Gaza, tanto por aire, por tierra y por mar.

La vida en ese pequeño país se vive minuto a minuto, esperando todo tipo de novedades producto de las atrocidades de los ataque terroristas de Hamás; por lo que es importante que el mundo comprenda que se avecina una guerra prolongada por la supervivencia; guerra que ahora se espera desarrollar en el suelo palestino como reacción a una agresión tan deshumanizada.

Tras la falla de confiar demasiado en la inteligencia tecnológica, de la sobreestimación de las barreras físicas y de la limitación de destacamentos fronterizos reducidos en hombres, está claro que para asegurar a las comunidades, no solo bastará con limpiar el territorio de terroristas y de asegurar las barreras para evitar infiltraciones, sino deberá cambiar el paradigma en Gaza; esto precisará más que de bombardeos como respuesta o de ataque aéreos, de operaciones terrestres en suelo palestino para evitar nuevos ataques; por lo que se puede esperar una ofensiva que busque destruir las capacidades militares de Hamás y a sus líderes en su mismo territorio.

El conflicto se ventilará en un alto porcentaje en los medios de comunicación y por lo mismo hay que estar conscientes del origen de la situación, en donde políticos y diplomáticos deberán actuar con inteligencia para no favorecer al lado equivocado. 

Hezbolá (organización musulmana de la rama chií, que apareció en el Líbano como una escisión de Harakat Amal grupo armado que participo en la guerra civil libanesa) está haciendo un juego peligroso al bombardear territorio israelí bajo el riesgo de agregar tensión al conflicto, quedando solamente la esperanza de que no decidan unirse a la agresión.

Para todos los judíos que se encuentran en la diáspora la pregunta es ¿qué pueden hacer en estos momentos? La respuesta está en las gestiones de las autoridades de Israel que piden colaboración para un fondo de ayuda para todas las víctimas de los ataque terroristas.

Guatemala tiene un nexo muy fuerte con el pueblo judío a raíz del voto otorgado a favor de la creación del Estado de Israel a través del embajador Jorge García Granados; esté vinculo se mantiene hasta la fecha como fruto de las buenas relaciones entre ambos países, manifiestas en los momentos más difíciles de la historia contemporánea del pueblo guatemalteco y por lo mismo Israel requiere ahora más que nunca del apoyo incondicional de todos.

Area de Opinión
Libre emisión del pensamiento.

Le invitamos a leer más del autor:

Edgar Wellmann

Profesional de las Ciencias Militares, de la Informática, de la Administración y de las Ciencias Políticas; Analista, Asesor, Consultor y Catedrático universitario.

Avatar de Edgar Wellmann