
Todo intento democrático es bueno
Tanmi Tnam
En los departamentos del país uno de los temas del momento es la elección del futuro gobernador. Abundan las opiniones, cada quién mira la elección desde su particular punto de vista, algunos inclinados a repetir lo que les ha funcionado en otras oportunidades, un buen porcentaje de la ciudadanía no está enterado y los que entienden de leyes tienen diversidad de interpretaciones. La realidad se mira y se interpreta de distintas maneras y por eso, la diversidad es materia prima para la democracia.
No sorprende que entre los aspirantes aparezcan exdiputados, excandidatos a puestos de elección popular, secretarios departamentales de partidos políticos y exalcaldes. Puede que sigan las reuniones con los electores, la presión de los diputados y posiblemente los sobres o los maletines debajo de la mesa. En estas condiciones, personas con capacidad tienen pocas posibilidades de conseguir apoyo.
El voto de 8 o 10 representantes de organizaciones no es comparable con el voto de medio millón o más de ciudadanos empadronados en varios departamentos. Practicar la democracia para vivir en democracia es necesario revisar leyes para transformar el contenido y varias prácticas que limitan la democracia. En Guatemala, leyes inspiradas con base en la exclusión deben ser sustituidas por leyes verdaderamente democráticas. La elección del gobernador departamental debería ser a través del voto ciudadano.
Para esta ocasión, si funcionan las modificaciones al proceso de elección de los gobernadores, es importante que la ciudadanía se pronuncie porque integren la terna personas sin tacha en prácticas de corrupción, partidarios de la rendición de cuentas e inclinados por coordinar esfuerzos para alcanzar el bien común. Si entre los electores hay personas con antecedentes de corrupción también es sano denunciarlas. La población debe perder el miedo para denunciar el caso de aspirantes con antecedentes de corrupción y dependientes de actores que limitan el desarrollo de todos. La persona que aspira al puesto de gobernador debe tener conocimientos acerca de los problemas estructurales, las capacidades con que cuenta la población, las instituciones y las alternativas de solución. El gobernador debe saber coordinar y acompañar los servicios públicos que necesita y contiene el plan de desarrollo del departamento. El desarrollo necesita de la participación y representación de sectores y pueblos que dan vida a los departamentos. La imposición y la atención a los seguidores de determinado sector o partido político no es democracia.
En los Consejos de Desarrollo Departamental CODEDES, es necesario revisar su integración debido al procedimiento de aprobación de proyectos y programas que necesita la población de los departamentos. El voto de 20 o 30 alcaldes es más que el voto de 5, 8 o 10 representantes de organizaciones de la Sociedad Civil, o el voto de 35 entidades es más que el voto de 1 o 2 organizaciones que pertenecen a pueblos originarios. En estas condiciones la práctica de la democracia y la justicia no es fácil. El reflejo es el contenido de los planes de desarrollo del departamento y de las municipalidades que no captan las necesidades y no hay respuestas a las necesidades de los pueblos originarios. En muchos casos las instituciones públicas en espacios locales son el reflejo de cómo funciona el racismo en las comunidades. El gobernador debe coordinar esfuerzos por que las instituciones responsables de concretar las políticas públicas en el ámbito local lleguen oportunamente a todos y con calidad. El desarrollo debe ser para todos.

Le invitamos a leer más del autor:



