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Un mundo ideal post Covid-19

Sueños…

El pesimismo, la sensación de que la pandemia no terminará nunca, y que el futuro es de dolor, aislamiento y derrota parece abarcar toda nuestra inteligencia. Pero no podemos darnos por derrotados, un nuevo mundo es posible, estoy seguro que la inmensa mayoría de los humanos estamos dispuestos a construir un mundo mejor.

¿Cómo lo haremos?, ¿seremos capaces de construir una nueva relación con la naturaleza?, ¿seremos capaces de seguir viviendo como especie sin extinguir al resto de seres vivos?, ¿cómo serán nuestros Estados, nuestras sociedades, nuestra producción, nuestro consumo, nuestra cultura, nuestras relaciones internacionales?

La nueva realidad hay que empezar a reconstruirla ya. No hay que esperar que el ataque del coronavirus termine. Tenemos tareas individuales y sociales. Sí las cumplimos saldremos adelante, de lo contrario, la vida en la Tierra va a desaparecer en poco tiempo. ¡No tenemos tiempo! Ya no podemos pensar: “Si cada uno se ocupara de sus propios asuntos, el mundo giraría mucho mejor y con menos pérdida de tiempo.”

Este maravilloso virus nos ha dejado lecciones muy claras. Poseemos la ciencia y la tecnología más completas para resolver cualquier problema material, pero sí no las usamos con unos mínimos principios éticos, solidarios y equitativos con la naturaleza y el propio humano, esos conocimientos tan profundos nos llevarán al caos y la destrucción masiva. Otra lección, somos un ser natural, débil, sujeto a leyes naturales que pueden arrollarnos sí no somos capaces de convivir en equilibrio natural. Además, el crecimiento exponencial de la cantidad de humanos nos lleva al riesgo de la destrucción masiva por vías violentas y autoritarias, así como al consumo masivo destructor del ambiente. Hay mucho más más, “¡El Tiempo es todo un personaje!”

¿Cómo construir el futuro, desde hoy?

De lo aprendido en estos meses de confinamiento podemos decir, que para no caer en el oscurantismo, ni volver a regímenes políticos abiertamente feudales, necesitamos un nuevo paradigma. El paradigma de producir parte de nuestros propios alimentos, consumir solamente lo necesario y extraído directamente de la naturaleza, disminuir radicalmente la producción industrial. El nuevo paradigma tiene que ser convivir en paz y equilibrio natural. Hay que desechar el consumo del petróleo y sus derivados. Como se dice en el documento de pie de página, necesitamos luchar por una nueva ilustración. La ilustración de convivir con la naturaleza. Que el 50% de todo país o sociedad le pertenezca a la naturaleza salvaje, que allí vivan todos los animales en libertad. ¿Qué nos trae la ciencia como oportunidad y como riesgo?

1          La tecnología CRISPR

Las Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats, son una de las grandes oportunidades para enfrentar la sobrepoblación mundial, o para generar pandemias planificadas para construir seres humanos modificados, y destruir a los grupos que serán excluídos de las “mejoras” genéticias. Estas Crispr, son enzimas, conocidas como “tijeras moleculares”, que puede cortar y reeditar el ADN, no combatiendo enfermedades, sino “mejorando” a los personajes con capital para pagar el nuevo ser humano. Nos pueden conducir a encontrar mejores maneras para convivir con el ambiente, o acelerar la destrucción masiva.

2          Cambiar los hábitos sociales para reducir el colapso climático

La ciencia moderna, exigía que no hablaramos de “cambio” climático, sino de colapso climático. La antinatural concentración de humanos en grandes ciudades de cemento, prisioneros en celdas tecnologizadas durante 24 horas al día, adictos al smart-phone permanentemente. Aparentemente, el covid-19 le ha dado un respiro momentáneo al ambiente. Pero, podría ser que no dure lo suficiente. Al volver podemos comportarnos en forma responsable e iniciar una vida con menos derivados del petróleo, menor uso de contaminantes, mejor uso del agua y del aire. O, podríamos querer compensar los meses de aislamiento y acelerar el uso intensivo de los recursos naturales.

3          Pérdida de credibilidad en el gobierno y sus instituciones

La crisis actual muestra claramente el perfil económico y político de la sociedad. En lo económico, el mercado, puede producir bienes y servicios en forma abundante, eficiente y competitiva. Sí el Estado no logra proteger y promover la pequeña y mediana producción y comercialización de esos bienes y servicios, la concentración del capital en pocas manos genera autoritarismo y violencia generalizada. Una tarea esencial del Estado es generar condiciones de competencia y protección de la pequeña y mediana empresa; así como garantizar ingresos al conjunto de la población.

Sin embargo, en la actualidad en la mayoría de países, el gobierno es rehén o aliado de pequeños grupos minoritarios de interés, grupos organizados en forma corporativa para proteger los intereses únicamente de sus miembros, olvidándose del resto de la sociedad. Ya no existen democracias populares, son democracias corporativas. El nuevo perfil que ha ido tomando el modo de gobernar genera ventajas para grandes empresarios, funcionarios del Estado, políticos que ocupan los puestos de elección y, en el fondo, el conjunto de la población.

Una tarea utópica al culminar la epidemia será reconstruir las relaciones gobierno sociedad civil, en forma equitativa, solidaria y respetuosa de la naturaleza.

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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