
Una investigación para el investigador
Barataria
Las Instituciones públicas se construyen sobre la base de la norma jurídica que les da vida, regula su accionar o funciones y el actuar de quienes las dirigen.
Así cada institución pública determina una serie de procedimientos para todos los actos de funcionarios públicos. Esto es porque en la administración pública existe el principio de legalidad y de juridicidad que determinan constitucionalmente que el funcionario público no puede ser superior a la ley, porque es depositario de ella y que su accionar se debe enmarcar en las normas jurídicas que determinan tal función.
El Ministerio Público desde hace muchos años no ha sido ejemplo de aquel ente investigador que necesitamos, sea porque quienes lo han dirigido simplemente lo han hecho para “llenar curriculum” o bien porque algunos otros han querido hacerse imagen. Por ello hablar del MP en términos generales es hablar de una institución cuestionada desde muchos puntos de vista y así podríamos llegar hasta las tres últimas personas que han ocupado el cargo de Fiscal General, para darnos cuenta que han utilizado esta institución con intereses propios y con ello no han contribuido en nada a que se desarrolle la institución que tiene a su cargo con exclusividad a la persecución penal, la cual de conformidad con la ley monopoliza. En ese sentido, al parecer los aspectos, ideológicos por un lado y propósitos personales por otro, no han contribuido en nada a que esta institución pueda mejorar el sector justicia.
El espejismo de que “ahora si se combate a la corrupción”, es la moneda de cambio para que quienes han ocupado el Cargo de Fiscal General inicien y terminen periodos con mucha controversia. De las últimas tres mujeres que han ocupado el cargo, cada una de ellas ha llevado su propia agenda; así la Fiscal General Claudia Paz y Paz pasó por el ente investigador con el propósito de perseguir a sus antiguos enemigos en la guerra de guerrillas librada en Guatemala y por lo mismo hizo todos sus esfuerzos en perseguir a militares que habían estado activos en el conflicto armado, así sus esfuerzos tuvieron un sesgo netamente ideológico puesto que no vimos perseguir a aquellos comandantes guerrilleros que nunca estuvieron en la montaña, y si lo estuvieron fue de paseo, pero que luego vivieron vidas tranquilas en México especialmente y gozaron de las mieles que les dio una firma de la paz ficticia creada por ellos y Alvaro Arzú con su deseo de terminar un conflicto armado que permanecía más en el papel, que en el campo y que en realidad los derrotados de aquel entonces, la guerrilla terminó equilibrando en la mesa lo que en la montaña nunca logró y así fue como hasta el día de hoy muchos militares (que no son niños de primera comunión por supuesto), están procesados o condenados. Mientras que los comandantes guerrilleros y muchos otros que por allí pululan hoy como si nunca hicieron nada viven tranquilos gracias a la Fiscal Paz y Paz, que luego se fue a México a apoyar una investigación que nunca terminó a buen puerto.
Luego apareció la Fiscal General Thelma Aldana, ella llegó al Ministerio Público de la mano del expresidente Otto Pérez Molina quien la eligió luego de que ella hubiere ocupado el cargo de Magistrada de la Corte Suprema de Justicia, en una elección de magistrados opaca y poco transparente, puesto que tanto esa Magistratura como la siguiente fueron gravemente cuestionados por la forma en que les eligieron. En el Ministerio Público pasó desapercibida a no ser que Ivan Velásquez y su CICIG, le presionara en alguna manera para iniciar lo que para muchos incautos resultó una “lucha contra la corrupción” con serios tintes de parcialidad y que al final del periodo de tan controvertida Fiscal General, resultaría que tenía una agenda propia para llegar a ser presidente de Guatemala. Y, como muchas cosas suceden en Guatemala resultó ser obstaculizada por la fuerzas que ahora mismo tienen al señor Giammattei en el cargo de presidente cuando nadie daba ni medio centavo por su elección puesto que en realidad ocupando el quinto lugar en las encuestas nunca llegaría pero al descalificarle a tres en fila logró la elección cuestionada.
Al final encontramos que actualmente ocupa el cargo de Fiscal General otra mujer que muchos le apostarían a que sería mejor que sus predecesoras pero que resultó ser peor que las anteriores. Una mujer “vigilante” cuando le conviene, activa cuando le ordenan y descarada cuando se hace de la vista gorda ante las aberraciones jurídicas que se han dado en Guatemala. La señora Consuelo Porras, me han contado quienes han sido sus alumnos en los cursos universitarios parece una eminencia, pero que del dicho al hecho resulta totalmente impráctica. Es tal la forma en que se conduce el Ministerio Público que se ha vuelto una caricatura dentro del sistema de justicia. En esta semana sucedieron dos hechos que han dejado en descubierto la verdadera forma de proceder de aquellos quienes deben tener el temple para perseguir penalmente a quienes cometen delitos sin importar condición social ni nada por el estilo. Pero resultó el caso de una persona en el aeropuerto que, viniendo del extranjero traía en su equipaje “mercadería” y fue apresada y lo que es peor, publicitado por las redes como “un gran golpe dado al contrabando”, porque la supuesta persona quería introducir alrededor de cinco mil dólares estadounidenses. Qué actuación del MP!!! Qué eficiencia!! En realidad tenemos un MP que es caricatura de la lucha en contra del contrabando. ¿Qué no es más eficiente combatir el contrabando en los puertos? ¿Qué de las fronteras? Allí está el verdadero contrabando en contubernio con la misma Administración Tributaria. Pero los logros del Ministerio Público son con cinco mil dólares en el aeropuerto. ¡Hay de aquellos que cuelan el mosquito y tragan el camello!
Por último se supo que la Fiscal General había pretendido nombrar una fiscal especial para investigar a otro fiscal, en este caso el fiscal de la FECI Sandoval. Pueda que este fiscal sea polémico en muchos de los casos, posiblemente no haya hecho todo bien o mal. Pero para eso está la Fiscal General, porque para ello es Jefa del Ministerio Público, para verificar el trabajo de los fiscales, los excesos, las ilegalidades y para ello existe la Ley Orgánica del Ministerio Público y las otras normas para verificar que el actuar de los fiscales sea acorde con la ley. Por tal razón resulta sumamente contraproducente el actuar de la Fiscal General, vigilante para lo que le conviene pero proactiva para hacerse a un lado frente a aquellos que en términos generales están del mismo lado, el lado de la corrupción de cualquier ideología. Porque es necesario que entendamos todos los guatemaltecos: En la corrupción no hay ideologías. Hay corruptos que se identifican con la derecha. Hay corruptos que se identifican con la izquierda. Y hay corruptos que dicen que amagan con la izquierda pero patean con la derecha. Ante don dinero, la ideología, como diría el Ministro de Finanzas, el señor Alvaro González Ricci ¡¡¡ PELA!!!

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