
Usted, ¿qué haría?
Políticamente Incorrecta
Es curioso notar cómo las personas de diversos países, culturas, continentes, reaccionan de forma opuesta ante el mismo tipo de crisis. Por ejemplo, es interesante la reacción diametralmente opuesta entre judíos y ucranianos.
Ambas guerras son horrendas. En ambas se han cometido masacres inimaginables para cualquier mente sana, tan grotescas que ponen en tela de juicio el sentido de humanidad de algunos «seres humanos». Decapitar bebés, quemar personas vivas, es algo inhumano, como también lo es bombardear asilos, orfanatos o centros de salud, o usar esos lugares para esconder armas o como refugio. Las mentes que dirigen semejantes acciones y quienes las ejecutan son de psicopatas y sociopatas.
Ante el horror, la naturaleza humana por instinto, nos obliga a huir del peligro. Huir, cómo han hecho los ucranianos, y como ellos, tantos otros pueblos que terminan de refugiados por conflicto en su país de origen. Esto es lo lógico. Pero es justo por lógico que me llama la atención la devoción de los judíos de la diáspora que se lanzan como pueden para defender Israel. Buscan prestar servicio militar y defender una tierra que sienten suya a pesar de vivir en otro país. Y es que Israel es la tierra de todos los judíos cuerdos (obvio no incluye gente como George Soros y su prole demoníaca).
Es admirable la valentía de ancianos ya retirados que vuelven al combate. O los jóvenes que quizás jamás pensaron empuñar un arma, y se lanzan a defender Israel por cuestión de principios y valores, de convicción, de fe, de sentido de nación, de identidad.
Y analizando ambos ejemplos llego a mi terruño, Guatemala. Estamos pasando una crisis política sin precedentes, que algunos temían y otros aún temen pueda culminar en una guerra civil. En lo personal, cada vez más me doy cuenta que la gran mayoría de los 18 millones de chapines que hemos tenido el privilegio de nacer en esta tierra bendita por Dios, estamos muy lejos de querer matarnos entre nosotros. Y menos aún, por intereses de extranjeros entrometidos que a pesar de que sus propios países están sumidos en un desgobierno caótico, vienen a darnos órdenes de como debe funcionar Guatemala. Y no olvidemos a los políticos de rapiña que no tienen ni 2 dedos de frente para ver que el mal que causan al país tarde o temprano alcanzará a sus hijos o nietos, si es que no los alcanza a ellos mismos.
No contaban con que el chapín pensante y trabajador es indomable.
Recientemente visité el sur de México por tierra cruzando por Tapachula en dirección a un paraje en la Península de Yucatán. La carretera a Tapachula desde la Ciudad de Guatemala, vía Mazatenango, es muy buena. Si le dan ganas de un cafecito en el camino, tiene dónde comprarlo. Hay de comer y beber, así como un comercio pujante, a portada de mano. Me encantó ver lo mismo entrando por Petén, atravesando de El Ceibo a Poptún y luego bajando de regreso a Guatemala. Tramos de terraceria o asfaltados, en optimas condiciones. En la frontera de Guatemala no tardó ni 5 minutos cruzar ni de salida ni de entrada. Fácil, indoloro, sin mordida, sin molestia. Y si tiene que ir a un baño, puede usar el de cualquiera de los múltiples restaurantes en el camino que nadie le cobra, ni le pregunta nada. Los carteles en los mismos sólo piden que sea considerado con los otros usuarios. Todo muy lógico. Que pena, pero en México fue todo lo contrario. Y ojo, nadie dice que Guatemala sea perfecta, porque en ningún lugar hay perfección. Sólo digo que es mucho mejor de lo que algunos quieren entender.
En la frontera en Tapachula, a pesar de no haber cola, tardamos 2 horas y media en hacer un trámite con todos los documentos en regla. Luego nos detuvieron 6 veces en puestos de registro para preguntar lo mismo las 6 veces, mientras veíamos como las caravanas de migrantes ilegales pasaban como Pedro por su casa en las narices de los oficiales del ejército o policía. Literalmente, pararon a los migrantes legales para dejar pasar a los ilegales. La carretera de Tapachula 180C más que queso suizo, parece una carretera bombardeada dada la circunferencia de los cráteres en la misma. Ví un carro con ambas llantas dañadas por los cráteres en esa porquería de carretera, en la que para colmo se paga peaje a cada rato. Al menos 5 peajes. Parece que usan el dinero del peaje para pagar los sueldos de los que trabajan en cada parada. Y si quiere ir al baño, encontrará baños sucios, a veces sin puerta, y tendrá que pagar 5 pesos mexicanos para poder usarlos. Qué viva el socialismo woke.
Otro hecho que me llamó la atención fue la gente. En el lado de Guatemala, hay comercio en cada kilómetro. Si no es fruta, es abarrotería, tienda, minisuper, gran supermercado, ferretería o lo que sea. Hay incluso muy lindos centros comerciales que ofrecen una variedad de opciones para comer. Qué viva el capitalismo cruel. Cruzando domingo, se ve que el comercio no se detiene. La gente comprando y vendiendo, se ve vida, con entusiasmo. Niños jugando fútbol en canchas municipales, gente saliendo de sus centros de culto.
En el lado mexicano, no vi nada, absolutamente nada, de eso. En Campeche, Tabasco, Chiapas, cero de todo eso. Los pueblos parecen fantasmas, vi más perros de la calle que gente. Y fue igual jueves de ida, que domingo de regreso. Menos mal llevábamos golosinas y comida chatarra que consumir, agua que beber en el camino porque en las 17 horas que dura el trayecto se muere uno de hambre si no va preparado. La burocracia ha consumido esa región donde la gente aspira a ser burócrata antes que persona productiva. Una tristeza.
Para rematarla, no hay a donde huir. Europa gracias a sus políticas socialistas y migratorias está cayendo a pedazos. Ya dijeron los extremistas islámicos que hasta Alemania dejará de ser como es en poco tiempo. Francia ya tiene mayoría musulmana. Y el resto, no está mejor. Estados Unidos es un tiradero en muchas ciudades, sin ley y sin orden, con la criminalidad y la locura de los fanáticos destruyendo al que fuera el país más justo y en regla del planeta. Canadá es un desmadre. ¿A dónde escapar entonces?
Conclusión: Los chapines deberíamos de quitarnos el complejo de inferioridad que nos han inculcado y abrir los ojos. Aprender de los judíos a atesorar nuestra patria. Guatemala está lejos de ser perfecta, pero aquí hay potencial para mejorar, hay gente trabajadora y emprendedora, con voluntad que se esfuerza y tiene deseo de crecer. Lo que se necesita es generar oportunidades.
Guatemala está en un impasse, y el 2024 pinta complicado. Si hubiera que mantenerla libre, para seguir soberana e independiente, contra ese socialismo woke que está arruinando el Hemisferio Occidental, ¿usted, defendería Guatemala o saldría huyendo?

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