Opinión

25N en tiempos de backlash: ¿Retrocedemos o resistimos?

Punto de Vista

En los últimos años, el avance en derechos de las mujeres y la igualdad de género ha enfrentado una reacción adversa conocida como “backlash”, que implica el resurgimiento de movimientos, discursos y políticas orientados a frenar o desacreditar los logros feministas. Este término, popularizado por Susan Faludi en 1991, significa literalmente “reacción violenta” o “contragolpe” y se utiliza para describir la respuesta organizada que surge ante avances significativos del feminismo.

El Observatorio sobre el Backlash contra el Género en América Latina y el Caribe documenta cómo estas respuestas se manifiestan en leyes, campañas y narrativas públicas que buscan limitar derechos conquistados, especialmente en temas de violencia de género, salud sexual y reproductiva y participación política. https://observabacklash.prigepp.org/ Algunos ejemplos:

  • En Honduras, en 2021, se aprobó una reforma constitucional que dificulta modificar las leyes sobre el aborto en el futuro, restringiendo aún más los derechos reproductivos de las mujeres.
  • En Brasil, se han impulsado proyectos para limitar la educación sexual en las escuelas, lo que afecta directamente la prevención de la violencia de género.
  • En México, el Observatorio Nacional de Feminicidios ha documentado el aumento de ataques y amenazas contra activistas feministas en redes sociales, especialmente durante campañas como #NiUnaMenos.
  • En España, se han reportado casos de acoso digital a mujeres periodistas y políticas, con campañas coordinadas para desacreditar sus voces y silenciarlas.

La directora regional de ONU Mujeres, Bibiana Aído, advirtió que esta contraofensiva se da en un contexto de tensiones políticas y sociales, donde la voluntad política no siempre se traduce en recursos efectivos para combatir la violencia. Además, surgen nuevas amenazas vinculadas a la tecnología y la inteligencia artificial, que refuerzan el retroceso, especialmente en el ámbito digital, donde la violencia contra mujeres se intensifica y busca silenciar voces críticas. https://www.dw.com/es/onu-mujeres-hay-una-contraofensiva-contra-los-derechos-de-las-mujeres/a-74828200

El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, celebrado cada 25 de noviembre (25N), tiene su origen en el asesinato de las hermanas Mirabal en 1960. Esta fecha, reconocida por la ONU desde 1999, es un llamado global a visibilizar y erradicar todas las formas de violencia que afectan a mujeres y niñas, desde la física y sexual hasta la digital y simbólica.

En el marco del 25N, la campaña internacional de la ONU ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres” pone especial énfasis en la violencia digital, alertando sobre el aumento de agresiones en redes sociales y plataformas online, donde la impunidad y la falta de regulación tecnológica permiten nuevas formas de abuso.

La conmemoración del 25N adquiere mayor relevancia en el contexto actual del backlash, evidenciando que los avances en derechos de las mujeres no son lineales ni definitivos; cada conquista puede ser objeto de retroceso si no se sostiene con políticas, recursos y compromiso social.

El backlash no es solo una reacción conservadora; es una estrategia organizada que pone en riesgo décadas de avances en igualdad y derechos humanos. Frente a ello, el 25 de noviembre debe ser más que una fecha simbólica: debe convertirse en un punto de inflexión para renovar el compromiso colectivo, exigir recursos, políticas efectivas y rechazar cualquier forma de violencia y retroceso.

La memoria de las hermanas Mirabal y de todas las víctimas de violencia nos recuerda que la resistencia es posible y necesaria. Hoy, ante el backlash, la respuesta debe ser firme: no retroceder, no normalizar, no disculpar.

En este escenario, no solo las leyes y las políticas públicas se ven amenazadas. También surgen tendencias culturales y digitales que, bajo la apariencia de elección personal, refuerzan modelos tradicionales de género, como el movimiento de las tradewifes, que reivindica el regreso a los roles domésticos y la idealización de la figura de la esposa tradicional. Este tipo de discursos, aunque presentados como “empoderadores”, perpetúan estereotipos y justifican dinámicas de poder desiguales, presionando a las mujeres para que se ajusten a modelos de vida que no siempre reflejan sus deseos o aspiraciones.

Analizar críticamente estas tendencias es fundamental, porque la libertad de elección solo es real cuando existen condiciones de igualdad y autonomía. Así, el debate sobre los estilos de vida tradicionales no es superficial: pone en juego el sentido profundo de los derechos conquistados y la urgencia de resistir cualquier intento de retroceso.

La historia nos enseña que la igualdad nunca ha sido un regalo, sino el resultado de la resistencia colectiva. En tiempos de reacción organizada, la indiferencia es cómplice y el silencio, peligroso. Resistir no es solo un acto de valentía es una responsabilidad ética, porque retroceder no es opción cuando lo que está en juego es la dignidad, la autonomía y la vida de las mujeres.

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Grisel Capó

Candidata al doctorado de Liderazgo Organizacional de la Universidad San Pablo de Guatemala. Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad de la República Oriental del Uruguay. Magister en Relaciones Internacionales por la Universidad Rafael Landívar. Pos- Grado en Estrategia Nacional del Centro de Altos Estudios Nacionales de Uruguay y egresada del Centro de Estudios Hemisféricos de la Defensa, Estados Unidos. Diplomado en Antropología de las ciudades por la Universidad Rafael Landívar y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social de México, entre otros cursos.

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