
Análisis electoral
Zoon Politikón
En su libro “Generación Idiota”, el politólogo Agustín Laje señala “El medio es el mensaje… El medio no es independiente del contenido del mensaje” indicando que la comunicación no es solo forma, sino es un contenido en sí mismo, en referencia a toda la información mediática con la que se bombardea y satura al público.
Lo anterior se puede aplicar a las encuestas sobre la intención del voto, ya que por más técnicas y profesionales que quieran parecer, siempre llevan un mensaje subliminal; así que, si está pensando en que estas intentan manipular su opinión, analice los siguientes aspectos: Durante la última semana de marzo y las dos primeras de abril, se recopilaron datos de una encuesta que reflejaba a cuatro aspirantes a la presidencia encabezando la intención de voto con 27%, 22%, 14% y 10% para los primeros lugares. En la tercera semana de abril se recopilaron datos por parte de otra agencia encuestadora en donde se ubica a los mismos cuatro presidenciables en los primeros lugares con 23.1%, 19.5%, 10.1% y 09.2%, pero ahora en orden distinto. De manera abrupta los resultados se alternan de una a otra, llamando mucho la atención que el primer lugar de una es el cuarto lugar de la otra, y el cuarto lugar de la primera es el cuarto lugar de la segunda encuesta. Para finalizar en una última encuesta efectuada desde México, se presentan como resultados de opinión, para los primeros cuatro lugares los valores de 19.2%, 18.4%, 18% y 17.5% para un orden similar al de la primera encuesta mencionada.
Si las encuestas de opinión están manipulando los datos desde su recolección hasta su presentación con la finalidad de favorecer algún interés particular, será algo que queda para la opinión del lector; pero de lo que no habría mayor duda es que una de las dos, o todas, no presentan la realidad del momento. Y ya que la realidad se muestra aburrida por sí sola, y las encuestas electorales son parte de la diversión, entonces, hay que utilizarlas para conseguir algunos objetivos; sin olvidar que todas las actividades de la vida común y corriente al mediatizarse nos distraen volviéndonos superficiales.
“Si tuviera un minuto para solucionar los problemas del mundo, emplearía cincuenta segundos para definir el problema y diez para dar la solución”. Albert Einstein.
Es probable que los resultados de las encuestas elaboradas para este proceso electoral sean correctos, más allá de la duda razonable en los últimos tres procesos, las encuestas han acertado, quizás más por la influencia que ejercen en el electorado que por su certeza en sí. Las encuestas son una herramienta dirigida para provocar resultados intencionales.
Los resultados de estas encuestas, siguieren, que uno de los candidatos a pesar del impulso inicial está con una leve tendencia al retroceso; aún es prematuro aseverarlo, pero ha perdido el ascenso con relación a sus contrincantes más cercanos.
Ahora bien, se encuentra el candidato que pareciera que esta haciendo bien las cosas, y para ello hay que entender el fenómeno en una dimensión más completa. La mayoría de las personas creen conocer la solución y por ello en la mayoría de las circunstancias plantean soluciones ampliamente elaboradas y muy pocos hablan del problema, provocando animadversión en el auditorio. Por el contrario, cuando se profundiza en el problema y se trata a este con soluciones básicas y sencillas, las personas se interesan y se genera simpatía, pues no afecta su “paradigmático” modo de pensar.
En la mayoría de carreras electorales y estas elecciones no son la excepción, casi todos los candidatos están queriendo hacer pensar que atacan problemas que, posiblemente están mal analizados, pero que claramente se decantan exclusivamente en proponer soluciones que dejan al perverso populismo en pañales y alcanzan un nivel astral de irresponsable idiotez; y así, estas soluciones no tienen ninguna factibilidad de realizarse, pues prácticamente dependerán de muchos e incluso imposibles factores de alcanzar.
Un ejemplo alineado con este -Paradigma- del pensamiento es el fenómeno que puede llamársele “El bukelismo” que tiene idiotizados a muchos que desconocen el tortuoso ―y hasta con cierto grado al margen de la ley― camino que recorrió el actual Presidente de El Salvador para lograr lo que actualmente está haciendo en su país (hay que recordar la intimidante toma del congreso por las fuerzas militares). Así Bukele, logró paradójicamente (o debiera decirse – forzadamente) la alineación casi total de las fuerzas políticas en todo el país, logrando así modificar leyes y normas de índole jurídico procesal penal entre otras, creando un marco legal que, le está permitiendo ejecutar en ley, lo que a tres años de su gobierno está haciendo y que tanto revuelo hace no solo en Latinoamérica sino en el mundo entero. Cualquiera que diga que hará lo mismo que Bukele es un vulgar populista. Primero hay que saber que en El Salvador no se eligen para un mismo periodo el Presidente, el Congreso y los Alcaldes, eso le permitió al actual mandatario salvadoreño, consolidarse políticamente y tener un congreso totalmente controlado (artículos 124, 154 y 202 de la Constitución Política de la República de El Salvador).
Este efecto revelador está siendo observado en un candidato de Guatemala, el que sí está haciendo bien su tarea propagandista, quien ha tenido un ascenso estrepitoso de simpatía en las personas, principalmente en los jóvenes de 18 a 25 años; pues su narrativa se enfoca en el problema, su fuente de inspiración es la definición clara de los problemas que afectan a la sociedad, los vuelve comunes y da soluciones básicas y muy sencillas que, no le toman mucho tiempo explicar, no así en la definición del problema.
Cada vez que, a este candidato se le pregunta cómo va a resolver las múltiples crisis que nos afectan, se toma un 80% del tiempo para hablar del problema y el resto para dar soluciones sencillas y sobre todo deja un amplio grado de flexibilidad en la ejecución de su misma solución, al grado que parece no importarle como aplicará la solución; sin embargo, presenta un casi infranqueable conocimiento total del problema.
En fin, esta es la manera como se comportan algunos de los tantos candidatos a la presidencia, otra cosa será el análisis personal que cada persona haga, que al final de cuentas será lo que lo conducirá a emitir el sufragio. Vote responsable y vote según su preferencia ya que el voto en blanco o la abstención no servirán de nada y simplemente le restan el derecho de reclamar por los resultados finales.

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