OpiniónColumnas

Conservar lo nuestro

Tanmi Tnam

En Guatemala, todos los días hay alguna noticia acerca de la miseria, del hambre, de enfermedades, población mal alimentada y cultivos en problemas por la sequía o exceso de lluvia. Nuestro país está entre los que cuenta con alto porcentaje de su población en condiciones de pobreza.

Por otra parte, los agricultores observan el comportamiento del invierno. Los cultivos necesitan del agua de lluvia para facilitar el crecimiento y la producción que todos esperan. El agua de lluvia trae alegría para familias que cultivan maíz porque habrá algo de cosecha y tristeza para aquellas cuya siembra de maíz está perdida. 

En esta época de invierno aun con todos los cambios observables, es posible apreciar la riqueza de cultivos cuya producción sirve de consumo para muchas familias. Así mencionamos la siembra de milpa, árboles frutales y otras plantas que generan alimento para la población. Es necesario reconocer que, para los pueblos indígenas, las semillas de granos básicos por mencionar ejemplos como el maíz, el frijol y el ayote vienen de siglos atrás. En el caso del maíz, las familias han conservado semillas de cientos de variedades que heredaron de sus ancestros. Hay semillas de maíz para siembra de verano y de invierno, también hay semillas de maíz para climas cálido, templado y frío. Todos conocemos que hay maíz de color amarillo, negro, rojo y blanco. El cultivo del maíz en sus distintas fases conserva todavía muchas prácticas culturales con riqueza de significados.

Por los avances de la ingeniería genética en la modificación de las semillas de granos de consumo humano, hay acciones de introducirlas en países con prácticas agrícolas, aduciendo razones de mayor producción, menos tiempo para la producción, resistencia a enfermedades y al ataque de insectos. Expertos en el tema reconocen que la semilla modificada de maíz con el transcurrir del tiempo, contagia y transforma a las semillas nativas de maíz.  Al desaparecer las semillas nativas de maíz o cualquier otro grano de consumo humano, las familias y los agricultores que dependen del uso de semillas heredadas de sus ancestros, se verán obligadas a comprar maíz en los mercados para consumo familiar y sería un problema para la soberanía alimentaria. Entonces, es mejor conservar lo nuestro.

Recientemente, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) emitió el Acuerdo Gubernativo No. 53-2026 que contiene los requisitos y procedimientos administrativos que simplifican la gestión y reducen tiempo para determinadas actividades relacionadas con la agricultura. El contenido de varios de sus artículos ha provocado rechazo de varios sectores organizados del país, por motivos como la entrada fácil de semillas modificadas que sería amenaza contra la conservación y uso de semillas nativas que vienen de los ancestros de los pueblos indígenas, especialmente en el caso del maíz y otras variedades de semillas. También señalan al Gobierno del Presidente Arévalo por la imposición y falta de consulta a pueblos indígenas para que tomen la palabra y den a conocer su postura acerca de un tema complejo como el caso de las semillas modificadas.

En este sentido, es sano escuchar el contenido de distintas voces que ya han externado su palabra, por ejemplo, las que recomiendan medidas para conservar las semillas nativas de granos de consumo humano, técnicas ancestrales para el control de plagas y enfermedades de los cultivos y educación sobre ventajas y desventajas del uso de semillas modificadas y las nativas. Mucho más práctico es derogar el Acuerdo Gubernativo No. 53-2026 arriba mencionado.

Area de Opinión
Libre emisión del pensamiento.