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El autoritarismo solapado gana terreno en Guatemala

Barataria

Cuesta creerlo, nunca nos lo imaginamos ni pensamos que sucediera, lo veíamos en otros países pero pensamos que en Guatemala no existieran parias como los que durante este ultimo año se han mostrado quitándose la máscara de patriotas.

Los que recordamos aquellos años de autoritarismo militar de los años setentas y ochentas concentrado en las esferas de poder y un grupo de guatemaltecos patriotas que soñaron con una nueva Guatemala, quizá pensamos en que desde 1985 ya se había superado esa etapa y que todos los que accedieran a los cargos tanto de elección popular como de designación lo harían conscientes de que todos buscábamos un nuevo país para nosotros que en aquellos años éramos jóvenes y para nuestros hijos que existirían más tarde.

Paso el tiempo, llegó el primer gobierno civil en muchos años, elecciones generales garantizadas de pureza por el sistema electoral que se trajo.  Vinicio Cerezo sufrió intentonas de Golpes de Estado por parte de aquellos que no querían ver otra Guatemala.  Así, luego de varios años, aquellos jóvenes que veníamos de ver el autoritarismo militar, la guerra de guerrillas y la polarización de los comunistas y los que no eran comunistas (porque antes no decían de chairos y fachos, sino que el comunismo polarizó el país). Vinieron otras generaciones y sendos gobierno democráticos electos popularmente con el firme propósito de que, luego de cuatro años de ejercicio en el poder, lo entregarían porque al final el poder no es de ellos, es del pueblo.

Ahora mismo nos encontramos ante una clase de autoritarismo de un grupo de perversos, que han creado un proyecto para conservar el poder que una vez obtuvieron del pueblo.  Este grupo de personas ha secuestrado literalmente las instituciones, ha comprado voluntades, compras estas que ha hecho con dinero del mismo erario nacional porque del mismo cuero salen las correas. Montaron un espectáculo electoral de primer orden, tenían todo a su favor, incluyendo a los Magistrados del Tribunal Supremo Electoral, que les permitieron cualquier tipo de solicitud.  En el carro se subieron el Presidente de la República, los Diputados transas del Congreso de la República, los Magistrados la Corte de Constitucionalidad, los Magistrados ilegítimos y usurpadores de la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía del Ministerio Publico entre otros.  No hay que ser ingenuo para pensar que solo estos son, detrás de ellos hay una serie de personajes de oscuro perfil y quizá hasta algunos criminales.  Con todo a su favor, no les salió el resultado de la ecuación y se alarmaron tanto que desde el mismo 25 de Junio empezaron a fraguar un proyecto tendiente a no soltar el poder en manos de quien lo ganaría y que al final lo hizo por el voto pupular que ellos mismos defendieron en su momento.

Luego de eso, todo es historia la intensa judicialización tendiente a evitar la segunda vuelta, la oficialización de resultados y finalmente la toma de posesión.  Tanto así, que los únicos que no les siguieron el juego, quien sabe porque razón fueron los Magistrados del Tribunal Supremo Electoral ahora fuera del país y bajo persecución judicial.  Bien dicen que mal paga el diablo a quien bien le sirve.  Todo estos meses desde Junio hasta inicios de diciembre han sido temas de controversias, debates, preocupación internacional y dimes y diretes.  Lo que sucede en Guatemala es que la clase gobernante, aliada con los grupos de poder que mantienen el mismo en el país, no lo quieren soltar, no se quieren ir, porque a diferencia de los últimos gobernantes el señor Jimmy Morales y el señor Alejandro Giammattei; el personaje que ganó la elección no es uno de los suyos y supone, no la panacea de la anticorrupción, en realidad no sabemos si es honesto, mas honesto, corrupto o mas corrupto; lo que sucede es que no es del grupo y claro, con esto se terminan los negocios para ellos, se termina la vida de ensueño a costa de los dineros públicos y se termina la influencia sobre el poder judicial y la administración publica.  Se termina para ellos digo, porque no se sabe si empieza para otros o bien para el pueblo.

Así las cosas este autoritarismo solapado, revestido de una legalidad enmascarada, pero que dentro en realidad es solo autoritarismo, esta socavando la democracia, terminando de romper con las instituciones (El Tribunal Supremo Electoral esta desintegrado) y retrocediendo los poco mas de treinta años de era democrática de Guatemala.  En realidad estos malos guatemaltecos que merece toda clase de epítetos que puedan pensarse, ya hicieron un grave daño al país, ya lo destruyeron, ya no les importa si dicen que reciben un millón por voto los diputados, o si las resoluciones de la Corte de Constitucionalidad y del Poder Judicial son ilegales, o si los fiscales juegan con la opinión publica diciendo que reciben denuncias de miles de guatemaltecos cuando solo es de una persona.  Estos ya se quitaron la mascara y su fin ultimo será que el 14 de enero próximo entierren la democracia, conformen un gobierno provisorio bajo el argumento de la continuidad y defensa de la democracia y que de alguna manera, se esta transmitiendo el poder porque sale uno y en realidad entra su suplente y con esto dirán que Guatemala tiene soberanía, que aquí hay Estado de Derecho, que la ley se respeta, que nadie esta por encima de la ley, que la democracia se respeta y que si hay fraude continúan ellos porque según su forma de pensar ellos son los buenos y todos los guatemaltecos los malos.  Así, esta Nicaragua, así esta Venezuela y probablemente así estará Guatemala si no cambian las cosas de aquí al 14 de Enero.

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Emilio Estrada

El Doctor Emilio Estrada, es abogado egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, obtuvo su PhD en Sociología en la Universidad de Salamanca, España, es abogado litigante.

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