
El fantasma de la invasión (Parte final)
Teorema
Por “fantasma” debe entenderse aquí, lo que en España llaman «el Coco» y aquí referimos como «el Cuco»: una figura ficticia para asustar a los niños.
Durante los 80 años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, Rusia jamás intentó invadir ningún país de Europa Occidental, como EU había hecho temer a los europeos. Intervino sí, en Hungría (1956) y Checoslovaquia (1968) para sofocar revueltas internas. Entonces, ambos países eran parte de la URSS. Tras la disolución de la URSS, muchos países del bloque del Este fueron persuadidos para unirse a la Unión Europea y a la OTAN. Eran países pobres y recibirlos significaba un costo tan alto como el que ya había sucedido con la reunificación alemana. Bajo la posible presión de EU, la UE los aceptó. Rusia no protestó, pese a que sus fronteras se volvían vulnerables.
Entre 1980 y 2010, Rusia estuvo muy debilitada por el creciente fracaso de su economía socialista hasta el colapso soviético y luego por la difícil transición durante el gobierno de Yeltsin hasta la llegada de Putin en 1999, quien fortaleció la economía por medio de un proceso lento, pero constante para abandonar la producción centralizada en el Estado e ir caminando hacia un modelo de producción privada. ¿Cómo no advirtieron los europeos que era improbable, tecnológica y financieramente, que Rusia pudiera invadir a un miembro próspero de la UE? En ese periodo, el poderío de naciones como UK, Francia o Alemania superaba la capacidad ofensiva rusa. Entonces, ¿para qué servía la OTAN si Rusia no representaba un peligro real?
En 2013, la suspensión de un acuerdo de asociación de Ucrania con la UE por parte del gobierno prorruso de Yanukóvich desató una intensa actividad política. EU buscaba que Ucrania quedará bajo su esfera de influencia, mientras que Putin insistía en mantener la seguridad de su principal frontera con Occidente. EU y la UE no desistieron pese a advertencias de especialistas que anticiparon lo que podría suceder y que aconteció: El 24 de febrero de 2022, Rusia invadió Ucrania, dando inicio una guerra que persiste hasta hoy.
Resulta demasiado difícil aceptar que EU haya logrado mantener vigente el «fantasma» de la invasión rusa a Europa durante los últimos cuatro años (2022 a 2026) que es el tiempo que lleva en guerra con Ucrania. Rusia ha perdido hombres, tanques, aviones e invertido mucho dinero. Tiene fondos congelados y las sanciones impuestas por EU a través de la UE complican sus exportaciones y hacen que los precios sean menores. Necesariamente, Rusia está hoy más débil que al inicio de 2022. ¿Cómo se puede temer, que dadas esas circunstancias esté en condiciones de invadir a Europa o alguno de sus países y enfrentar a la OTAN? ¿Cómo puede EU seguirlos asustando con “el petate del muerto” y, además, insistir en obligarlos a pagar más para fortalecer una seguridad que ya es sólida?
Las 45 bases permanentes de EU en Europa tienen un costo de dos millardos de dólares. Otros 3 millardos se comparten con los países “anfitriones.” Estados Unidos cubre cerca de 70% del gasto militar total de la OTAN, unos 750 millardos al año. Cerca de 100,000 efectivos militares están destinados a los destacamentos y bases militares de EU en Europa. Ellos representan un gasto en salario, viáticos, alojamiento, alimentación y demás, estimado entre 30 y 40 millardos de dólares por año. El armamento militar (aviones, barcos, submarinos, portaaviones, fragatas, tanques y otro equipamiento de EU destinado a Europa tiene un valor estimado en unos 600 millardos. Hay equipo de alta tecnología que también es costoso. Los gastos de la CIA en Europa deben ser considerables. Esto es, las inversiones y los gastos de EU en Europa son cuantiosos. Demasiado altos para entenderlos como una generosa contribución de un aliado a países considerados entre los de mayor riqueza en el planeta. ¿Gastos destinados a la supuesta defensa de sus fingidos aliados ante una pretendida invasión que, durante ocho décadas careció de alguna posibilidad lógica?
Rusia, por su parte, abandonó el socialismo y transita hacia un sistema de mercado para fortalecer su economía. Buscó la integración con la UE y se convirtió en su principal proveedor de energía (gas y petróleo), llegando a ser el quinto socio comercial de la UE. Para Rusia, su principal socio comercial era la UE. En 2021, antes de la guerra, la economía de los 27 países de la UE era 9.3 veces mayor que la rusa.
En lo político, los países fronterizos abandonaron la órbita de la CEI para unirse a la UE y a la OTAN. Rusia aceptó pasivamente esta expansión que durante años debilitaba sus fronteras ante una eventual invasión de la agresiva OTAN. El único evento reciente que materializa el “fantasma” ocurrió en 2022 con la invasión a Ucrania ―que no forma parte de Europa Occidental. Existen numerosos antecedentes que el bando ruso utiliza para justificar su acción, casi tantos como los argumentos que los pensadores europeos esgrimen para condenarla. Mientras tanto, el conflicto continúa, dejando un rastro de luto y dolor entre civiles y militares de ambos países.




