
El ser humano mediático (I)
Por: Erlin Amaya
Inicio del año y toda la gente comienza a establecerse nuevas metas. No sería una nueva noticia al final del año hacer un recuento y darnos cuenta que ninguna o pocas de estas metas se cumplieron. Pero ¿Por qué nos encontramos cada inicio de año estableciendo las mismas metas? Una y otra vez nos planteamos los mismos objetivos, pero es porque tal vez no hemos identificado que estas metas u objetivos no son realmente propios. No son deseos ni anhelos propios, sino influenciados por los medios, los amigos, las ofertas, y los propósitos de la gente que nos rodea.
A ese nivel ha llegado la presión social y de los medios, en hacernos creer que lo que nos planteamos como metas es lo que realmente deseamos cuando no es así en realidad y por eso nuestras mismas acciones nos sabotean el resto del año y no logramos conseguir lo planteado. El ser humano como tal se ha convertido en un ser mediático, ahora nos interesa lo que se vuelve tendencia, nos informamos únicamente de los chismes de última hora, de la vida de los demás, competimos con nosotros mismos y con nuestros “amigos” por medio de las redes sociales, tenemos que estar a la vanguardia, pero no de lo realmente importante, sino de lo que se vuelve importancia por la relevancia que cobra, según el número de veces que se comparte en las redes.
Terminamos el año celebrando, la época de convivios, de regalar, de reunirse. Nos vemos en la necesidad (consciente o inconscientemente) de ser buenos en esa época, de ayudar al que lo necesita, de compartir con seres queridos, de volvernos solidarios por unos días, por el espíritu navideño nuestros deseos se vuelven momentáneos, es decir, mediáticos. ¿Por qué no celebrar siempre? ¿Por qué no celebrar la vida y el privilegio que tenemos al despertar cada día? Los medios de comunicación incluso apelan a la sensibilización de las personas en ésta época específica enfatizando en las personas que no cuentan con tales o cuales privilegios esta navidad pero es porque en realidad estas personas no cuentan con tales o cuales privilegios nunca.
La pobreza, el hambre, la desnutrición, el abandono infantil, el abandono a los adultos mayores, el frío, y la necesidad de ayuda existen siempre, ¡En cualquier época del año! y si somos del tipo de seres humanos que únicamente se conmueven ante estas circunstancias en esta época del año no existe otra palabra para definirnos más que Hipócritas.
Si caemos en el juego de atender a nuestra madre únicamente un 10 de mayo, regalar rosas solo un 14 de febrero, y regalar un objeto costoso a nuestros seres queridos en Navidad y proponernos las mismas metas de año nuevo estamos cayendo en una hipocresía social que nos hace no solo gastar lo innecesario, sino en perder nuestra esencia como seres humanos hechos para amar y construir.



