
El Valor de Ser Uno Mismo
Ventana Cultural
Hace algunos años escribí sobre este tema desde la perspectiva del miedo. Sabemos que lo opuesto al miedo es el valor. Sin embargo, ahora quiero abordar esta idea desde otro enfoque.
A menudo escuchamos la frase: “Solo tienes que ser tú mismo”. Pero, ¿qué significa realmente ser uno mismo? ¿Cómo puedo serlo si he sido educado para cuidar y velar por los demás? ¿Me conozco tanto como creo? A lo largo de este escrito, intentaremos responder estas preguntas.
Al profundizar en este tema y revisar diversas filosofías y creencias, surge un concepto recurrente: el desapego. En otras palabras, aprender a vivir nuestra propia vida sin estar atados a las expectativas ajenas. Cada corriente de pensamiento nos invita a enfocarnos en aquello que realmente depende de nosotros.
Nuestra sociedad occidental nos ha enseñado a velar por otros, a vivir a través de ellos, a rescatarlos y solucionar sus problemas, como si fuera nuestro deber. Hemos sido criados para atender y cuidar, y si no lo hacemos, se nos tacha de egoístas. Sin embargo, la idea de que somos familia no justifica la manipulación, el chantaje, el maltrato o el control sobre aquellos a quienes decimos amar. A menudo, por lealtad ciega, permitimos acciones que no deberían ser toleradas.
Aquí surge un punto esencial: la búsqueda de la libertad. No la libertad superficial que se nos vende como la posibilidad de hacer lo que queramos, sino una decisión profunda que implica comprender nuestras circunstancias y desapegarnos de las programaciones impuestas por nuestra educación y entorno.
Ahora bien, volviendo a nuestras preguntas iniciales:
- Ser uno mismo es estar libre de los miedos. El miedo es un mecanismo de defensa, pero el miedo constante no es natural, es un obstáculo. En el reino animal, el temor es una reacción biológica que permite huir o defenderse. Sin embargo, en los seres humanos, muchas veces el miedo es simplemente “miedo a vivir”. Identificar nuestros temores—al fracaso, al éxito, a la soledad, al juicio ajeno—nos permite analizarlos y trabajar en superarlos.
- Ser uno mismo es estar libre del tiempo. No significa ignorar la hora o las responsabilidades, sino liberarse de la carga del pasado y la angustia del futuro. El exceso de pasado deprime; el exceso de futuro genera ansiedad. Debemos planificar, pero sin vivir anticipadamente. Como dice el poema: “El pasado es historia, el futuro es incierto, lo único que nos queda es el presente, y es el mejor de los regalos”.
- Ser uno mismo es ser libre de la familia y la sociedad. Esto no implica alejarse de quienes amamos, sino entender que el verdadero amor es libre y libera a los demás. Como seres sociales, convivimos con otros, pero en lugar de tratar de controlar, corregir o salvar a quienes nos rodean, debemos enfocarnos en nuestras propias actitudes, reacciones y emociones.
Ser uno mismo es un proceso que requiere trabajo interno. Para vivir mejor, debemos aprender a conocernos, liberarnos de miedos y expectativas impuestas, y valorar nuestra única vida. No vale la pena vivirla mal; es mejor vivirla plenamente.

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