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La diversidad cultural para el desarrollo de todos (4)

Tanmi Tnam

En Guatemala vivimos varios pueblos que aspiramos vivir en paz, armonía y democracia.  Somos varios pueblos que facilitamos a nuestro país una riqueza de formas de vivir y de pensar como contenidos y hechos concretos que invitan a todos los sectores e instituciones a captar esa realidad diversa y compleja para atender a todos por igual.

Conocer y difundir las características culturales de cada pueblo son oportunidades que permiten comprender por qué hay personas y pueblos que piensan y actúan de maneras distintas sobre el mismo hecho. Reacciones distintas sobre la misma realidad las podemos observar en cualquier momento y lugar en que vivimos. En esta diversidad necesitamos llevar a la práctica valores como la justicia, la solidaridad y la confraternidad. Las instituciones y las organizaciones han dedicado tiempo y esfuerzo para comprender y asumir responsablemente la elaboración de acuerdos y convenios de alcance mundial que hacen ver a todos que la diversidad de culturas es motivo fundamental para hablar, conocer y cumplir los derechos culturales de cada pueblo que habita el planeta tierra. No hay culturas consideradas superiores que otras, todas son iguales. La Declaración Universal sobre la diversidad cultural de las Naciones Unidas (2001) afirma que la cultura es “el conjunto de rasgos distintivos espirituales, materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social y que abarcan, además de las artes y las letras, estilos de vida, maneras de vivir juntos, sistemas de valores…”. En contextos con diversidad cultural, las instituciones de todo tipo deben apoyar el conocimiento y la comprensión de esta diversidad para orientar y asumir la planificación y ejecución de programas y proyectos que tomen en cuenta a todas las culturas para evitar conflictos e insistir sanamente en la convivencia que facilite la práctica de la expresión “unidad en la diversidad”.

El contexto con diversidad cultural obliga a todos a conocer y respetar de manera cotidiana la vigencia de los derechos culturales de los pueblos. Esto, en la práctica debe ser una condición para la planificación y ejecución de programas de desarrollo humano de todas las instituciones responsables de los servicios públicos de educación, salud y conservación del medio ambiente. El artículo 5 de la Declaración Universal sobre la diversidad cultural de las Naciones Unidas (2001) establece que cada persona tiene el derecho de hablar su lengua materna. En el caso de Guatemala, son lenguas maternas, entre otros, los 22 idiomas mayas entre los que mencionamos Kaqchikel, Poqomam, Itza’, Mam, K’iche’, Poqomchi’, Tz’utujil y los idiomas Xinka, Garífuna y el español. El uso de estos idiomas, debe ser indicador en la administración de los servicios públicos según las regiones geográficas donde viven los hablantes.

En el mismo artículo 5 mencionado arriba, la población de cada uno de los cuatro pueblos tiene derecho a una educación que respete y fomente su identidad cultural. En esta misma línea de pensamiento, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas (2007) en su artículo 14 indica que los pueblos originarios tienen derecho a desarrollar su educación propia, en sus idiomas y con sus procedimientos, y el artículo 13 de la misma Declaración se refiere que los pueblos originarios tienen derecho a “utilizar, fomentar y transmitir a las generaciones futuras sus historias, idiomas, tradiciones orales, filosofías, sistemas de escritura y literaturas…” para saber vivir juntos.

Continuará…

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