
La Verdadera Historia del 20 de octubre de 1944 (5a. Parte)
La Otra Cara
Luego del trágico desliz de Arévalo los dirigentes del Partido de Acción Revolucionaria, PAR convocaron a una reunión de urgencia con el Coronel Arana en su calidad de Jefe de las Fuerzas Armadas, con quien efectuaron un análisis de situación ponderando todas la posibilidades y escenarios que se les presentaban ante la delicada situación de salud del Presidente temerosos de las repercusiones que tendría la noticia sobre los graves pormenores del incidente y como sería utilizado por la oposición cada vez más beligerante.
La dirigencia del PAR temerosos de perder sus espacios de poder y privilegios adquiridos ofreció a Arana la suscripción por escrito de un pacto político que le garantizaba el respaldo a su próxima candidatura a la Presidencia en las elecciones a realizarse en 1950, o antes, de acuerdo con el posible e incierto desenlace de la salud de Arévalo. El único requisito a cambio fue que se comprometiera a impedir cualquier intento de golpe de Estado que pudiera gestarse como resultado del grave y penoso incidente en que se había visto envuelto Arévalo.
De esta forma tan especial surgió el compromiso político que reforzó la intención de Arana de ser el sucesor de Arévalo pero no por la vía del golpe de Estado sino a través de elecciones. Expresamente Arana lograba convertirse en el heredero de la Revolución. Ni Árbenz, ni Toriello, sino él que contaba con el apoyo del Ejército y del partido de gobierno estaba llamado a ser el próximo Presidente. Irónicamente Arévalo años más tarde confirmando su siempre presente ambición personal y ambivalencia política acepto ser embajador del gobierno del sobrino del Coronel Arana, el General Carlos Manuel Arana Osorio.
Para comprender mejor lo sucedido, se debe recordar que en el contexto mundial había finalizado la lucha frontal entre las potencias del Eje (La Alemania Hitlerista, la Italia Fascista y el Japón Imperialista) en contra de los Aliados (Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética) pero lo que la población no alcanzaba a ver era que la permanente injerencia de los Estados Unidos en todo nuestro continente era en defensa de sus intereses exclusivamente; y que, a la abusiva política colonialista de Gran Bretaña había que añadir que la Unión Soviética se encontraba sujeta a una férrea y salvaje dictadura dirigida por José Stalin quien mantenía a su población bajo un sistema económico y político implacable. El sistema estalinista en que existía un solo partido no permitía la menor disidencia, pues recién acababa de salir de las más feroces purgas conocidas hasta entonces, dirigidas por Stalin y Laurentis Beria (jefe de la Checa organismo de inteligencia que posteriormente se constituiría en la KGB) en la década de los años 30s del siglo XX. De la mano los supuestos defensores del “Mundo Libre” se habían repartido Europa. Para marxistas y oponentes, sus intereses geopolíticos y geoestratégicos pesaban más que la supuesta libertad que pregonaban.
Cuando el Ejército Soviético tomó Berlín aún contaba con cierta simpatía fruto de su sangrienta y valiente lucha en contra de los Nazis pero el desengaño llegaría pronto cuando demostrando su verdadera faceta expansionista el Ejército Rojo en muy corto tiempo habría de tomar control total de Polonia (1945-1948), Rumanía (1945-1947), Bulgaria (1944-1947), Hungría (1944-1948), Checoeslovaquia (1945-1948), así como de otras naciones de Europa y de Asia.
Con estas acciones militares expansionistas los comunistas soviéticos mostraban al mundo su ingenuidad y la tradicional doble moral de ingleses y gringos se había manifestado durante la Cumbre de Yalta cuando Winston Churchill y Franklin Delano Roosevelt, perversamente traicionaron a las democracias occidentales al acordar con José Stalin la partición de Europa como parte de su estrategia para mantener la hegemonía mundial.
Hipócritamente Churchill designo a la política soviética como La Cortina de Hierro al someter parte de la Europa de Este que él y Roosevelt, cedieron de común acuerdo con los soviéticos traicionando a los pueblos europeos del Este sin darles la oportunidad de decidir su propio destino, demostrando su proverbial hipocresía pues de esta manera comenzó una etapa histórica que por sus ambiciones hegemónicas enfrento dos bloques de naciones y fue conocida como La Guerra Fría, cuyos efectos inmediatamente se hicieron sentir en nuestra Patria y en nuestro continente.
Ante estos acontecimientos nuestra población veía con aprensión la posibilidad de que se pudiera instaurar en nuestro país un régimen que en otras latitudes cancelaba por completo la propiedad privada, imponía la dictadura de un solo partido y un único líder y además ejercía la más brutal represión en contra de quienes se atrevieran a discrepar de la línea oficial atentando también en contra de la familia, la libertad de educación y de toda forma de religión. Escoger entre un sistema conservador o una dictadura comunista, era la alternativa que se presentaba en aquellos años, y se ha extendió históricamente hasta nuestros días.
Las decisiones gubernamentales sobre todo en política exterior apuntaban a que nos estábamos inclinando rápidamente hacia el campo socialista; se había roto relaciones con la España Franquista, reconociendo inmediatamente Arévalo al gobierno Republicano (marxista) en el exilio, también había roto relaciones con la Nicaragua de Anastasio Somoza, la República Dominicana de Trujillo, el régimen de Odría en el Perú, el de Pérez Jiménez en Venezuela; y de una manera aventurada que luego pasaría su factura, Arévalo estaba promoviendo y apoyando fuertemente, la conformación y acción de un grupo de exiliados armados favorecidos por el gobierno cubano de Prío Socarras, conocido como La Legión del Caribe, se estaba preparando para efectuar intervenciones armadas en las naciones de la región del Caribe y Centroamérica.
El Gobierno de Arévalo en forma contradictoria había favorecido las justas demandas Israelíes al apoyar la constitución del Estado de Israel en la ONU en el año de 1948, pero, aprovechando la coyuntura inmediatamente estableció relaciones diplomáticas con la Unión Soviética nombrando al conocido marxista Luis Cardoza y Aragón como embajador ante esa dictadura, provocando como consecuencia de ello el inmediato retiro del embajador de los Estados Unidos en circunstancias bastante conflictivas ante lo que los gringos consideraban como una provocación de su parte.
Frente a estos acontecimientos Arévalo y los partidos de izquierda que lo apoyaban quedaban descolocados ante un panorama internacional que se había dividido de tajo en dos grandes bloques opuestos por sus intereses. Quedaba entonces la opción de alinearse con el bloque comunista, o con el bloque capitalista que impulsaba los Estados Unidos. La geopolítica mundial exigía definirse. Mientras tanto en Guatemala, los pocos, pero muy activos marxistas, avanzaban en obtener el control del movimiento sindical y de los partidos políticos que apoyaban al Gobierno. Los dirigentes comunistas solo deseaban hacer prevalecer su oposición sistemática al imperialismo gringo forzando el avance hacia el socialismo, limitando cada vez más la actividad de la oposición político-social. El control por parte del Gobierno de los medios de comunicación de la época se acentuó.
Debe recordarse como antecedente histórico que actividades gremiales radicalizadas habían sacudido al país, por ejemplo la huelga ferrocarrilera de 1920 y la celebración del 1ro de Mayo, con su significación internacional se había llevado a cabo desde 1921 conformando dentro de la dinámica organizativa: La Unificación Obrero Socialista (UOS) cuya ala marxista posteriormente fundó con clara intención y afiliación ideológica internacional el Partido de la Clase Obrera, que paso a llamarse a partir de 1922 Partido Comunista de Centroamérica, sección Guatemala.
Como se puede apreciar actividades de grupos comunistas habían hecho nicho en los grupos de obreros y artesanos en Centro América. Desde Honduras arribo en el año 1928 a nuestro País un dirigente marxista garífuna que había surgido de las organizaciones campesinas hondureñas y sus estructuras fortalecidas en la empresa bananeras de ese país hermano. Su nombre Juan Pablo Wainwright; su experiencia al igual que la de los enviados salvadoreños fueron de mucha utilidad para los marxistas guatemaltecos que recibieron con agrado las enseñanzas y apoyo de sus compañeros de la Sección Honduras del Partido Comunista Centroamericano.
Como consecuencia en 1932 se dio en El Salvador la rebelión en contra del dictador Maximiliano Méndez Martínez, y en Guatemala gobernada por el General Jorge Ubico, hubo fuerte actividad de apoyo hacia el vigoroso movimiento de obreros y campesinos fortalecido con el apoyo de los comunistas salvadoreños.
Como se podrá apreciar las raíces de la organización de masas dirigidas por comunistas ya estaban vivas, pero clandestinas, durante el gobierno de Ubico y permanecieron operando subrepticiamente hasta el 20 de octubre. Tristemente a partir de 1946 las fuerzas políticas y sociales que habían actuado juntas para apoyar el movimiento militar del 20 de Octubre, se separaron definitivamente quedando por un lado los radicales de izquierda que apoyaban al gobierno de Arévalo y por el otro los políticos y la sociedad conservadora que sentían como se abandonaba paso a paso los objetivos nacionalistas de la Revolución de Octubre.
Continuará….

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