OpiniónColumnas

Oportunidades auténticas 

Tanmi Tnam

La Organización de las Naciones Unidas decidió en el año 2025 que el día 5 de septiembre de cada año sea conmemorado el Día Internacional de las Mujeres y Niñas Indígenas del Mundo con el objetivo de visibilizar los aportes a la conservación de la vida, la lucha por la vigencia de sus derechos y portar los conocimientos de su cultura. 

Estadísticas generadas por distintas instituciones nacionales reflejan que la mujer indígena vive al margen de oportunidades de educación escolar, servicios de salud, no posee tierras, sufre de discriminación en instituciones públicas de educación, salud y justicia. El caso de las niñas indígenas, se enfrentan a una educación escolar monolingüe y monocultural debido a la falta educación donde el idioma de aprendizaje sea el idioma materno, la pobreza que viven las familias limita asistir a la escuela de todos los niveles, la baja cobertura de la educación del nivel medio en las áreas rurales también limita el acceso de las niñas al desarrollo individual, familiar y de pueblo. Las oportunidades laborales que existen para la mujer son las que la tradición establece como el trabajo familiar, el trabajo informal, los salarios muy bajos, nula oportunidad para acceder a los préstamos que deberían darles respuestas a inquietudes para tener emprendimientos propios. La mujer y la niña que pertenecen a culturas de pueblos originarios sufren discriminación en espacios públicos, especialmente en centros educativos solo por usar la indumentaria propia de su cultura y también las defensoras de los derechos humanos y de las tierras sufren de persecución y criminalización. En el campo político, la participación de la mujer es muy baja y su representación en los espacios de decisión por el desarrollo político y económico del país es inexistente, salvo algunas excepciones. Esta baja participación y representación obedece a factores de discriminación y racismo, especialmente en los puestos de elección popular debido al pensamiento y práctica relacionados al patriarcado presentes en todos los ámbitos de la cotidianidad.

Un breve vistazo a la vida cotidiana de una mujer madre en casa, poco esfuerzo se necesita para identificar que de ella se aprende el idioma materno, la práctica de valores como el respeto, la solidaridad, el trabajo y el cariño a todos. De una mujer se aprende el vocabulario que se refiere al cariño, al amor y a la paz. En las manos, en el corazón y en la mente de las mujeres viajan los conocimientos y la tecnología de la cosmovisión, la espiritualidad, las artes, la economía familiar y para la salud familiar.

El Ministerio de Educación debe diseñar y desarrollar el currículo de educación propia de los pueblos originarios que ofrezca contenidos, ámbitos de aprendizaje y ejercicios que tomen en cuenta la cultura materna y dotar de materiales educativos que hablen de la cultura de los pueblos y de los derechos de la mujer y de la niña indígena, fortalecer los conocimientos y los valores con que cuentan. Así también, tener acceso a una educación intercultural que consolide su identidad de mujer y de niña y su participación y liderazgo en los ámbitos económicos y políticos. Hay que crear programas educativos dirigidos para la mujer y la niña indígena para acceder a la educación gratuita en los niveles medio y superior.

La concreción de oportunidades para el desarrollo de la mujer indígena en los espacios públicos tiene que apoyarse en la creación y ejecución de políticas para todos los servicios públicos que identifiquen y dirijan acciones a la mujer, a la niña y a la juventud indígena del país.

Area de Opinión
Libre emisión del pensamiento.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.