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Todos queremos bienestar

Tanmi Tnam

Para las instituciones nacionales e internacionales, el estado de bienestar se refiere a la óptima salud física, mental y social de las personas, familias y comunidades enteras. El bienestar necesita respuestas a las necesidades de las personas como alimentación, vivienda, atención médica, educación escolar, alguna recreación y vestuario. Reflexiones disponibles acerca de este tema también incluyen como parte del bienestar la felicidad, la alegría de vivir, el equilibrio emocional, las interrelaciones personales armoniosas. No hay bienestar donde abunda la pobreza y los conflictos.

Personas de todas las edades, culturas y pueblos aspiran a vivir con bienestar. Nadie desea vivir enfermo, o tener hábitos indeseados como las drogas y el alcoholismo, sin vivienda, sin trabajo y contexto con conflictos que transcurrido mucho tiempo no tienen solución. Para alcanzar bienestar, algunas personas desean estudiar para la preparación en el desempeño de un trabajo bien remunerado, otras anhelan crear un negocio para proporcionar las respuestas que necesitan las aspiraciones familiares, muchas personas intentan emigrar tanto dentro como fuera del país y una gran mayoría no tiene alternativa al alcance para aspirar a condiciones de bienestar.  Es de mencionar que parte del bienestar es efecto de las responsabilidades del Estado como el caso de tener respuestas concretas a la vigencia de los derechos a la vida, a la democracia, a la justicia y a la seguridad.  Corresponde al Estado facilitar a su población los servicios básicos de salud, educación, seguridad y toda la infraestructura que apoya el desarrollo de los pueblos. Mucho se habla de Estado de bienestar porque todos tengan acceso a los servicios básicos disponibles con cobertura, gratuitos y de calidad.

Es necesario hablar de bienestar siempre que los medios disponibles al alcance ayuden a alcanzar dicho bienestar. Entre estos medios están la dieta de calidad, armonía emocional, relaciones interpersonales con todas las personas de nuestro entorno, trabajo estable, el cuidado y la seguridad que necesitamos de manera permanente. Es sano reflexionar y encontrar soluciones a los factores negativos que limitan alcanzar el bienestar personal, familiar y comunitario.  Entre estos factores que limitan el bienestar están la pobreza, la falta de fuentes de trabajo, las enfermedades presentes en el ambiente familiar, la marginación de muchas personas del acceso a los servicios públicos, la discriminación en distintos ámbitos tanto privados como públicos, la apatía para la participación en espacios donde se reflexionan y buscan respuestas a los problemas familiares y comunitarios.

Es necesario dedicar momentos de reflexión para disminuir o eliminar los efectos de la falta de bienestar en los miembros de la familia. Es común escuchar a personas adultas referirse al problema de atención a la salud, la falta de sueño por muchas preocupaciones, la falta de armonía familiar, el abandono de las hijas y de los hijos, el aislamiento de alguno de los miembros de la familia. Hechos críticos que afectan al bienestar por ejemplo la falta de tierras para generar productos agrícolas que sirvan al consumo de la familia, la falta de vivienda y la falta de dinero para obtener lo mínimo que beneficie a todos. 

Para alcanzar el bienestar de todos, es necesaria la participación en un proceso colectivo que demande el mejoramiento de la calidad de vida, la paz, la justicia, el acceso a los servicios públicos básicos y un entorno agradable con el aporte de las familias y el cumplimiento de las obligaciones del Estado.

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