
Un cerco inevitable de Estados Unidos
Una Guatemala Diferente es Posible
Desde hace años se repite el mismo discurso en Centroamérica y México, que la violencia y el narcotráfico son problemas heredados, que los recursos son insuficientes, que las instituciones hacen lo que pueden; Sin embargo, lo que la gente vive en las calles desmiente a los gobiernos, la realidad es que muchas de nuestras autoridades no solo han sido incapaces de frenar el avance del crimen organizado, sino que han pactado con él y esa es la verdad que hoy Estados Unidos está señalando con una claridad que incomoda.
Cuando el presidente Donald Trump declaró a los Carteles Mexicanos, al tren de Aragua y a la Mara Salvatrucha como organizaciones terroristas, no fue un capricho ni una exageración; fue la confirmación de que estos grupos dejaron de ser simples bandas criminales para convertirse en verdaderos ejércitos del miedo, con capacidad de controlar territorios, desplazar poblaciones y someter a gobiernos, y si Washington decidió darles esa categoría, es porque tiene pruebas de que el poder de estas estructuras supera con creces lo que los países involucrados están dispuestos a reconocer.
El caso de Venezuela es todavía más revelador, ya que al señalar directamente a Nicolás Maduro y a Diosdado Cabello como cabecillas de un cartel de narcotráfico incrustado en el Estado, el mensaje fue brutal; cuando un gobierno se convierte en parte de la maquinaria criminal, deja de ser un interlocutor válido, Venezuela es hoy un espejo incómodo, porque muestra lo que sucede cuando la corrupción y el narcotráfico se adueñan de las instituciones, el país se convierte en un paria internacional y queda bajo la amenaza constante de intervención.
Centroamérica no puede hacerse la inocente. La propia Fiscal General de Estados Unidos, Pam Bondi, afirmó en televisión que los gobiernos de Honduras, Guatemala y México han recibido dinero para permitir el paso de drogas por sus territorios. No se trata de “manzanas podridas” dentro del sistema, se trata de Estados capturados, de funcionarios que se venden al mejor postor mientras su pueblo se hunde en la violencia y el miedo; la indignación debería nacer de adentro, pero ha tenido que venir desde afuera.
La posibilidad de un cerco militar, judicial y financiero existe, es real, ya lo vimos con un expresidente hondureño y un guatemalteco quienes fueron extraditados, procesados y sentenciados por cortes estadounidenses. Si las élites políticas siguen resistiéndose a limpiar sus propias casas, el garrote vendrá de fuera y aunque muchos lo llamarán injerencia, lo cierto es que será la consecuencia inevitable de años de complicidad, corrupción y cobardía.
Guatemala, Honduras y México llevan décadas entregando su soberanía al crimen organizado, lo hicieron cada vez que un funcionario recibió un soborno, cada vez que un juez absolvió a un narcotraficante, cada vez que un Presidente cerró los ojos para garantizar su campaña financiada con dinero ilícito; hoy que Estados Unidos los señala y estos se rasgan las vestiduras en nombre de la soberanía, como si no la hubieran hipotecado ellos mismos al mejor postor.
El futuro de la región se definirá en un futuro cercano, o los países deciden recuperar el control de sus instituciones y depurarse con valentía, o el cerco externo será inevitable y arrasará con quienes se creían intocables; lo trágico es que, al final, quienes seguirán pagando los platos rotos serán los ciudadanos, la población, los campesinos que pierden sus tierras, los migrantes que huyen de la violencia, las familias enteras condenadas a vivir bajo el miedo y si los gobiernos insisten en proteger la corrupción y no a sus ciudadanos, serán juzgados con todo el peso de la ley, ya sea dentro o fuera del país; Estados Unidos no está dispuesto a seguir aceptando el tráfico de drogas que llega a su país, lo demuestran sus acciones. El cerco militar impuesto por los Estados Unidos en Venezuela se cierra y el tiempo se agota; para Honduras, Guatemala y México se esperan fuertes acciones que podrían ser desde políticas, financieras, hasta militares.
AL RESCATE DE GUATEMALA.
GUATEMALA NECESITA DE SUS MEJORES HOMBRES Y MUJERES.

Le invitamos a leer más del autor:



