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50 AÑOS: EL LIDERAZGO DEL GENERAL KJELL LAUGERUD Y GUATEMALA

La Otra Cara

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Mientras nuestra Guatemala se veía sacudida por el mayor desastre de su historia, la tragedianacionalfueutilizadapor los terroristas del autodenominado Ejército Guerrillero de los Pobres EGP y compinches, paraazuzarorganizacionessindicales y campesinasparalelamente a laslaboresdedescombramientoyreconstrucción nacional;  las guerrillas urbanas dirigidas por el Comandante Manolo (Gustavo Meoño Brenner), entre otros; aprovecharon las condiciones para ideologizar las carencias que sufrían amplios sectores de la población. En esos momentos de tragedia los marxistas aprovecharon para hacer crecer sus organizaciones, exacerbando los ánimos de algunos sectores de la población utilizando a las organizaciones de masas creadas para el efecto. Pero, eso no lo cuentan los “analistas” que sin haber vivido la tragedia toman como base para sus “sesudos análisis” y libros “académicos”, la narrativa de la izquierda oenegera. 

El terremoto de 1976, con una magnitud 7.5, sacudió el país el 4 de febrero a las 03:01 hora local y duró 39 segundos. Fue uno de los desastres más devastadores en la historia del País. El sismo provocó el colapso de edificios, carreteras y puentes. El General Kjell Eugenio Laugerud García, Presidente de la República dio una entrevista a Francisco Mauricio Martínez reportero de Prensa Libre el 4 de febrero del 2001. 

En ella, cuenta cómo vivió los primeros momentos:“Avisamos a todas las unidades militares para que salieran a reconocer los daños e informaran inmediatamente. Yo salí de la Casa Presidencial a las 3:20, con la esperanza de que los daños no hubieran sido tan malos. Por el callejón Manchén y en la 4 y 5 calle, empecé a ver las cornisas tiradas en el suelo y conforme avanzaba por la 6 avenida, veía más destrozos. Luego me fui a la Fuerza Aérea Guatemalteca, para ver la pista de aterrizaje, ya que ésta iba a ser fundamental para recibir la ayuda. Gracias a Dios, estaba perfecta”.

“Después me dirigí  a los hospitales: del  IGSS, Roosevelt, y San Juan de Dios, (Hospital General). Había toneladas de muertos. En la calle, la gente trataba de sacar a los soterrados. Regresé a la Casa Presidencial como a las 6 de la mañana con un cuadro más o menos real de la tragedia. Enseguida ordené que me alistaran un helicóptero. Desde el aire, vi la capital muy dañada; Mixco, hecho pedazos; Guastatoya, El Progreso, igual. Nos fuimos al puente de Aguas Calientes y se había caído. La carretera al Atlántico estaba llena de derrumbes. Bajé en Guastatoya como a las 18 horas. La gente estaba sentada en las banquetas. Me acerqué a un policía y le pregunté: ¿Dónde está el Gobernador? Murió, me contestó. ¿Y el Juez de Paz?, También, respondió. ¿Y su jefe? Igual, dijo. Entonces ¿quién es la autoridad?, le pregunté. Solo yo, fue la respuesta del policía. Por la noche, me fui al canal 7, que estaba en la 20 calle de la zona 10. Era el único que estaba transmitiendo y le expliqué al pueblo lo sucedido”.

Al terminar la entrevista y para elevar la moral y transmitir un mensaje de ánimo, voluntad de lucha, y solidaridad, el General Kjell pronunció la frase que lo inmortalizo y todos los guatemaltecos que la escuchamos recordaremos siempre: “Guatemala está herida, pero no de muerte”, afirmó. A continuación y ante las ofertas de ayuda internacional ordenó que los fondos que llegaran en ayuda a las víctimas y a la reconstrucción nacional fueran manejados y controlados por las propias embajadas, que se asegurarían de gestionarlos de manera adecuada. Enfatizando la transparencia con la que se manejarían los recursos económicos que fueran donados.

El General Kjell indico posteriormente, “Con la ayuda de emergencia nadie pudo cometer hechos de corrupción, pues solamente venían tiendas de campaña, frazadas, medicinas y alimentos. Ni bien caía el avión, se distribuían. Cuando empezó la fase de reconstrucción, el primer país que ofreció dinero fue Alemania. En ese momento yo le dije al embajador: “Háganme el favor de no mandar dinero. Encárguense ustedes de manejar los fondos en favor de los guatemaltecos”. 

Así fue como la Cruz Roja Alemana se encargó de San Pedro Sacatepéquez; la de Suiza, de Santiago Sacatepéquez; la de Noruega, de Patzún y así, en otros lados. Cada país reconstruyó un lugar y nosotros no tocamos el dinero de la ayuda” destaco el líder militar y Presidente de los guatemaltecos. 

Indicó el Presidente Laugerud García “Mi primera orden fue que el Ejército saliera a las calles, dejando guardados sus fusiles. Y, con palas, piochas, azadones y carretillas principiaron a descombrar. Luego, pedí al alcalde de la Ciudad Capital Leonel Ponciano de León, que reinstalara lo más pronto posible el servicio de agua potable. Gestioné con la Empresa Eléctrica y dos días después, ya estaba restablecido el  servicio. Lo que no teníamos eran comunicaciones, porque se cayeron muchos postes del telégrafo y había pocos radios. En cada colonia se formó un comité de vigilancia. El 4 de  febrero, a las siete de la noche, tuve la primera junta de  Gabinete en la Fuerza Aérea Guatemalteca, para empezar a unir esfuerzos. Entonces tuvimos que incentivar a la gente para que volviera al trabajo lo antes posible. Nadie se rajó”.

Para dirigir el Comité Nacional de Emergencia ―CONE― fue nombrado el General Guillermo Echeverría Vielman. A la periodista Lucy Barrios, Echeverría Vielman indico los escasos recursos de los que disponía inicialmente, y la importancia de poder contar con el Ejército de Guatemala para retirar escombros: “Horas después del desastre, en 218 municipios había daños y recibimos 3600 pedidos de auxilio, pero sólo teníamos 4 helicópteros. Decidimos enviar a un Oficial del Ejército a cada municipio, con la orden de que hiciera uso de su  iniciativa, fiara (pedir al crédito) medicinas, víveres y combustibles. Todos los miembros del Ejército fueron puestos a mi disposición para descombrar”.

“El terremoto encontró al CONE con cero personal, comunicaciones e instalaciones. Nos agarró carentes de todo, salvo un poco de planificación para atención de desastres. En el comité éramos tres: un chofer, un secretario y yo. Pero el Ejército tenía preparado un batallón administrativo que iba a servir para una operación en el norte, y fue puesto a mi disposición”. Al CONE lo apoyo otra institución creada el 18 de marzo de 1976, el Comité Nacional de Reconstrucción ―CNR―. Que con una estructura piramidal, estaba compuesto por comités departamentales, municipales y de aldea, y de él formaban parte 300 personas.

Los días siguientes fueron una prueba de resistencia y solidaridad.Guatemala estaba en ruinas, pero el espíritu de su dirigencia y líderes locales, no.Los datos tabulados indicaron: 

Fallecidos: Entre  23,000 a 25,000 personas. Heridos: Más de 76,000 personas. Damnificados: Cerca de 1.2 millones de personas (1 de cada 5 guatemaltecos) quedaron sin hogar. Infraestructura: 258,000 viviendas destruidas, especialmente construcciones de adobe. Chimaltenango fue uno de los departamentos más afectados, con daños graves en el 40% de la infraestructura hospitalaria y cortes masivos de energía y agua. Los departamentos, y municipios más afectados a nivel nacional fueron:

  1. Departamento de Chimaltenango: San Martín Jilotepéque, Zaragoza, Tecpán, y Comalapa.
  2. Departamento de Guatemala: San Pedro y San Juan Sacatepéquez.
  3. Departamento de El Progreso: El Jícaro y El Progreso. 
  4. Departamento de Sacatepéquez: Sumpango. 
  5. Departamento de Quiché: Joyabaj. 
  6. Departamento de Zacapa: Gualán y Cabañas.

Luego de superada la emergencia, se inició el proceso de reconstrucción dirigido el Presidente de la República, General Kjell Eugenio Laugerud García, quien con su inquebrantable vocación de servicio y  liderazgo no solo salvó vidas, sino que infundió esperanza en los momentos más oscuros. Fue un pilar de honor y un verdadero guardián de la ciudadanía y ciudadano ejemplar. Demostró que el mayor honor es proteger al pueblo, manteniéndose firme y en primera línea cuando el desastre natural azotó. Su liderazgo en medio del caos fue un faro de esperanza. Encabezó operaciones de rescate con determinación poniendo siempre la vida de sus ciudadanos antes que cualquier otro interés. Su presencia firme, su voz calmada y su compromiso sin límites inspiraron a todos. Fue ejemplo de liderazgo, disciplina y amor por la Patria. 

Su legado perdura en las vidas salvadas y en el corazón de quienes lo recordamos, y celebramos el sacrificio, la dedicación y la valentía de aquellos que han servido con honor en nuestras Fuerzas Armadas. Su legado perdura en cada uno de nosotros, y su memoria nos motiva a seguir adelante con la misma pasión y dedicación que ellos demostraron. Honramos su sacrificio y su amor por la Patria. Cada uno de nosotros se debe sentir orgulloso de ser parte de esta gran familia militar y de nuestra sociedad en su conjunto.

Juntos, enfrentaremos cualquier desafío que se nos presente y seguiremos construyendo un futuro mejor para todos. Nuevamente, ante la coyuntura y crisis política y social actual, 50 años más tarde “GUATEMALA ESTÁ HERIDA PERO NO DE MUERTE”. Sobrevivimos, sobreviviremos y vamos a salir adelante. 

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Oscar Platero

Historiador y escritor, Analista y docente de Inteligencia. Geopolítica, Seguridad y Defensa. Director del Instituto de Estudios Estratégicos IEE

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