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Déjà Vu, el drama se repite

Sueños…

“¿Qué provecho saca el hombre
de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?
Una generación se va y la otra viene, 
y la tierra siempre permanece.
El sol sale y se pone, y se dirige afanosamente
hacia el lugar de donde saldrá otra vez.
El viento va hacia el sur y gira hacia el norte; 
va dando vueltas y vueltas, y retorna sobre su curso.”
Eclesiastés, 1.1-6

Cuánto durará el mundo agitado de Trump

Aunque Trump está a divinis, pocos personajes en la historia han marcado una euforia y una atención tan multitudinaria. Ni los Beatles de John Lenon causaron tal furor. Sus desplantes, sus grandilocuentes frases y sus amenazas contra todos nos recuerdan al personaje que subido del pedestal se proclamó rey del mundo y sus aledaños.

Ha sido tal su impacto en tan poco tiempo, que ya casi extermina la imagen de país líder de la democracia en el mundo que ostentaba Yanquilandia. En su afán mostrar su poder inmediato a hecho promesas que serían la solución de los problemas del planeta desde el primer día. Su fanfarria parece ser la culminación del día esperado de la segunda venida… Pero, de todas las promesas solamente cambiar el nombre del golfo de México ha podido cumplir, y a medias. Y como está permitido poner nuevos nombres bautizamos a los USA, como en su día lo hiciera Óscar Wilde, poniéndole el bonito nombre de Yanquilandia.

La historia está llena de momentos de tranquilidad y sosiego, décadas que pasan sin mayores enfrentamientos ni dolores. Pero, siempre aparecen sucesos de crisis de confrontación y de cambio, es cuando el mundo o los países o las empresas se aceleran para avanzar o retroceder. John Simpson, lo recuerda en un artículo de la BBC[1]

1789 fue el inicio de las revoluciones burguesas en el mundo. La revolución francesa marca el deterioro completo del sistema feudal, no así su final completo, y el inicio de una serie de transformaciones que transfieren el poder de las creencias religiosas y los soberanos de sangre azul, por la emergencia del capitalismo democrático, conformando Estados que promueven la competencia y el control de colonias subdesarrolladas, poniendo la ciencia y la tecnología al servicio de los intereses productivos de la industria, y su gran corona, el sistema financiero y bancario.

Estamos en el 2025 en el punto de inflexión en que todo cambia, en que nada puede ser igual, o que los cambios convulsivos terminen en una farsa y todo siga igual.

1968, fue un año señero. Las invasiones de Rusia a Checoslovaquía y el auge de la intervención de Yanquilandia en Vietnam fueron un despertar de las protestas en Europa y USA contra la guerra y contra la ocupación, la juventud en París y otras ciudades se levantó en contra de la opresión y por la libre determinación de los pueblos.

1989, es una fecha más decisiva para el mundo. La caída del muro de Berlín, la implosión del sistema socialista soviético marca el fin del experimento de un partido único, “representante” del pueblo, con la clase obrera “dirigiendo” a la sociedad hacia la equidad completa marco el fin de cualquier sueño socialista. Las fuerzas democráticas y progresistas no han podido reconstruir un proyecto creíble de sociedad equitativa, eficiente, solidaria y defensora del medio ambiente.

Simpson lo plantea bien, puede ser que este año “un momento en el que las suposiciones básicas sobre cómo funciona nuestro mundo queden obsoletas.” O, el proyecto de Trump terminar pronto y en el más completo fracaso. En cualquiera de las dos direcciones alguien pierde y alguien gana.

Los principios que han sostenido a Yanquilandia como líder del pensamiento democrático del mundo son excesivamente superficiales. Uno, que la seguridad de USA depende de proteger a Europa de Rusia; dos, proteger a los países de Asia de la amenaza de China; mantener la estabilidad del comercio mundial por medio de la hegemonía de los acuerdos y créditos del FMI, acompañados de consejos o imposiciones (de acuerdo con el analista que los interprete) de política monetaria y comercial.

En un mes Trump terminó con estas visiones triviales

Se ha separado radicalmente de su alianza con Europa. Al negociar someramente con Rusia como repartirse Ucrania, sin tomar en cuenta a los europeos abrió una brecha insuperable con sus antiguos aliados, que inmediatamente claman por la reconstrucción militar de alianzas intereuropeas dejando fuera de, a los gringos. El desplante y la comedia en la Sala Oval de la casa blanca con Zelenski, dejan a Trump y Vance mal parados, en lugar de minimizar al presidente ucraniano, Europa aprovechó para recibirlo con bombos y platillos en Londres, cobijado por más de quince países. Lo inaudito es que Trump pierda hasta uno de sus dos aliados de sangre: Inglaterra. 

Por el momento la OTAN está en la cuerda floja, y no tarda el momento en que un país o varios presionen por la salida de militares gringos de la zona europea. El final del Trump es claro, si es capaz de movilizar al ejército gringo y su aliado Israel y realiza limpieza étnica en todo el planeta, si logra que todos los países se hinquen ante el tendremos una nueva oligarquía de la edad media, basada en lo más avanzado de la tecnología, será el reino de un nuevo Luis XIV», el Rey Sol. 

El otro posible resultado es que con sus medidas de migración, aranceles y control de la Reserva Federal, inicie una crisis económica potente en Estados Unidos y el mundo. Como ya se muestra con la caída de las bolsas de Wall Street en el último mes, que esto empuje la caída de la producción de Yanquilandia, aumentando el desempleo y las presiones inflacionarias y que la sociedad gringa no soporte el peso de un cataclismo económico y exija la renuncia de su rey.

Ya se dijo “vanidad de vanidades, todo es vanidad”. Al rodearse de personajes que lo alaban, como Hitler, Stalin, Fidel, etc. Sus decisiones parecen tomadas de acuerdo a su emotividad del momento, y no recibe comentarios críticos, por lo que decisiones sesgadas pueden terminar, para él o su país en una debacle.

Por el momento Trump está solo, tal vez Putin y Netanyahu, están con él. Y por supuesto varios presidentes de países del patio trasero que le siguen la corriente por aquello de que cumpla sus amenazas de invadir al que se oponga.

Aunque Putin parece ser el ganador del momento.  Ha logrado ser interlocutor de la mayor potencia del mundo, se ha debilitado el bloque contrario, con una Europa debilitada y dividida, y una OTAN al borde del caos. Con un bloque trasero asiático que lo apoya, parece que le va bien. Pese a su degrada imagen de potencia débil al no poder tomar el control de un país del tercer mundo, Ucrania, y avanzar conquistando algunos kilómetros a cambio de inmensas pérdidas humanas. Desdichas que parecen no influir en el ánimo de la población rusa, acostumbrada a ser utilizada por sus zares.

Rusia tiene dos ases en la mano. La propuesta de Trump de presionar la salida de Zelenski, y acordar un alto al fuego, con ganancia de territorio para los rusos y tierras raras para la industria gringa; y, la propuesta de los Europeos, de negociar a cuatro manos: Rusia, Yanquilandia, Europa y Ucrania, que le podría permitir salir del conflicto sin mayores daños.

Trump tiene poco tiempo de control

Wall Street, es su muro de Berlín, de continuar la caída de las acciones, el desempleo y la inflación serán dos bastiones que detendrán el poder absoluto de un presidente que no logra alcanzar sus objetivos tan fáciles como pregona. Y, si logra sostenerse en 20 meses vienen las elecciones de medio período, y seguramente los votantes le devolverán el poder a los demócratas, debilitando la toma de decisiones del presidente. Trump lo sabe y por eso podría tomar medidas dramáticas que harán al mundo más interesante, aunque en llamas.

Tendrá futuro el plan europeo para Ucrania

El primero de marzo, el primer día del año antiguo, el primer ministro británico, Keir Starmer, elegido por 18 líderes europeos para dar a conocer su plan de paz, lo resumió así:

(1) Mantener el flujo de ayuda militar a Ucrania mientras continúa la guerra y aumentar la presión económica sobre Rusia. 

(2) Cualquier paz duradera debe garantizar la soberanía y la seguridad de Ucrania, y Ucrania debe estar presente en cualquier conversación de paz. 

(3) En caso de un acuerdo de paz, los líderes europeos intentarán disuadir cualquier invasión futura de Rusia a Ucrania. 

(4) Habrá una ‘coalición de los dispuestos’ para defender a Ucrania y garantizar la paz en el país. 

¿Qué significa? Europa se separa radicalmente de Yanquilandia y prepara un plan de paz sin tomar en cuenta a Trump, duro golpe al ego del rey. El principal aliado de USA en Europa, Inglaterra, la madre patria, abandona a los yanquis y se pone al frente de sus siempre enemistados vecinos. 

Mantener el flujo de ayuda militar significa trasladar armas y equipos al régimen ucraniano sin el respaldo de Yanquilandia, es provocar a Trump con el fin de medir hasta que punto USA ya no ni aliada ni amiga de Europa. Y provocar a Putin, que si pasa a las acciones más violentas y ataca otros territorios podría encontrarse frente a las fuerzas conjuntas de una OTAN sin yanquis, dispuesta a jugarse su destino en solitario.

Europa, ya envalentonada por el ridículo que hizo pasar Zelenski a Trump y compañía en la misma casa blanca, decide que no habrá plan sin participación de Ucrania. Europa se compromete a crear un acuerdo en que Ucrania, y otros, queden bajo el ala protectora de la OTAN sin gringos.

Como se llamará la OTAN sin gringos = coalición de dispuestos. Dispuestos a qué, a entrar en combate unidos Inglaterra, Alemania y Francia, los mismos de siempre.


[1] https://www.bbc.com/mundo/articles/c1mn5rx2x81o

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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