En el mes de la Patria (3 final)
Tanmi Tnam
Varios sectores del país ya conmemoraron los 204 años del 15 de Septiembre de 1821 y también hubo esfuerzos de comprender las causas y el impacto actual en la vida de los pueblos que integran el país. Las reflexiones y debates deben continuar para transformar o sustituir los argumentos y prácticas que mantienen al margen a los pueblos originarios, el hecho de contar con alto porcentaje de guatemaltecos en condiciones de pobreza y las prácticas de miedo que todavía apoya el Estado a través de varias de sus instituciones. Trabajar por el significado y los beneficios de la libertad, la paz, la autonomía y la democracia. Es importante identificar el silencio e indiferencia de muchas instituciones que callan por los efectos de la corrupción, de la ausencia de democracia que mantiene al margen a los pueblos originarios, el racismo desde los cimientos del Estado, la emigración de la juventud y la falta de oportunidades de desarrollo para los excluidos.
Pasaron ya 204 años de conducción de vida de los pueblos de Guatemala bajo responsabilidad de los politiqueros y dueños del poder y todavía sentimos orgullo de tener instituciones que todos los años cuentan a los pobres, a los extremadamente pobres, a los analfabetos en el idioma oficial, a los guatemaltecos que tienen dos o tres años de educación escolar, a las familias sin tierras, a familias desintegradas por la emigración, a familias sin viviendas adecuadas. A 204 años, tenemos instituciones que estudian las causas y consecuencias del racismo que vienen desde la estructura del Estado de Guatemala. Es tiempo de comprender por qué persiste el saqueo de recursos naturales, la persecución y la criminalización al liderazgo de los pueblos originarios. Urge aquel liderazgo que llame a la búsqueda de soluciones para la unidad en la diversidad y el bien común.
El futuro del país depende del esfuerzo y aportes de todos los pueblos y sectores. El futuro de la patria tiene posibilidades cuando todos perciban el sufrimiento y dolor de quienes son invisibles para la organización y acciones del Estado, el futuro de la patria puede sonreír cuando la politiquería sea sustituida por la verdadera política que convoque a todos a construir la democracia, el futuro político de la patria es posible cuando el servicio a los demás se posicione frente al enriquecimiento ilícito y la corrupción, el futuro de Guatemala es posible sobre los conocimientos, organizaciones, valores y sabiduría de todos los pueblos, el futuro de la democracia en Guatemala solamente es posible argumentarla de manera creíble con la participación y representación de los pueblos originarios, el futuro deseable es posible cuando las instituciones religiosas identifiquen y amen al prójimo y el mejor futuro que esperamos será posible cuando la vida cobre sentido frente al dinero y al poder. No habrá mejor futuro sin la Madre Tierra y sus elementos.
Tenemos que revisar la educación escolar actual para asumir una más democrática, ligada a la naturaleza, que estudie la vida y fortalezca los argumentos y prácticas de aprecio a todo lo que hay en el entorno. Un sistema plural que facilite la forma de educación de cada pueblo de Guatemala y aportar al fortalecimiento de los valores y prácticas que necesita la economía, la política, la cultura y el medio ambiente. Necesitamos el Estado incluyente que reconozca los derechos colectivos de los pueblos que hay en su territorio para democratizar la justicia, la educación, la salud, la espiritualidad y la concepción de la vida. Estamos convencidos que necesitamos vivir en armonía.

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