
Hacia proyectos colectivos
Tanmi Tnam
Guatemala es uno de los países que se caracteriza por tener un Estado organizado con base al pensamiento, valores y prácticas heredadas de la llegada de los españoles a estas tierras. Continúa el pensamiento colonial en la organización del poder, en los servicios públicos y demás espacios donde ocurren las relaciones entre personas de distintas culturas. Como evidencias actuales están los argumentos, información, legislación y datos estadísticos que deberían ser del conocimiento y análisis para las transformaciones necesarias en la construcción de la democracia deseable.
Durante muchos años se ha dicho que la exclusión política reflejada, por ejemplo, en la ausencia de representación de los pueblos originarios en los poderes del Estado ha provocado pobreza y extrema pobreza, desigualdad permanente, racismo desde los organismos de poder y la presencia de servicios básicos que ignoran a los pueblos indígenas y sus elementos culturales cuyo reconocimiento y participación deben ser parte de proyectos que construyen justicia e igualdad. En la actualidad, está a la vista que la falta de representación de los pueblos indígenas en el Congreso de la República facilita que las leyes que allí proponen, discuten y aprueban, no toman en cuenta la presencia de los pueblos indígenas como sujeto con todos los derechos colectivos que les corresponden. En un país donde los pueblos no tienen representación en los poderes del Estado y cuando no toma en cuenta la diversidad cultural, esta exclusión limita fortalecer la democracia donde las personas y los pueblos se sientan representados e incluidos. Muchos conflictos tienen origen en la exclusión que provocan condiciones desfavorables para alcanzar mejores condiciones de vida para todos.
Cuando los pueblos indígenas viven al margen de las decisiones políticas de alto nivel, están expuestos de manera permanente ante los efectos e impactos de estrategias y acciones que los mantienen en pobreza, analfabetismo y ante despojos de todo tipo. Esta realidad, exige asumir actitud crítica y propositiva para la construcción de proyectos colectivos entre pueblos para alcanzar el desarrollo humano que todos anhelan alcanzar sin discriminación alguna.
Es considerable que asumir procesos colectivos con la participación de pueblos originarios deberían de generar transformaciones estructurales de injusticia, exclusión, racismo y marginación para la construcción de la democracia que incluye a los pueblos en las decisiones relacionadas con el desarrollo político, económico, cultural y conservación del medio ambiente. Los proyectos colectivos deben facilitar la conservación y continuidad de los argumentos, formas de gobierno, sistema de justicia, medios de vida, conservación de la naturaleza y actores con que cuentan los pueblos para su participación cuyo efecto es vital para el desarrollo humano.
En la realidad actual, es necesario el reconocimiento de actores que bien pueden asumir un proceso interesante para la construcción de proyectos colectivos. El liderazgo y entidades de las comunidades locales, de las regiones y de los pueblos originarios con ideas sanas e incluyentes es posible alcanzar mejores condiciones en el ámbito de la política y la economía que tengan como resultado la disminución de conflictos y contar con el desarrollo que incluye a todos. Hay movimientos políticos que reconocen las condiciones desiguales en que viven los pueblos originarios y cuentan con propuestas que iluminan los caminos para la construcción de proyectos colectivos que necesita Guatemala. La democracia es tarea de todos.




