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La caverna

Reflexiones

«Pensar es el diálogo del alma consigo misma».
Platón 

Cualquiera pensaría que entre más acceso a la información tenemos en el mundo actual, menor es la ignorancia en el ser humano. Observando con detenimiento lo que sucede en la vida diaria, como por ejemplo: relaciones toxicas entre miembros de una familia o entre compañeros de trabajo por nimiedades; hasta actitudes irracionales de jefes de gobierno de países supuestamente desarrollados demostradas en genocidios, amenazas de guerras económicas y militares, nos demuestran que estamos equivocados en la premisa planteada y parafraseando al poeta Tito Monterroso podemos decir que: «Cuando despertó, la ignorancia todavía estaba allí».

En Guatemala todos los que cursamos el ciclo diversificado antes de la década de los 90 tuvimos la obligación de leer la alegoría de “La Caverna” de Platón, esta es una metáfora sobre la ignorancia y el conocimiento humano, describiendo cómo la mayoría de las personas viven en un mundo de apariencias representado por las sombras (información falsa), ignorando la verdadera realidad (la episteme). Representa esta alegoría el difícil proceso educativo para alcanzar la verdad. Es oportuno recordar las palabras del iluminado: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

La caverna de Platón ofrece una de las metáforas más poderosas para analizar la naturaleza de la educación. En su esencia, describe el tránsito de la ignorancia (las sombras) hacia el conocimiento (la luz del sol), un proceso que no es lineal ni sencillo, sino a menudo complejo.

No podemos evitar extrapolar el significado de la caverna con el sistema educativo, el ecosistema áulico representa el entorno donde los estudiantes están limitados por un currículo preestablecido por tecnócratas, el cual contiene conocimientos que en su mayoría no tienen significado para su vida. Las competencias por alcanzar, las evidencias de logro, las actividades y la evaluación están previamente establecidas. ¿Qué proceso cognitivo critico que lleve hacia la luz a los estudiantes puede haber en este modelo?

En ese contexto las sombras representan el aprendizaje memorístico o la aceptación de datos sin cuestionamiento, la autoridad absoluta del maestro, el dogmatismo declarativo (magister dixit) y el mecanicismo didáctico. Si un estudiante solo repite de manera oral o por escrito lo que dice el libro de texto sin comprender el «porqué» y el “para qué” sin relacionarlo con su contexto, está viendo sombras proyectadas por otros (los tecnócratas).

Así mismo, las cadenas simbolizan los prejuicios pedagógicos (etnia, edad, genero, condición social), el pensamiento mágico del maestro, en un sistema rígido (escuela tradicional) que no fomenta la curiosidad, la investigación ni el aprender a aprender. El estudiante está atado a una sola perspectiva de la realidad lo que tiene una incidencia negativa en su desarrollo cognitivo, actitudinal y procedimental.

En Guatemala y en todo el mundo civilizado, la educación contribuye a la movilidad social, éste, entendido como un proceso de ascenso en lo cultural, lo académico y lo económico. Está implícito el esfuerzo del individuo por aprender, así también, queda en claro la importancia de la escuela para hacer posible la liberación del ser por medio del aprendizaje. Platón describe que el prisionero (estudiante) no sale de la caverna de mutuo propio, sino que es arrastrado hacia la luz (por la educación).

El docente debe de actuar como el guía que libera al estudiante de sus cadenas (limitaciones). Su función no es solo trasladar información (educación bancaria), sino concitar al alumno a girar la mirada hacia la fuente de luz en un proceso dialógico y problematizador. Llegar a la luz será el equivalente a alcanzar la concienciación, permitiendo a los estudiantes cuestionar su realidad social, fomentando el valor libertad como derecho humano y el pensamiento crítico en un proceso de praxis, reflexión y acción para transformar su mundo.

La luz del sol ciega inicialmente al prisionero. En la educación, esto representa la crisis cognitiva: el momento en que un nuevo concepto desafía lo que creíamos saber. Aprender de verdad implica incomodidad y esfuerzo mental para reestructurar nuestra visión del mundo. El proceso por reflexionar es: aprender, desaprender y reaprender.

Una vez fuera, el prisionero comienza a ver los objetos reales y, finalmente, el sol (la idea del bien o la verdad). Cuando el estudiante egresa del sistema escolarizado o extraescolarizado habrá dejado atrás el pensamiento mágico, tendrá un pensamiento crítico y en ese proceso transformador alcanzará el culmen como individuo concienciado al ejercer el pensamiento político. La responsabilidad social del graduado será la de transformar su entorno.

El sistema educativo cumple su propósito cuando deja de proyectar sombras y comienza a proporcionar los espacios, las herramientas y los acompañamientos para que el estudiante camine hacia su propia luz intelectual.

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