
La comedia universal, guerras en el siglo XXI
Sueños…
El enigma: podremos ser algún día países desarrollados
Hace 250 años, un filósofo escocés, el célebre Adam Smith escribió el libro con la profesía de como construir un país desarrollado. Lo llamó Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, en dónde explicaba como cuáles son los fundamentos que permiten fortalecer la democracia combinada con la competencia de mercado para generar crecimiento y riqueza para una nación. ¿Si sabemos cuáles son las causas de la riqueza de las naciones, por qué solo Inglaterra, Alemania y Francia leyeron el libro?
Nunca falta quién eche por tierra a los profetas, y Marx afirmó que a Smith le faltó la razón principal de la riqueza de los europeos más desarrollados y de sus adláteres, Japón y USA. El saqueo de recursos y la esclavitud del resto de continentes.
La pregunta actual es ¿cuándo un país, o varios de América del sur seremos desarrollados?, o nunca alcanzaremos ese estatus. Estamos condenados a ser países subdesarrollados, en desarrollo, del tercer mundo, en vías de desarrollo, miserables, eternamente. Es nuestra decisión como sociedades. Seguiremos siendo simples satélites de las potencias dominantes en cada época, o tomaremos por fin nuestro destino en nuestro diseño propio.
Para ser países desarrollados se necesita tener un Estado democrático, eficiente, competitivo y honrado; una cultura en lo más hondo del alma de todos los pobladores por la protección y respeto de la naturaleza; un sistema sólido, de calidad para la educación y la salud iguales para todos; y una economía que garantice trabajo, ingresos y consumo básicos y equitativos.

El shock que nos amenaza en el 2026
Mientras la principal potencia del planeta, con sus aliados USA-OTAN, nos lleva a la peor confrontación militar, sin claridad y con la perdida de un mundo de paz y tranquilidad, el tercer mundo, Centroamérica incluida, se enfrenta a la inseguridad alimentaria para cerca de 45 millones de personas nuevas como resultado de todos los problemas de transporte y rigidez de los canales de suministro de alimentos e insumos agrícolas. La crisis militar y energética actual nos lleva a que en el mundo 360 millones de personas entren en situación de hambre.
Centroamérica tiene que prepararse para sobrevivir, solidariamiente, en el marco de las interrupciones en la cadena de suministro de insumos como “el azufre, helio para la fabricación de chips de silicio e imágenes de resonancia magnética, y nafta para plásticos”, planteados por organismos internacionales.
En sus reuniones de una de las primaveras más oscuras, el FMI nos dice por qué canales nos llegarán las mayores presiones. Uno, el impacto en los precios y la escasez de suministros. Ya se siente en nuestros países, que los precios más altos de los insumos clave presionan el precio de los bienes de consumo, que como un pistón presionan la inflación, generando escasez y pérdida de consumo.
Dos, uno de los grandes temores son las expectativas económicas. Si los consumidores de clase media presienten la inflación tratan de llenar sus anaqueles acelerando la escasez. Los productores ante el temor del crecimiento de insumos o productos comerciales, aumentan los precios en precaución. En el siguiente gráfico del FMI podemos ver claramente cómo las expectativas en EE.UU y Europa aumentan lo que implica que el ancla de los bancos centrales se rompe y el resultado será catastrófico.

Tres, los mercados de dinero, el dinero el verdadero ser superior que gobierna nuestras vidas. Todos los indicadores muestran un vaivén de riesgo. Rápidos aumentos con caídas estrepitosas. Y es que estos mercados esenciales viven en dos mundos paralelos. Uno, reflejan el valor real de las deudas de los países, el valor de las monedas, el costo de endeudarse, la mala asignación de las deudas. Y por otro lado, están los especuladores, que generan tsunamis de peligro con sus acciones para ganar dinero fácil ha costa de la vida de millones de seres.
En fin, los bonos de los mercados emergente, antes subdesarrollados, han elevado sus costos, les cobran tasas de interés más altas para endeudarlos. Eso significa financiar el desastre del medio oriente de USA, endeudar más caro a países ya en quiebra, asignar mal los recursos de la deuda. En fin un mundo sin fin.
Veamos el gráfico con las condiciones de crédito empeorando en este 2026.

El final de la guerra
Todos los demócratas aspiramos por el fin de la guerra. Algo casi imposible. Pues los objetivos del empantanamiento de Estados Unidos y Rusia en sus frentes de Europa central y Medio oriente no tienen posibilidades de salida. Serán conflictos de larga duración, o de una confrontación final entre USA, Otan, Israel frente a Rusia, o China, o Corea del norte, o quienquiera que sea. Que no se cumpla la profesía Chejov.
Por parte de los centroamericanos, mantener la calma, buscar la unidad interna y la construcción de repúblicas democráticas protectoras del medio ambiente. No hay salida alternativa. Involucrarse en esos conflictos contra Irán, Rusia, o China o contra los del otro bando sería un suicidio. Que la mitad nos vinculáramos con uno y el otro bando en la guerra fría tuvo como resultado la destrucción de la posibilidad de un Estado nacional democrático y unido.




