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¿Por quién vas a votar?

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Catarsis

Esta es la pregunta que he escuchado con más frecuencia en los últimos días. Parece mentira que estemos a tan solo 23 días de las elecciones y somos muchos los que aún no sabemos por quién vamos a votar. La Corte de Constitucionalidad tiene su buena parte de responsabilidad porque emitió las resoluciones que dejaron fuera a varios candidatos demasiado tarde, quedando un gran número de votantes huérfanos, como lo comentaba en este espacio la semana pasada.

Lo preocupante es que la gran mayoría de guatemaltecos con los que he podido conversar, entre más cercano está el 16 de junio, más confundidos se encuentran, bueno nos encontramos porque me incluyo en esta lista.

Para las elecciones del 2015 no es que estuviéramos mejor, pero la crisis de ese año nos dio un nuevo aire, nos empoderó. Pensamos que sería algo transitorio y sería una lección aprendida, pero qué va, nada cambió, por el contrario, empeoró. Y la culpa es nuestra, y bien merecido que lo tenemos. ¿Qué hicimos? ¡Nada! Nos dejamos llevar por una agenda premeditada de quienes saben que por las urnas no llegarán al poder y nos enfrascamos en discusiones absurdas, nos etiquetamos y nos dividimos más y más.

La UNE se jugó todas las cartas en las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos y saliendo vencedora con unas reformas que los benefician mayoritariamente a ellos.

Logramos tener un presidente que no estaba listo para gobernar y al que le tomó por sorpresa su victoria, y que, además, en vez de gobernar ha tenido que pasar tres años cual equilibrista luchado por mantenerse en el poder.

El resto nos dividimos en dos frentes y cada cual hace resistencia a su manera. De los peores recuerdos para mí están los días del debate en el congreso sobre las reformas constitucionales que nos las querían imponer a como diera lugar. Estas no nacieron del corazón de los guatemaltecos, nacieron de una agenda extranjera que está decidida a seguir haciendo experimentos sociales en nuestro país. Me da rabia recordar a los embajadores y demás miembros de organizaciones internacionales en el congreso ejerciendo presión. Y hay que reconocer la labor de los guatemaltecos que se organizaron para ir a defender nuestra soberanía y reconocerle a los diputados, que, sin ser un congreso ejemplar, de notables o tan siquiera recomendable, lograron defender la Constitución.

Luego de ese intento fallido levantaron fuerzas para dividirnos aún más y a veces me cuestiono, si no fue de manera irreparable. Hoy hay miembros del pacto de corruptos y miembros del pacto anticorrupción. El descalificativo más común es que te llamen corrupto y cerrar ahí la discusión. No importa el argumento, si no piensas como ellos eres un corrupto.

Pero a ver si aprenden que llamando corruptos a diestra siniestra tampoco lograron su objetivo. Sí, nos dividieron mucho más, pero también la resistencia creció y ciudadanos que probablemente no se habrían interesado antes en el debate político de forma activa incursionaron en las redes sociales a darse una terapia de shock, especialmente en Twitter que puede ser brutal para un novato.

Y hoy, tenemos un debate intermitente que no nos llevó a ningún lugar. La propuesta política es más de lo mismo, un reciclaje absoluto y estamos en la misma encrucijada del 2015, ¿por quién vamos a votar? Seguimos analizando quién es el menos malo o quién puede lograr que tal o cual candidato no llegue. La izquierda dividida, la derecha igual o más, pero se nos fue la esperanza, se nos fue la oportunidad de cambio de las manos. Y en el mejor de los casos, nos esperan otros cuatro años de un gobierno “transitorio”, que si tiene suerte lo dejarán gobernar y si tenemos suerte a lo mejor se pone a trabajar.

Así que, ¿por quién votamos? No lo sé, ojalá lo supiera y no me atrevo a recomendar a nadie. No nos dejemos llevar ni manipular por los fanáticos, lo primero es que hay que evaluar es si son consistentes en sus propuestas, porque no se puede ser de izquierdas y estar a favor de la propiedad privada, del libre mercado y apoyar a Nicolás Maduro, así como no se puede ser de derechas y ser progresista. Si insisten en semejante tontería, nos están tomando el pelo o son unos completos ignorantes, lo cual no es bueno en ninguno de los casos. Cuestionemos, ¿se encuentran entre sus filas conocidos personajes políticos de poca honorabilidad? ¿Son pro-agenda globalista? ¿Tienen un plan económico viable para mejorar la economía? Recomiendo leer los planes de gobierno de los candidatos y si usted no lo entiende, entonces seguramente es una sarta de mentiras y falacias que fue escrito precisamente para confundir al votante y prometer sueños de opio, porque no se necesita ser economista ni erudito para saber si ofrecen subir o bajar impuestos y si están pensando o no en devaluar el quetzal, por ejemplo. 

Quisiera terminar con una frase de Cicerón: «El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretenda hacerse superior a las leyes».

TEXTO PARA COLUMNISTA

Lea más de la autora: http://elsiglo.com.gt/2019/05/18/los-huerfanos/