
El Síndrome de Hubris y el señor Arévalo
El síndrome de hubris es un trastorno de personalidad adquirido, caracterizado por un ego desmedido, arrogancia, desprecio por los demás y pérdida de contacto con la realidad, desencadenado por el ejercicio prolongado del poder. Acuñado por David Owen, describe a líderes que se vuelven temerarios, narcisistas y desconfiados de los consejos externos.
Características Principales y Señales (puntos definidos por Owen):
- Narcisismo extremo: Confianza excesiva en sí mismo y visión de sus acciones como acciones grandiosas.
- Desprecio por la crítica: Incapacidad para escuchar consejos y tendencia a ignorar opiniones contrarias.
- Pérdida de la realidad: Desconexión con los problemas cotidianos y visión embellecida de sus capacidades.
- Irresponsabilidad: Temeridad y toma de decisiones basadas en la impulsividad en lugar de la planificación racional.
- Uso del poder: Tendencia a usar el poder para autoengrandecimiento en lugar de para fines institucionales.
- Identificación con la institución: Confusión entre la persona y la organización, a menudo refiriéndose a sí mismos en tercera persona o usando el «nosotros» real.
Origen y Contexto:
Etimología: Proviene del griego hybris, que significa «desmesura», «orgullo» o «arrogancia».
No es enfermedad mental clínica: No figura en el DSM-5-TR ni en la CIE-11; se considera un cambio de personalidad relacionado con el entorno.
Ámbito político/militar: Frecuentemente observado en líderes que sienten que están destinados a realizar grandes hazañas.
El síndrome de hubris es considerado una «enfermedad del poder», que a menudo lleva al fracaso del líder debido a la toma de decisiones desastrosas derivadas de su soberbia.
Para nuestros lectores, hacemos referencia de este síndrome, pues como bien es conocido, en los 2 años que lleva en la presidencia el señor Bernardo Arévalo, persistente y fehacientemente manifiesta los síntomas del mal que le aqueja y, cada vez más se aísla de la realidad que vivimos los habitantes de esta bella nación. Mientras degusta las mieles del capitalismo opresor, demostrando que él y sus secuaces sí han florecido, como lo rezaba su campaña política.
POR UNA NACIÓN LIBRE, JUSTA Y SOLIDARIA.



