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La democracia que agoniza

Barataria

Lo que empezó como un proceso más del sistema electoral guatemalteco en el cual ya se suponía entre quienes saldrían los posibles contendientes de un balotaje ya esperado.  Se sabía de antemano que la participación de Sandra Torres era precisamente para “producir otro presidente de la nada” como pasó con el señor Jimmy Morales y el señor Aldejandro Giammattei y por ello la “sacaron de la cárcel” y “le devolvieron un partido” que por ley debió haber sido cancelado antes de que iniciara la inscripción de los candidatos dato que, dicha agrupación política incumplía con la Ley Electoral y de Partidos Políticos específicamente en que carecía de organización partidaria en al menos doce departamentos además de que el Comité Ejecutivo Nacional se encontraba desintegrado por falta de miembros y que obtuvo el partido a fuerza de un amparo ilegal otorgado por un Juez de Primera Instancia Civil que le facultó a ella, como Secretaria General a “convocar” la Asamblea General cuando esta es una atribución exclusiva del Comité Ejecutivo Nacional. Así se presentó un partido oficial con suficiente campaña anticipada en la cual hasta el actual gobernante y el Diputado Conde Orellana recorrieron todo el país promoviendo la figura del presidenciable y utilizando los recursos del Estado.

Asimismo, el Congreso de la República fue complaciente en aprobar cuantas leyes se necesitaron para dotar de fondos a todos los candidatos del partido oficial, así promovieron una “Ley para fortalecer el Mantenimiento y Construcción de Infraestructura Estratégica” que no fue mas que una piñata electoral y cuyos resultados saltan a la vista con una serie de carreteras dañadas empezando por la carretera al Pacífico la cual es de suma importancia pero nunca fue objeto de “mantenimiento estratégico”.  Luego de eso, un Tribunal Supremo Electoral en ese momento complaciente y además el Organismo Judicial a los pies de los deseos de la clase gobernante se volcaron a decidir quienes sí y quienes no deberían de participar.  Vimos el caso del señor Carlos Pineda como paradigmático puesto que pese a ser invisible para los partidos políticos apareció liderando una encuesta y luego surge el señor Manuel Valdizón buscando ser perdonado de sus propios crímenes planteando acciones para que la Sala Segunda del Tribunal de lo Contencioso Administrativo a cargo de tres ilegítimas y vendidas magistradas resolvieran no solo quitarlo del camino a dicha persona sino a todos los candidatos a cargos de elección popular del partido Prosperidad Ciudadana y en tal resolución conculcando principios elementales de la Justicia Constitucional y derechos políticos, pero en Guatemala eso no sirve de nada cuando se trata de agradar a la clase gobernante.

Así las cosas, se supuso que quienes llegarían a la segunda vuelta sería la señora Sandra Torres y cualquiera de los candidatos que, en las encuestas aparecían ocupando del segundo al cuarto lugar en intención de voto, es decir el señor Manuel Conde, la señora Zury Ríos, el señor Edmond Mulet.  Hasta ese momento todo pintaba a que en Guatemala se repetiría cual deja vú la misma receta:  Cada cuatro años los guatemaltecos acuden a las urnas, es el único ejercicio que se acerca a una democracia, no votamos por los que queremos, votamos por los que nos dejan para elegir a “los candidatos ad hoc para la clase gobernante que incluye a muchos sectores tanto políticos, económicos y hasta de otras latitudes no muy ortodoxas.  Al final de dos vueltas, queda el candidato deseado por quienes necesitan, quienes desean y quienes han mantenido sus privilegios y esperamos otros cuatro años para hacer el mismo “jueguito democrático”.

Pero a este grupo de perversos, trinqueteros y falsos guatemaltecos; no les salieron las cosas como querían.  En efecto, el electorado es raro a la hora de votar y se les olvidó que ya había sucedido con el mismo Vinicio Cerezo, con Serrano Elías y con Jimmy Morales.  Los guatemaltecos en las urnas hasta el ultimo momento pueden cambiar de voto, especialmente porque existe una desconfianza descomunal en relación a los políticos y porque es raro quien se gana la confianza, ni con bolsas, ni con víveres, ni láminas, ni prebendas, ni comida, ni fiestas ni nada se puede granjearse la fidelidad electoral de la población.  Así, como cuando decimos agua va, agua viene resultó que los datos empezaron a arrojar la sorpresa de que, evidentemente la señora Torres llegaba a segunda vuelta, pero el candidato del balotaje no era el esperado por todos los grupos que habían apostado a los apellidos Conde, Rios o Mulet.  Así, bajo el estupor de muchos de estos falsos guatemaltecos, apareció que quien disputaría la presidencia ante Sandra Torres sería ni mas ni menos que el señor Bernardo Arévalo.

Ni lerdos ni perezosos, la clase gobernante empezó a azuzar con alegaciones de fraude ¿De dónde fraude? ¿Y no que tenían todo cuadrado? ¿Y no que ni chistaron cuando defenestraron a Carlos Pineda? ¿Y no que tenían un plan con mas de 200 candidatos a alcaldes en todo el país que les garantizarían al menos como mínimo 3,000,000 votos para el candidato presidencial oficial? ¿Y no que dispusieron de recursos a diestra y siniestra? ¿Y qué de las campañas anticipadas que nunca les limitaron?  Aparte de ello contaron con fiscales en la mayoría de las mesas electorales.  Pero al ver al señor Arévalo que tampoco es un líder carismático que llama multitudes, pero frente a Sandra Torres cualquiera tenía asegurada la presidencia.

Entonces se inició el plan B, C, D, E, F, G así hasta el plan Z, es decir buscar todas las formas posibles que el señor Arévalo no llegue a tomar posesión.  Es verdad que tener a la mayoría de instituciones bajo el control supone facilidad para manipular cualquier situación. Fue así como se dieron cuenta que manipulando el sistema judicial y con complicidad entre el Ministerio Público y la Corte de Constitucionalidad se había logrado tener al Poder Judicial “secuestrado” con magistrados ilegítimos y corruptos hasta los tuétanos.  Entonces había que seguir la misma receta: Empezar con acciones ante la Corte de Constitucionalidad que permitieran una violación al sistema electoral a través del recuento de votos si era necesario pero especialmente repitiendo audiencias de revisión de escrutinio nuevamente.

La política no es matemática y las ecuaciones políticas no siempre son exactas. Así, en esta ecuación de Corte de Constitucionalidad y Partidos Políticos, Corte Suprema y Tribunal Supremo Electoral resultó evidente que el Tribunal Supremo Electoral no se iba a hacer al lado de aquellos quienes pretenden darle el tiro de gracia a la Democracia y fue la primera y al final la única institución que no se ha plegado a los intereses obscuros de la clase gobernante.

Qué buscaban en ese momento este grupo de falsos guatemaltecos:  simplemente evitar la oficialización de resultados y que se llevase a cabo la segunda vuelta. Da pena, pero más vergüenza que todos los partidos políticos se hayan sumado a las alegaciones de fraude.  De pena ver que, esto que todos los partidos políticos hicieron no teniendo la hidalguía y los arrestos necesarios para aceptar que este es el juego de la democracia y que hay que aceptar los resultados, luego se les va a revertir precisamente en contra de ellos, pero ¿Qué se puede esperar de estos politiqueros mafiosos muchos de ellos han vivido de los cargos públicos y servilismo todo el tiempo?  Así, al fallar el plan B, pasaron a la receta mágica judicializar el proceso electoral.  Se necesita ser muy ingenuo para no saber que la siguiente jugada, sería evitar a toda costa que se llevase a cabo la Segunda Vuelta Electoral: Una acción del Ministerio Público encabezada por un fiscal ambicioso y deseoso de protagonismo, una fiscal general aferrada al cargo y un Juez falto de ética pero protegido por la Corte Suprema de Justicia promovieron un proceso y una orden judicial cuestionada desde todo punto de vista que tenía el objeto principal de que no se llevara a cabo la segunda vuelta electoral, pretendiendo suspender en su personalidad jurídica al partido Semilla.

Desde ese momento, hasta el día de hoy se han llevado a cabo una serie de acciones: Se ha buscado suspender al Partido Semilla en su personalidad jurídica a como de lugar, tarde o temprano pero que se lleve a cabo esto parece ser una consigna marcada, la Corte de Constitucionalidad no es mas que un reflejo de lo que hay en esa magistratura, es decir abogados que están para complacer a un sector y se olvidan que están para defender el orden constitucional, luego tenemos a los otros miembros del sector justicia alineado MP, Corte Suprema y Magistrados. 

Al día de hoy se han llevado a cabo una serie de bloqueos en todo el territorio nacional, muchos de ellos continúan a todo vapor pese a acciones judiciales que se han planteado ante la Corte de Constitucionalidad y que han sido resueltas a favor de aquellos a quienes convenientemente sirven.  Debo expresar aquí que no estoy de acuerdo con los bloqueos, me parecen un contrasentido y considero que no es lo mismo manifestar frente al Ministerio Público que bloquear una carretera castigando a aquel guatemalteco que necesita por todos los medios salir a ganarse el pan diario. 

Al final de cuentas, la Democracia en Guatemala agoniza lentamente, porque muchos de nosotros creímos que alguna de las acciones planteadas ante la Corte de Constitucionalidad iba a dar fruto, pero al ver que acción tras acciones los Magistrados evitaban pronunciarse sobre la ilegalidad de la resolución del Juez Orellana de suspender la personalidad jurídica del Partido Semilla instrumentalizando la Ley Contra la Delincuencia Organizada; yo personalmente fui considerando que estos Magistrados están del lado equivocado de la historia, están sesgados, son serviles y ya están comprometidos con los grupos de la clase gobernante que pretenden interrumpir el traspaso al presidente electo como se avizora.  Así, la Corte de Constitucionalidad evitó pronunciarse sobre una “Cuestión de Competencia” que pudo haber encauzado el proceso diligentemente, también evitó suspender una frase del artículo de la Ley Contra la Delincuencia Organizada que pudo haber dado una salida legal y técnica al asunto, pero en esa inconstitucionalidad consideró que no era necesario. Pero cuando se trata de querer reprimir las manifestaciones de descontento, allí fue contundente en resolver exigiendo a las autoridades que utilicen si es posible la fuerza para que la Fiscal General se sienta tranquila en sus funciones.

Con todo esto, parece que no hay camino seguro hacia la transición democrática el próximo 14 de Enero 2024.  Tanto así, que no se sabe que sucederá a partir del 1 de Noviembre cuando se concluya oficialmente el proceso eleccionario, lo cierto es que toda esta clase gobernante que aglutina a empresarios, políticos, partidos políticos, religiosos, delincuentes de cuello blanco y hasta miembros del crimen organizado ya le dio la estocada final a la democracia guatemalteca que agoniza, languidece y, al parecer no existe una salida viable a lo que estos mismos provocaron con alegaciones de un fraude inexistente, simplemente porque perdieron la elección que, según ellos, ya tenían asegurada porque para ellos cambiar por cambiar es retroceder, pero en realidad seguir como va este país es regresar a las décadas de los años setentas y ochentas.

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Emilio Estrada

El Doctor Emilio Estrada, es abogado egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, obtuvo su PhD en Sociología en la Universidad de Salamanca, España, es abogado litigante.

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