Cero deshechos para beneficio de la salud de todos
Tanmi Tnam
Como muy bien lo sabemos, en el mundo hay de todo. En cuanto a la práctica de generar desechos, hay sectores, culturas y gobiernos preocupados cómo llegar a un momento en que se genere poco o nada de desechos por las muchas ventajas que significa para todos. También hay grupos cuyo estilo de vida es el consumo en exceso y no hay reconocimiento de la cantidad exagerada de desechos que se produce y tampoco hay reconocimiento de los efectos negativos sobre la salud de las personas y del ambiente. La Ley de protección y mejoramiento del medio ambiente, No. 68-86 de fecha 5 de diciembre de 1986, en su artículo 1 aparece que “El Estado, las municipalidades y los habitantes del territorio nacional, propiciarán el desarrollo social, económico, científico y tecnológico que prevenga la contaminación del medio ambiente y mantenga el equilibrio ecológico. Por lo tanto, la utilización y aprovechamiento de la fauna, la flora, el suelo, subsuelo y el agua, deberán realizarse racionalmente”. El ambiente contaminado por la cantidad de desechos sin tratamiento y sin control abunda en todas partes y sus efectos preocupan a todos.
Según las fuentes que circulan de distintas maneras, la generación de desechos está abonando al cambio del clima, daño a la naturaleza y alta contaminación. Estas transformaciones traen preocupaciones porque ocasionan cambios a los cultivos, a la vida de los animales y a las condiciones de vida de las personas y al ambiente en general. En todas partes del mundo generan grandes cantidades de restos de comida, mucho plástico y otros materiales. Hay desechos que salen de las casas, de los comercios, de los hospitales y desde cualquier otro espacio. Esto demuestra alto consumo de artículos y que cada uno es libre de tener derecho a comer o a usar lo que más le agrade, sin embargo, la preocupación asoma cuando se aprecian los efectos negativos de la contaminación.
En la cotidianidad de la vida, es común ver que los hogares generan desechos como el papel, envases de vidrio o de plástico, restos de textiles o ropa y piezas usadas de aparatos eléctricos. Nos hemos acomodado a hacer el mínimo esfuerzo y posiblemente hay actores que no hacen acción alguna de disminuir desechos y no logren captar algún daño a la naturaleza.
Hay que ver cómo las personas, las familias y las instituciones asuman de manera responsable acciones concretas para disminuir o evitar cualquier desecho cuyos efectos son positivos para la salud de todos. Las familias deben revisar tradiciones con cierto valor para la conservación del medio ambiente, especialmente las que tienen como fundamento valores como el aprecio, la armonía, el equilibrio y el reconocimiento de la vida. Las acciones que toman como inspiración estos valores ayudan a disminuir el consumo porque recuerdan a todos que tiene sentido vivir con lo necesario y que pierde sentido el consumir sin límites.
Las instituciones que tienen como objetivo educar a la niñez y a la juventud, deben socializar sus argumentos, demostraciones y acciones que reflejen efectos negativos del exceso de desechos a la vida de plantas, animales y a las personas. El inciso c del artículo 12 de la Ley de Protección y Mejoramiento del Medio Ambiente dice “la educación a todos los niveles para formar una conciencia ecológica en toda la población”. Urge entonces que las personas de todas las edades aprecien la salud de todos y por lo mismo hacer un esfuerzo de disminuir la generación de desechos. El 30 de marzo de cada año es el Día Internacional de Cero Desechos según la ONU.

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