
La Tricentenaria en trapos de cucaracha (Parte 2)
Barataria
El pasado 8 de Abril se llevó a cabo la “elección” del Rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala, -USAC- el delincuente de Walter Mazariegos, como en la primera elección hace poco menos de 4 años, volvió ha hacer un total fraude con la complicidad de la mayoría de miembros del Consejo Superior Universitario.
La elección se llevó a cabo como cualquier grupo delincuencial, fuera del recinto universitario, medio escondidos en un hotel de cinco estrellas en la Antigua Guatemala para que se dispusiera reelegir como rector al señor Mazariegos para un segundo periodo. El Fraude se llevó a cabo, con la descalificación de más de 17 cuerpos electorales cuyos votos no le favorecían al rector reelecto y le perjudicarían de tal suerte que su reelección hubiese sido muy difícil.
Hace cuatro años, Walter Mazariegos fue electo rector de la USAC en un evento de lo más deleznable que pudo haberse hecho: Todos los electores que eran favorables al señor Mazariegos llegaron desde la noche anterior al Parque de la Industria en donde pernoctaron para que a la mañana siguiente no se permitiera la entrada de ningún elector que se oponía a la reelección y que estaban inclinados en apoyar a Jordán Rodas aunque ciertamente este número de electores no le daba la victoria al ex Procurador de Derecho Humanos lo cierto es que Mazariegos quería evitar el bochorno de que le gritaran que era un corrupto ladrón.
Las cosas como se han dado dejan claro que la USAC ya es propiedad de unos pocos y este lejos de ser una institución educativa al servicio del pueblo de Guatemala. La vergüenza de que la USAC este en manos de una serie de transeros, trinqueteros y delincuentes es algo mucho más que penoso dada la situación de que es la única universidad del estado y que además de todo consume una buena parte de recursos públicos que no están llegando al propósito de “Id y enseñad a todos” como reza el lema universitario.
La estructura electoral de la USAC siempre había tenido tres grandes grupos que mantendrían la legitimidad y el compromiso de la universidad con sus ideales: Los estudiantes, los docentes universitarios, y los profesionales. La forma de constituir un cuerpo electoral conformado con electores supuso la garantía de mantener integra la conciencia del elector de no traicionar en primer lugar su juramento universitario, sus ideales universitarios, su conciencia y la decisión de que la USAC siguiera siendo la universidad de pueblo.
Lamentablemente desde hace ya varios años la universidad ha sido poco a poco secuestrada por una serie de hijos de puta que les interesa más los negocios que pueden hacer que mantener la autonomía de la universidad que un día juraron defender. De tal manera que ahora los decanos de muchas facultades son figuras de pacotilla, no les interesa la docencia, no les interesa la academia sino qué negocios y qué poder pueden concentrar. La USAC esta en una verdadera crisis de la cual resultaría muy difícil de sortear porque ahora hasta los alumnos que siempre fueron el bastión que detenía los abusos de los profesores y autoridades de la universidad ahora sirven de alfombra para que hijos de puta como Walter Mazariegos terminen de destruir el legado universitario.
¿Qué queda ahora? Si nos preguntamos qué beneficio le ha traído a la USAC el periodo del rector Walter Mazariegos no encontramos ningún avance en lo científico y académico. No hay avance como universidad hasta las universidades de cartón están avanzando más que la USAC. De esta manera no solo el rector, sino que los decanos de las facultades son cómplices de esta debacle. Tan culpables como aquellos integrantes del Consejo Superior Universitario qué tan migajeros que son que venden la USAC por un plato de lentejas.
Resulta propio recordar a aquellos mártires universitarios, aquellos que murieron dignamente y entregaron sus vidas en los años más oscuros de las dictaduras porque se oponían a que la USAC fuera el botín de guerra de aquellos que quisieron acallar la conciencia social que emanaba de sus aulas. ¿Qué pensaría Adolfo Mijangos Lopez, Oliverio Castañeda de León, Manuel López Larrave, Manuel Colom Argueta? Y de otros tantos más. Hay que ser muy malagradecido para haber cursado una carrera casi regalada sin pagar casi nada de matricula en la USAC y graduarse de profesional de una universidad sostenida por el pueblo de Guatemala, como para ahora arrebatarle la dignidad y venderla cual mercaderes a los grupos de poder que nunca quisieron que existiera.
Así las cosas, nada bueno se puede esperar de estos cuatro años de corrupción en la USAC, y los únicos que pueden hacer algo digno serán aquellos estudiantes y profesores honestos y probos que no se venden a ningún grupo ni persona. Más de lo mismo, mas de lo de siempre en este país en donde cada institución tiene dueño, cada institución esta secuestrada y quienes las dirigen hacen lo que les da la gana. Con un sistema de justicia que también esta vendido, no se puede esperar que las acciones judiciales prosperen como se cree. Mazariegos continuará como caradura y sinvergüenza que es otros cuatro años y, al final en la nueva elección del rector se hará precisamente lo mismo que se hizo en las dos ultimas elecciones un descomunal fraude y todo vuelve a lo mismo.
Es triste tener que ver cómo la USAC que fue el centro del saber y el alma mater de muchos que cómo yo alcancé el primer grado universitario allí, ahora vemos impávidos como la USAC termina siendo destruida por un grupo de delincuentes que tienen la protección oficial y de los poderes facticos y que seguirá la línea de otras instituciones. ¿Qué fue lo que ocasionó esta debacle universitaria? La razón sencilla fue haber incluido a la academia, a las universidades y a la universidad a actuar en política, cuando la política es para los políticos (si los hay) o para los politiqueros que hay muchos y en abundancia.




