
¿Es la Corte de Constitucionalidad un bastión del Estado de Derecho?
Barataria
No es la única resolución que la Corte de Constitucionalidad dicta y que la población en general cuestiona ampliamente. En realidad tenemos un tribunal constitucional vendido totalmente a los poderes fácticos, con magistrados que son totalmente serviles a los poderes ocultos. La mayoría de los magistrados constitucionales no examinan ningún fondo de los asuntos de transcendencia, sino que ya tienen el voto a favor o en contra de acuerdo a lo que conviene a quienes le deben el puesto. La última resolución es una vergüenza para todos quienes conocemos el derecho y sabemos que, en casos trascendentales, ningún juez que se precie de honesto, profesional y ético puede acogerse de algún tecnicismo estúpido para resolver a favor de aquel a quien el derecho no le asiste de ninguna manera.
Recientemente la Corte de Constitucionalidad a través de los Magistrados Molina Barreto, Ochoa y Rivera protegieron el descarado robo de la elección del Rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Walter Mazariegos al dictar una resolución en la que suspende los amparos presentados contra la elección y ordenar lo mismo a otra serie de amparos. De esta forma, Mazariegos seguirá por otros cuatro años en la USAC y continuará sus transes mafiosos y todos los poderes ocultos seguirán contentos mientras la academia y los estudiantes y profesores universitarios languidecen.
Dictar una resolución trascendental alegando falta de legitimidad, como lo hicieron los citados magistrados, es vergonzoso, sobre todo porque los magistrados constitucionales no son jueces ordinarios, tienen la función de defensa del orden constitucional, a veces cuando quieren examinar un asunto, hablan de principios cómo el de interpretación evolutiva, interpretación conforme y otros principios que “estiran” los efectos constitucionales. Sin embargo ahora resulta que no entrar a conocer el fondo y evitar examinar el meollo del asunto que no es ni más ni menos que el señor Walter Mazariegos queriéndose eternizar en la USAC hizo una serie de maniobras para ser reelecto descalificando electores que fueron designados legítimamente por argumentos espurios.
Ya con esta resolución de la Corte de Constitucionalidad se han escuchado voces de muchos sectores cuestionando las resoluciones a la carteque dictan los magistrados constitucionales, de tal manera que cada caso cuestionado resulta una resolución peor que otras en cuanto a que los magistrados no resuelven conforme los principios constitucionales, en defensa del orden constitucional sino que resuelven a favor de sectores, cada vez que hay asuntos serios, nos sorprende como los magistrados no les importa la ética y honorabilidad, sino “el quedar bien con aquellos quienes los manejan” y de alguna manera a quienes les deben el favor de haber movido todo para que llegaran allí. Esa falta de independencia se ve en casos como el que la magistrada Rivera, no se excusó pese a haber sido designada por la Universidad de San Carlos y que su marido sea el secretario general de la USAC, o que el señor Molina Barreto le haya interesado apoyar esta resolución por los intereses que le genera. Todo esto hace que la Corte de Constitucionalidad sea una verdadera cloaca.
Cuando los constituyentes decidieron crear un tribunal constitucional independiente del poder judicial por alguna razón (no se sabe si por ignorancia o mañosería) le otorgaron un poder que le ha dotado de ser el poder supremo del Estado. A través de la vía de las diferentes acciones constitucionales, especialmente por el Recurso de Amparo, todas las acciones judiciales pendientes de concluir llegan a la Corte de Constitucionalidad en apelación, eso cambia mucho todo lo que se haga, porque la Corte de Constitucionalidad es el poder real, ellos deciden, hacen lo que se les da la gana, los magistrados son irresponsables por sus resoluciones, porque hasta pueden auto ampararse y se han auto amparado de tal suerte que pueden causar daños irreversibles y sin siquiera recibir ninguna acción de la justicia.
Así es como hemos visto desfilar muchos magistrados verdaderamente lacras que han decidido por el país cosas desastrosas sin que hasta el día de hoy hayan pagado por sus crímenes. De las resoluciones nefastas de la Corte de Constitucionalidad hemos visto, para muestra un botón algunas como aquella resolución que avaló un golpe de estado bajo la figura de la renuncia de un presidente que no existió y la posterior falta de inacción del Tribunal Constitucional cuando el Vicepresidente que debía llenar la vacante presidencial no se le permitió acceder, también sabemos de aquella resolución que durmió el sueño de los justos durante casi 4 años y que no permitió hasta que se le diera la gana a los “honorables” magistrados constitucionales que se eligieran magistrados del poder judicial, a esto se suman otras más, y la ultima que es la resolución que avala y confirma la reelección del delincuente de Mazariegos como Rector de la USAC.
Estoy seguro que la Corte de Constitucionalidad necesita amplias reformas y sobre todo un estudio adecuado, además de ello que hay una reforma constitucional que deber seguirse. Pero imponer responsabilidad a la actuación de los magistrados constitucionales, lo que significará la obligación de excusa y la posibilidad de recusación cuando deban conocer casos en los cuales tengan interés, así como modificaciones a la acción de amparo y de constitucionalidad y otros aspectos que deberán evitar que la Corte de Constitucionalidad sea el verdadero poder, porque de otra manera, todo lo que pase en Guatemala va a llegar a su conocimiento y ellos serán los que continúen gobernando y haciendo desgracia nuestro país.




