Home > Cultura > Victoria

Editado Para La Historia

Entre los personajes que marcaron la historia del siglo XIX es obligatorio señalar a la reina Victoria de Inglaterra. Era descendiente de la casa de Hannover, importante reino germánico que hoy forma parte de la Alemania unificada. Entonces era un reino de gran importancia y, desde 1714, sus miembros eran los reyes de Inglaterra. El más famoso de ellos fue Jorge III, bajo cuyo reino las 13 colonias norteamericanas se separaron de Inglaterra. Lo llamaban el rey loco porque sufría de porfiria, aunque al final de su vida recuperó sus cabales. A su muerte, su hijo Jorge IV subió al trono y, a la muerte de este lo sucedió Guillermo IV. Resulta que Guillermo IV no tenía descendencia y la presunta heredera al trono de Gran Bretaña era una pequeña llamada Victoria.

Victoria era hija de Eduardo, cuarto hijo de Jorge III y de Victoria de Sajonia. Tenían el título de Duques de Kent. Eduardo murió joven dejando a Victoria sola con su madre. La princesa Victoria no tuvo hermanos, se le prohibió jugar con otros niños y salir de Palacio. A diario dormía en su habitación con su madre, no tenía permitido ni siquiera bajar las escaleras si no era de la mano de alguien.

Victoria de Sajonia (Duquesa de Kent) era profundamente odiada por Guillermo IV y él no quería morir dejándola como regente de su pequeña sobrina. Se sabe que en una cena en la que estaba presente la Duquesa dijo que tenía planificado morir solo después de que su querida sobrina cumpliera los 18 para evitar la regencia. Como si tuviera comprada la vida, a las 3 semanas de que Victoria cumpliera sus 18, falleció Guillermo IV.

Al saber del fallecimiento de su tío, lo primero que preguntó Victoria fue si podía hacer lo que ella quería. La respuesta fue sí… después de todo era la reina. Pidió quedarse sola durante una hora para reflexionar. Al salir de su habitación su segunda orden fue mandar a su madre a dormir lejos de su habitación. Hay que decir que su madre tenía como secretario a John Conroy, incluso algunos decían que era su amante, y querían mantener su influencia sobre la joven reina.

Por otra parte, en 1830 Bélgica se separa de Holanda y es nombrado como rey, Leopoldo de la casa de los Saxe Gotha Cobourg, hermano de Victoria madre y de Ernesto, Rey de Sajonia. Leopoldo tenía muy buena relación epistolar con su sobrina y le pidió que se casara con su primo hermano Alberto, hijo de Ernesto. Fueron presentados a los 14 años y se decidió que no había apuros para hablar de boda. Sin embargo, el flechazo fue inmediato para los dos jóvenes.

Alberto era un hombre alto, delgado, elegante, hermoso. Ella era pequeña, con grandes ojos azules, nariz aguileña y tez muy pálida. Tenía una fuerte tendencia a aumentar de peso. Más adelante Victoria, en su papel de reina, pidió a su primo que se casara con ella. Su primera noche de casados fue “inolvidable”. Alberto no solamente fue de gran apoyo en su función de reina, sino que fue un gran amante y amoroso esposo. Tuvieron 9 hijos que demostraban el amor pasional que se tenían. Después de 22 años de matrimonio y gran mutuo amor, Alberto falleció de tifoidea. La reina, por el resto de su vida, vistió de riguroso luto. Durante años estuvo alejada de sus tareas. Hablaba con Alberto en voz alta, como si estuviera a su lado, mandaba a ponerle agua cada mañana para que se pudiera afeitar…

Hasta que en su vida entró un escocés, el Señor Brown, adiestrador de los caballos de su marido. Nunca se sabrá a ciencia cierta qué tipo de relación tuvo Victoria con el señor Brown. El hecho es que él sí tuvo mucha influencia sobre ella y la ayudó a salir de su gran depresión. Se la llevaba de viaje por Europa. Le decía qué ropa ponerse y qué accesorios quitarse. En la prensa comenzaron a llamarla Señora Brown. Se dijo que, en un viaje que hicieron a Suiza, se casaron en secreto. Pero las cosas no son para siempre y el propio señor Brown falleció. Ya la reina había salido a hacer frente a todas las tareas que su cargo le obligaban y era nuevamente amada por el pueblo que se había sentido relegado durante sus muchos años de luto y depresión.

Luego contrató a 2 jóvenes indios, uno de ellos fue Abdul Karim con el que también estableció una relación muy mal vista por toda la familia y la prensa. Ella tenía 68 años y él 24. Realmente era un amor de madre a hijo. Él le narraba las leyendas indias, le hablaba del Taj Mahal y la inició en la exquisita comida india. A la muerte de la reina en 1901, Karim fue devuelto a la India con una espléndida pensión.

Victoria era portadora recesiva de una horrible enfermedad que se manifiesta principalmente entre la descendencia masculina, la hemofilia. Hemofílicos fueron Alfonso XIII, rey de España, su nieto, el Zarevich Alexei, su bisnieto, entre otros.

Siempre digo que uno no puede juzgar la historia con nuestros ojos contemporáneos. En aquella época sus relaciones con el señor Brown y con Abdul Karim fueron extremadamente mal vistas, en palacio, entre el pueblo y la prensa, tanto más en la atmósfera extremadamente conservadora que se había instaurado durante su reino, pero hoy en día diríamos: -Bueno, ¿y qué? Si tuvo sus amoríos con estos dos señores… ¡qué bueno que lo puedo disfrutar!

Lea más del autor:

Leave a Reply