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Talante y talento: Formas de vitalizar la vida ciudadana

A la memoria de César Reyes Lucero, ejemplo de sensibilidad, firmeza, integridad moral y claridad en la vida ciudadana.

Hace algunos años escuché al doctor Xabier Gorostiaga disertar en torno al tema del futuro de la universidad en América Latina. En aquella oportunidad afirmó que los universitarios requerían con urgencia de talante y talento para emprender las responsabilidades de la vida académica. Ahora que este pensador de la orden Jesuita, ya no está con nosotros, rememoro estas palabras en el contexto hoy día, de la dinámica social.

¿Qué significan estas palabras? Talante, es el vigor, la fortaleza, la integridad espiritual y moral, el valor y la entereza para enfrentar las adversidades, es la firmeza y capacidad en la toma de decisiones inteligentes, es el motor, la “voluntad de poder”, la fuerza energética que hace avanzar para adelante la vida. Es el triunfo de los principios, sin que éstos sean inflexibles.

Talento es la inteligencia, el conocimiento, la creatividad, los saberes, la capacidad de discernimiento, el raciocinio, el sentido de saber hacer las cosas, claridad para encontrar soluciones a los problemas, sensibilidad para percibir el dolor del ser humano, la belleza del entorno natural y de las expresiones estéticas, habilidad y capacidad para resolver o enfrentar en la práctica las salidas a cada una de las dificultades que se presentan en el trabajo o en la vida cotidiana. Talento es la competencia de solucionar problemas a partir de conocerlos.

Si entendemos estas palabras de la manera dicha, tal y como recuerdo fueron contextualizadas por el doctor Xabier Gorostiaga al enfocar el quehacer de los universitarios, diríamos que talante y talento en la vida social de las personas, se traduce en la construcción de un ideal ciudadano, sabiendo desde luego que el ciudadano no nace, sino que se hace. Dicho de otra manera, significa que en este tránsito que vivimos en una sociedad en la cual se asoma un ligero resquebrajamiento del poder oligárquico, nos orientamos a fortalecer una idea de democracia en la que se vigorice la participación ciudadana, sobre la base de construir una plataforma económica que le dé sustento a un ideal de ciudadanía solidario, justo y sobre todo, libre.

Estas palabras se traducen entonces en el talante democrático para construir las herramientas que hagan posible la vida democrática. Es necesario desde esta perspectiva tener una percepción de la realidad y aceptarnos a nosotros mismos como habitantes de la sociedad en la que habitamos sin sentimientos de vergüenza y culpabilidad. Sólo una toma de conciencia de quienes somos, facilita enteramente la visualización de un nuevo amanecer.

Talante y talento en la vida ciudadana, se traduce en superar el juego de la gallina ciega en la que, por ahora, parece ser lo que vivimos socialmente. La ceguera es, en este sentido, ausencia de claridad y sentido de oportunidad para avanzar proactivamente.

Talante y talento adquieren en la vida un alto significado de positividad, porque nos lanza a construir momentos maravillosos. Pienso que el talento nos permite claridad acerca de nuestras limitaciones en la búsqueda de la felicidad y esto consigue encontrar las ventanas por donde dar saltos necesarios para trascender el lagrimeo de nuestras propias desgracias. Golpear nuestro pecho, o bien el de los otros, no resuelve sino acrecienta el dolor. Se trata más bien de que con talento podamos ver la luz en el agujero de la historia y con talante avanzar en la solución de nuestros problemas sociales e individuales.

Habrá que recordar que la capacidad creativa y amorosa, así como la riqueza espiritual, firmeza e integridad moral, propias del ser humano, hacen posible superar la ausencia de solidaridad.

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